El plan de emergencias del aeropuerto tiene un radio de acción de 8 kilómetros

Torre de control del aeropuerto de Corvera./Javier Carrión / AGM
Torre de control del aeropuerto de Corvera. / Javier Carrión / AGM

Las autoridades dan luz verde a las medidas de seguridad y al protocolo en caso de accidentes, en los que participarán once organismos

Alicia Negre
ALICIA NEGRE

El aeropuerto internacional de Corvera sigue dando los pasos necesarios para levantar la persiana y eso incluye también ponerse en lo peor. La sociedad concesionaria del aeródromo aprobó hace unos días el plan de emergencia, una herramienta necesaria para minimizar las posibilidades de que se produzca un siniestro y, en caso de que ocurra, mitigar sus consecuencias. Este busca coordinar los equipos propios del aeropuerto con el sistema público de Protección Civil.

Accidentes, derrames de combustible, sabotajes, explosiones, incendios, amenazas de bomba, catástrofes naturales... Este plan, en el que están integrados hasta once organismos diferentes, contempla diferentes escenarios y el protocolo para tratar de responder de la mejor manera posible. Para interiorizar su contenido, el personal de Emergencias y el del propio aeródromo realizarán, a lo largo de este mes y de enero, diferentes simulacros, jornadas y visitas a las instalaciones.

Fija el punto de aislamiento

El documento, que fue suscrito el pasado 28 de noviembre por los organismos implicados, describe al detalle el reparto de funciones dentro del aeropuerto. Como es habitual, la Guardia Civil será la encargada de toda la seguridad en el recinto y de ejercer sus funciones como policía fiscal y aduanera. La Policía Nacional, por su parte, asumirá el control en la entrada y salida de pasajeros nacionales y extranjeros.

El plan esboza, además, diferentes zonas en las que, en caso de emergencias, la actuación será diferente. La zona A es la del interior del recinto portuario y la zona E comprende los exteriores del aeródromo, en un radio de ocho kilómetros a la redonda que invade los términos municipales de Murcia, Torre Pacheco y Fuente Álamo. Esta última se subdivide en diferentes zonas en las que el protocolo marca si deben actuar antes los propios medios del aeropuerto o los medios externos, como los bomberos de la Comunidad o del Ayuntamiento de Murcia.

El plan de emergencias de Corvera también describe al detalle cómo se debe actuar en el aeródromo en caso de emergencia, quiénes asumirán el mando y las áreas que se deben habilitar. Entre otros, el documento fija lo que se conoce como punto de aislamiento, un lugar designado para ubicar una nave sospechosa de llevar explosivos a bordo. La zona debe estar libre de otras aeronaves o edificios en un radio mínimo de 100 metros.

Además, establece un lugar de recepción de las ayudas externas, un punto para la concentración de vehículos y equipamiento y diferentes salas para abordar la emergencia (para los fallecidos, los pasajeros ilesos, los familiares...). Recursos que, ojalá, nunca haya que poner a prueba.

 

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