Los vecinos del edificio Mónaco de La Manga vuelven a sus casas

El director general (5d), ayer, tras presentar la remodelación. / lv
El director general (5d), ayer, tras presentar la remodelación. / lv

La Comunidad ha financiado la mitad de las obras, por valor de un millón, tras descolgarse cuatro balcones en la Nochebuena de 2016

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Dos años después de que su edificio amenazara con caerse como un castillo de arena, los propietarios del Mónaco, uno de los gigantes de ladrillo de La Manga, han regresado a sus casas. Una obra con una inversión de 952.600 euros ha devuelto la seguridad a la torre de 300 viviendas de la que, en el día de Nochebuena de 2016, se descolgaron cuatro balcones entre las plantas tercera y sexta como fichas de dominó. Una terraza arrastró a la otra sucesivamente hasta que las cuatro quedaron apoyadas en el balcón del segundo piso del edificio.

Las únicas seis familias que residían en él todo el año -el 95% de la ocupación se produce en verano- vivieron unas Navidades con mudanza inesperada que se ha prolongado hasta principios de este año, cuando han podido regresar a sus viviendas.

«Es la mayor inversión realizada por una comunidad de propietarios para rehabilitar un inmueble de todas las aprobadas en la última convocatoria de las ayudas del Plan de Vivienda de la Región de Murcia», destaca el director general de Ordenación del Territorio, Arquitectura y Vivienda, José Antonio Fernández Lladó. Los fondos regionales han destinado al Mónaco 450.112 euros de los 2.350.000 euros disponibles en 2018 para conservación de viviendas y la mejora de sus accesos y estructuras, la renovación de cubiertas, azoteas, fachadas y la instalación de sistemas de aislamiento y eficiencia energética.

El juez ordenó hace dos años desalojar el inmueble Euromanga por un problema en el hormigón

Un total de 1.472 familias de los municipios de Águilas, Alcantarilla, Archena, Blanca, Caravaca, Cartagena, Cieza, Lorca, Molina, Murcia, San Javier y Yecla han contado con ayudas para la rehabilitación de sus viviendas, donde han incorporado mejoras, como la renovación de sistemas de calefacción y la instalación de equipos de energías renovables.

Temor en la torre gemela

En el Mónaco, donde los informes de hace dos años señalaban «una fatiga en la estructura provocada por la corrosión en las armaduras», acentuada por las intensas lluvias, la envergadura de las obras se dividió en dos fases. En la primera apuntalaron las terrazas y repararon pilares y vigas, donde se encontró corrosión. También reconstruyeron las terrazas desprendidas y reforzaron el resto, lo que bastó para lograr una garantía de seguridad en el inmuebles, aunque para mayor estabilidad del edificio, después se llevó a cabo una segunda fase.

Las 251 terrazas fueron impermeabilizadas y lucen nuevo pavimento. Además, se repararon los pilares y las viguetas defectuosas. El proyecto incluyó una cata de las armaduras con el objetivo de comprobar la carbonatación.

Pero la erosión del mar y los vientos cruzados de La Manga juegan en contra de la conservación de sus numerosas torres de cemento. A los cuatro meses una orden judicial obligó a desalojar el edificio gemelo, Euromanga, cuando un informe técnico indicó que padecía un proceso de carbonatación que afectaba al hormigón armado con una clara corrosión que afectaba de forma negativa a la estabilidad. Ya lleva camino de dos años el desalojo del edificio Euromanga, que continúa con los balcones apuntalados y un refuerzo de andamiaje a modo de jaula.

Los más de cien propietarios, que en su mayoría solo habitan el edificio en verano, llevan ya pagados unos 6.000 euros por cabeza y aún tienen pendiente otra derrama de casi dos mil euros para unas obras que tienen como fecha de finalización el año 2020. Uno de los propietarios asegura que, «como no hay peligro de estabilidad, en verano permitirán que se ocupe, ya que paralizan las obras para evitar molestias a los turistas que vienen a La Manga de vacaciones».