«Los padres tenemos una parte alícuota en las adicciones de nuestros hijos»

El doctor José María García Basterrechea, el periodista Víctor Rodríguez, el psicólogo José Ángel de Francisco, la mediadora familiar Dolores Canet y el psicólogo clínico Joaquín Conesa, ayer, en el Aula de Cultura de Cajamar, en Murcia. / alfonso durán / efq
El doctor José María García Basterrechea, el periodista Víctor Rodríguez, el psicólogo José Ángel de Francisco, la mediadora familiar Dolores Canet y el psicólogo clínico Joaquín Conesa, ayer, en el Aula de Cultura de Cajamar, en Murcia. / alfonso durán / efq

Los expertos alertan de los problemas que generan en los adolescentes el uso incontrolado de los 'smartphones', los juegos 'online' y las apuestas

BENITO MAESTRE MURCIA

La lista de adicciones ha incorporado en los últimos tiempos más trastornos, principalmente, por la irrupción de las nuevas tecnologías. Al tabaco, alcohol y cannabis, que son las sustancias tóxicas más consumidas en España por la población entre los 15 y 64 años, se unen los videojuegos, las redes sociales y las apuestas 'online', que suelen generar una mayor dependencia entre los jóvenes, lo que ha activado el botón de alarma.

En el caso de los estudiantes de 14 a 18 años, el 10,4% de los que usan internet de manera compulsiva suspenden habitualmente, frente a casi la mitad de los que no lo utilizan con tanta frecuencia. «Tenemos un problema con las nuevas tecnologías, que no son malas porque permiten generar riqueza, pero hay que llevar cuidado», advirtió el internista y experto en deshabituación de dependencias José María García Basterrechea, ayer, en la última sesión del ciclo 'Cuida tu salud', que organiza 'La Verdad', con el patrocinio de Hospital Quirónsalud Murcia y la colaboración de la Consejería de Salud.

El médico fue claro, conciso y contundente durante su ponencia: «La adicción es una enfermedad y como tal no se elige, te toca». Esto es, las personas que caen en las garras de la ludopatía o el tabaquismo son vulnerables ante los elementos que tienen a su alcance. Sobre este asunto, el doctor puso la pelota en el tejado de los padres, «quienes proporcionamos a nuestros hijos los móviles e internet», por lo que «todos tenemos una parte alícuota de responsabilidad» en sus adicciones.

Aprovechó su intervención, que estuvo moderada por el jefe de Edición de 'La Verdad', Víctor Rodríguez, para criticar el aumento de las casas de apuestas y el flaco favor que, según él, hacen esponsorizando a algunos clubes de fútbol profesional. «Los futbolistas son líderes de opinión y están continuamente haciendo apología y publicidad de los videojuegos», lamentó, para a continuación describir al jugador promedio: «Es un hombre de entre 18 y 43 años, que vive en pareja y tiene un bajo nivel de ingresos y estudios». Además, indicó que «el problema del juego, generalmente, no viene solo, sino acompañado del alcohol y la cocaína».

Asimismo, apostó por corregir los malos hábitos antes de que se conviertan en una dependencia, y dio una serie de pautas para evitar el peligro: colocar el ordenador en espacios comunes de la vivienda, fomentar las actividades en familia y potenciar aficiones como la lectura, entre otros.

Jaque al peligro

El especialista en psicología clínica, sofrología y sofroanestesia de Quirónsalud Murcia Joaquín Conesa Pérez abordó el modo de combatir las dependencias en el hospital que, por lo general, dura entre cinco y diez sesiones. En primer lugar, se comprueba si el usuario presenta una patología dual (adicción más depresión o trastorno de la personalidad, por ejemplo) con el objetivo de paliar los síntomas de la enfermedad. En este proceso, el tratamiento convencional es el conductual, para averiguar que no «distorsiona ni miente» sobre si va a clase, al trabajo, estar con la familia... «porque el algodón no engaña», bromeó. El siguiente paso es la terapia cognitiva, que le dota de herramientas para que el paciente sea fuerte ante las tentaciones.

Una vez que está «armado» para identificar esos pensamientos, entra en acción la sofrología, la parte que estudia la consciencia y la conquista de los valores existenciales del ser. Es decir, se busca «reencontrar al cuerpo con la mente, que están separados a causa de la adicción», dijo. En este proceso el procedimiento varía en función del sexo: si el paciente es hombre, se emplean técnicas que inducen al estado sofrológico a través de la vista, y si es mujer, mediante el oído. «Es una especie de encantamiento», comparó. Tras las sesiones, si al despertarse sienten que el cuerpo les pesa poco, el pulso es bajo y ha transcurrido poco tiempo, la terapia funciona. Igualmente, esta técnica sirve para rescatar la huella de la memoria y recomponer traumas del pasado.

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