Zarra, el mejor goleador del fútbol español

EFE | BILBAO

Telmo Zarraonandia Montoya, "Zarra", que falleció hoy en Bilbao a los 85 años, es una leyenda del Athletic Club de Bilbao y está considerado como el mejor goleador de la historia del fútbol español.

Nacido en Asua (Vizcaya) el 20 de enero de 1921, Zarra empezó a jugar a fútbol en 1934. Primero en el equipo de su localidad y, ya terminada la Guerra Civil, en el Pitoberetxe antes de pasar a un fútbol de más entidad recalando en el Erandio en el curso 1939-1940. En 1940 fichó por el Athletic y debutó en la campaña 1940-1941. Dos temporadas después, logró con el equipo rojiblanco un doblete de Liga y Copa, el único que obtuvo en sus 15 años como rojiblanco.

En el conjunto bilbaíno, del que es uno de los jugadores más legendarios en sus ya 108 años de historia, formó parte de una de las delanteras más brillantes y recordadas, la compuesta por Rafa Iriondo, Venancio Pérez, el propio Telmo Zarra, José Luis López Panizo y Agustín "Piru" Gainza. El año 1943 fue especialmente satisfactorio para el ariete de Asua, sin bien también tuvo un pequeño borrón para él: la única expulsión de su carrera, que decretó el entonces árbitro Pedro Escartín.

En 1945 debutó como internacional con la selección española, con Jacinto Quincoces como seleccionador y en un partido contra Portugal, en Lisboa, que acabó con empate a dos. En 1950 jugó la Copa del Mundo de Brasil y fue el autor del tanto español a Inglaterra, sin duda su gol más famoso, con el que calificó a España para la siguiente ronda y eliminó a Inglaterra. Además, del doblete de 1943, Zarra ganó más títulos con el Athletic, concretamente otras tres Copas más, en 1944, 1945 y 1950.

No obstante, quizás por lo que aún se le recuerda más sea por sus éxitos individuales, como los ser el jugador más veces máximo goleador de la liga española (1944-1945, 1945-1946, 1946-1947, 1949-1950, 1950-1951 y 1952-1953) o mantenerse como el máximo goleador en una temporada (38 goles en la campaña 1950-1951). Esta última hazaña se la igualó mucho después el mexicano Hugo Sánchez, si bien en una competición con 8 partidos más que entonces.

De lo menos agradecido en una trayectoria plagada de buenos momentos fueron para Zarra las lesiones, casi inevitables en jugadores de su posición. En 1945 sufrió sendas fracturas en partidos contra el Barcelona, la primera de clavícula y la segunda una pierna también contra el Barcelona. En 1947 se lesionó el hombro y, en Alcoy (Alicante), sufrió otra fractura en una pierna que le mantuvo largo tiempo alejado de los terrenos de juego.

En 1951 sufrió otra grave lesión en una visita al Atlético de Madrid. El portero madrileño Montes cayó sobre su pierna, tuvo que ser operado y permaneció toda la temporada sin jugar. Zarra fue un ariete de los que se califica de "a la vieja usanza", es decir, de los rematadores de área, en su caso, especialmente de cabeza. Esa cualidad le hizo protagonista de una curiosa anécdota en Estocolmo. En la publicidad previa a un Suecia-España se dijo de él que era la mejor cabeza de Europa después de Winston Churchill. En 1954 se organizó un homenaje a Zarra en el estadio Santiago Bernabéu en el que participaron jugadores como Di Stefano, Puchades, Basora, Gainza, Manchón, César o Lesmes.

Su homenaje en el Athletic hubo de esperar muchos años más, concretamente hasta el 17 de agosto de 1997. En él se enfrentaron el equipo de su vida y un combinado de Primera División que dirigió Javier Clemente, por entonces seleccionador nacional y ahora de nuevo técnico del Athletic. Quizás el detalle más emotivo de aquel día fue que acudió Bert Williams, el portero inglés a quien Zarra marcó en Maracaná el gol a Inglaterra en el mundial de Brasil.

También le acompañaron, no obstante, Alfredo Di Stefano, Ladislao Kubala, José Mari Maguregui, Rafa Iriondo y otros jugadores de su época. Antes del homenaje, el 17 de junio, y con motivo de él, fue recibido en audiencia por los Reyes. Tras jugar su dos últimas temporadas en el Indautxu y en el Barakaldo, en Segunda División, Zarra dejó el fútbol en 1956. El 19 de febrero de 1997, acompañado por otros miembros de su familia, acudió a Roma a visitar al Papa Juan Pablo II, al que hizo entrega de una imagen de la Virgen de Begoña, patrona de Vizcaya, y un balón de reglamento con su firma y la de los jugadores del primer equipo rojiblanco.

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