Murcianía low cost

Interior de Los Navarros, siempre ambientado./
Interior de Los Navarros, siempre ambientado.

Los Navarros amplía el comedor manteniendo una carta repleta de platos típicos murcianos a precios muy bajos

SERGIO GALLEGO

La extensión de platos que recoge la carta en el restaurante Los Navarros es inalcanzable en una sola sentada. Ni tomando todas las raciones por tapas entre cuatro colegas llegamos a un tercio de lo que ofrecen, por variedad y generosidad de la cocina a la hora de medir las cantidades que ponen en el plato. Es imposible.

No estamos ante un restaurante que enganche o enamore locamente por alguno de sus platos para el resto de nuestras vidas -ni de la semana-. Pero tampoco es uno de esos locales caídos en el centro de Murcia como unos paracaidistas en los que nos vemos obligados continuamente a devolver platos a la cocina por no estar correctamente cocinados. O sea, por dejarlo más claro: no nos encontraremos con elaboraciones de diez, ni platos de cero; sino seises bien consolidados.

Lo que es la conocida taberna de Los Navarros continúa a pleno rendimiento todos los días. Su amplia oferta gastronómica, sus opulentos menús del día y, sobre todo, sus precios, hacen que sea realmente difícil coger mesa cualquier día de la semana. Sobre la barra, varias bandejas de asados con patatas, ensaladillas, boquerones, anchoas y una paella para cincuenta recién salida de la cocina. Unos encurtidos variados para despertar las papilas gustativas a base de vinagre y una primera caña de barril, dan paso a un caballito casero bastante resultón a la vista. «Aquí todo es casero», me explica el camarero. La gamba lleva una gabardina consistente, quizás demasiado para el discreto sabor de estas gambas que, como ya hemos dicho en alguna ocasión, se han extendido a casi todos los bares de Murcia.

Un queso de cabra retirado con más premura de la cuenta de la plancha, con una ración, eso sí, para cuatro personas, antecede a la sesión de aperitivos murcianos; como son el pisto de verduras y el zarangollo. El primero lleva una gran cantidad de verduras troceadas a tacos y el segundo, bien pochados el calabacín y la cebolla, pero con falta de un par de huevos más en el revuelto. Ambos de sabor correcto.

Todas las cazuelas se sirven en tapa, media o ración completa. Las hay de callos, carrillera o ternera en salsa, michirones, caracoles, lengua, manitas, morros de ternera y rabo de toro. Me inclino por una de lengua y otra de manitas, pero se han terminado y tengo que conformarme con una de morros. Tiernos, con una salsa sedosa para comerlos con cuchara, teniendo en el recuerdo el sabor de los que hacen en el Hispano, uno de mis preferidos de la capital, los de Los Navarros tienen margen de mejora.

Continúo con una sabrosa tostada, a modo de catalana, con salmorejo y jamón bien veteado. No solo está cuidado cada uno de los ingredientes que la forman, sino que el estupendo pan que los sostiene puede acompañar salmón con queso de untar, salmuera con confitura de tomate, sobrasada con queso o pisto con huevo de codorniz y el resultado seguiría siendo el mismo. Muy recomendable.

Un montadito de solomillo y mantequilla -pepito-para asentar tanto tapeo murcianico y un final feliz con dos dulces a base de unas estupendas natillas con galleta María y una notable tarta de queso. Los arroces de verduras, conejo, pollo y caldero; los pescados al horno, fritos y a la plancha; y los sesos, chapinas, cabezas al horno y el chuletón de ternera de un kilo me los dejo para otra ocasión. El resto, todo, con su correspondiente cerveza, por menos de veinte euros. ¿Alguien da más por menos?