Todas de vareta

Carne de primera lista para ser degustada en el comedor de El Cuco. /
Carne de primera lista para ser degustada en el comedor de El Cuco.

El Cuco ofrece en La Algaida costillas de cordero a la brasa, aperitivos tradicionales y algunos arroces de verduras por encargo

SERGIO GALLEGO

Las coincidencias entre el bar El Tío Cuco, donde el presentador de La Sexta Jordi Évole sentó a Rivera y a Iglesias en el debate más pachanguero de los últimos tiempos, y El Cuco, de La Algaida, no son solo en sus respectivas denominaciones, sino que la imagen de bar de pueblo, cercano y familiar que se respiraba en el local televisivo también se puede observar en el de la pedanía de Archena en cada paso que das.

Una pequeña terraza cerrada recoge a los que quieren disfrutar de los últimos rayos de sol del mediodía y a quienes esperan a final de año para volver a intentar dejar de fumar. En la barra, menús del día y varias mesas de jubilados que intentan tarde tras tarde no quedarse colgados con el seis doble. Un café, quizás una copita de pacharán y a casa a seguir disfrutando del día.

A uno le sorprende que el comedor principal tenga tantos metros. No lo parece desde fuera. Estoy seguro de que se pueden celebrar bodas sin problema alguno. «Siéntese donde quiera, ahora le atiendo», me dice un camarero. He de decir que ver una paella de verduras en mi mesa me ha costado hasta tres visitas al restaurante y una llamada telefónica sin éxito. De hecho, he tenido que mover mis hilos con el algaidero Miguel López, de Desguace París, que es un viejo conocido del restaurante, para que fuese él quien se encargara de hacer la reserva, puesto que el hecho de que la cocinera no esté disponible para hacer efectiva la reserva el día que llames, te puede complicar la operación.

El arroz resulta francamente bueno. Hecho al fuego de gas, las abundantes verduras -berenjena, pimientos, bajocas, coliflor, etc.-, boquerones y patatas hacen del arroz uno de los platos interesantes del local, aunque le aconsejo que lo pida siempre que deje hueco para probar las costillas de cordero, la gran especialidad de la casa. Ya sabrán que la zona de Los torraos -Ceutí- y ésta de La Algaida son la cuna del cordero a la brasa, y las de El Cuco -o La Cuca, como se le conoce entre los lugareños- son de las mejores. No solo están perfectamente cocinadas, sino que su sabor es de primera y, ojo al dato, todas son de vareta, ni una sola aparece sin su huesecito para repelar.

Normalmente, las costillas se acompañan con unas patatas panaderas al ajo cabañil o sin aliño, según gustos, aunque hay más variedad de guarniciones, al igual que de carnes que se hacen a la brasa.

Antes del plato final pueden hacerse con unos trocitos de un gran pulpo al horno, que sirven con pimentón, aceite de oliva y limón o con unos caballitos caseros, que si bien no han sido sazonados convenientemente, el rebozado y la gamba merecen la pena.

Encuentro mejorables las almejas al vapor. La cocina decide ponerle una salsa verde que enmascara todo el sabor a mar de este gran producto, y el calamar a la plancha, que se queda entre las dos cocciones óptimas que tiene el cefalópodo; de muy poca cocción a fuego fuerte o una más larga y pausada.

Para terminar, de entre una buena gama de postres caseros me decanto por un tocino de cielo al que no le vendría mal una buena corteza de limón al hervir la leche, y un estupendo asiático cartagenero. Un final que no mejora la carne de cordero, ni la cercanía del servicio, pero que deja ese buen sabor de boca de haber comido en un rincón de Murcia por la calidad y el precio que se merece.