Guisos y mariscos

Unos buenos mejillones sobre la barra del bar Gomis. /
Unos buenos mejillones sobre la barra del bar Gomis.

El bar Gomis de Cieza se renueva ampliando la oferta a un coqueto comedor de seis mesas, aunque mantiene el tapeo de barra

SERGIO GALLEGO

Tradicionalmente, quien conoce Cieza gastronómicamente sabe que este municipio destaca por la cantidad de bares de tapeo, pero no por los restaurantes de mesa y mantel. Ahora, desde hace un tiempo, algunos de los locales de la zona, como Gomis, han dado un paso al frente y han comenzado a dar este servicio de comedor para quienes prefieren disfrutar de la comida sentados y no con el codo en la barra.

Al entrar a Gomis, una larga barra te recibe con los brazos abiertos. Varias ristras de salchichas secas y una cantidad ingente de lomos embuchados, que entiendo son una de las tapas más demandadas del local, y tapas ya elaboradas en la vitrina, junto una amplia oferta en marisco a un precio razonable completan la oferta de este servicio.

La parte del comedor tiene seis mesas -no caben más-, por lo que no es de extrañar que los fines de semana haya que reservar con tiempo si no quieres fracasar. En la panera llegan varios trozos de pan y dos clases distintas de rosquillas protegidas por una bolsita cerrada herméticamente. Buen detalle.

Tras pedir ocho de los platos que tiene la carta, el camarero me informa de que la cocina ha seleccionado el orden en el que van a salir para hacer una ingesta ordenada de sabores y texturas. Agradezco el detalle, aunque yo soy de mezclar sabores dulces con salados sin importarme mucho el orden. Por ejemplo, queso con uva y estofados con chocolate, o de comerme un bocata de calamares después de la fruta. El estómago qué sabe, que diría mi abuelo.

Comienzo con una croqueta de bacalao, ya que las de jamón se han terminado, que sale observada por un alioli. El rebozado y el crujiente es correcto, pero la cantidad de bacalao no es suficiente y no aporta el sabor esperado. Dulce, sabroso y de gran calidad encuentro el sashimi de atún macerado ligeramente en soja, con esferificaciones de wasabi y soja y una pimienta con cilantro como toque original. Muy rico y con un corte fino que se deshace en la boca.

De los guisos caseros que tienen a diario, pruebo una estupenda sopa con una pelota de cocido, que si no fuese porque sé que mi madre está cuidando nietos, diría que ella misma es la que está metida en la cocina. Las manitas con garbanzos se presentan con una gran cantidad de tropezones en forma de chorizo, jamón y trocitos de tomate muy agradables. La ración es desorbitada y, aunque la carne está tierna, a las legumbres no les vendría mal diez minutos más de olla.

El plato más flojo de la comida es el huevo roto con patatas y jamón. La cocina utiliza un molde para emplatar las patatas panaderas y el huevo y, tras sofreír las virutas de jamón, rocían con estos trocitos de cerdo curado el resto del plato. El huevo sale de la cocina con la yema cocida, por lo que no hay opción de romperlo y que la yema impregne las patatas. Muy mejorable.

Secreto en su punto

Los filetes de secreto a la plancha tienen el punto exacto de cocción y una salsa de verduras asadas con tomate -parecida a una salsa romesco, pero sin vinagre y frutos secos- de lo más acertada. Completan el plato unos brotes de rúcula aliñada con aceite y queso rallado de un modo sencillo y acertado. Muy rico.

Termino con dos postres muy intencionados: un flan de turrón, con un potente sabor a la Navidad, y un helado de higos secos y nueces caramelizadas. Por separado se comportan muy bien, aunque mezclados, el sabor del turrón es más potente que el de los higos. En cualquier caso, dos buenos finales para salir con un buen sabor de boca del bar Gomis y de Cieza.