Restos de óxido en las tuberías hacen que el agua del grifo salga amarillenta en Fuente Álamo

El Ayuntamiento asegura que se trata de episodios «puntuales y aleatorios», pero pide a los vecinos que no la beban «hasta nuevo aviso»

S. SÁNCHEZ

El Ayuntamiento de Fuente Álamo y la Mancomunidad de Canales del Taibilla tienen un serio enigma que resolver en lo que concierne al suministro de agua potable en el municipio. En ocasiones «puntuales y aleatorias» durante los últimos días, según informa el Consistorio a través de su web municipal y de sus redes sociales, el agua del grifo «está saliendo con un color amarillento y, de momento, se recomienda no ingerirla hasta que no esté completamente transparente, hasta nuevo aviso».

Los técnicos se están esforzando por encontrar el motivo, aunque parece claro. Según el alcalde, Antonio Jesús García, se debe a «algún sedimento de óxido generado en tuberías o depósitos». El regidor hizo hincapié en que «no es un problema generalizado ni de gravedad para la salud pública, pero está claro que hay que localizarlo y subsanarlo cuanto antes».

Los técnicos de ambos organismos -Gestagua, concesionaria del servicio de aguas en la red de competencia municipal, y la Mancomunidad de Canales del Taibilla, responsable del abastecimiento en casi todos los municipios de la Región- llevan muchas horas de reuniones y trabajo de campo para identificar el punto en el que el agua pasa por el 'poso' de tubería o fondo de depósito oxidado y se genera el color amarillento, pero todavía no se ha dado con él. Solo en la red municipal, hay casi 400 kilómetros de tuberías, sin contar con las conducciones y tanques de almacenamiento que utiliza la Mancomunidad de Canales del Taibilla, explican fuentes municipales.

Los técnicos de Gestagua y la Mancomunidad intentan identificar el punto en el que se encuentra el poso

Con todo, han sido muy pocos los vecinos que han llamado al Ayuntamiento para comunicar alguna incidencia sobre este asunto. El alcalde indicó que, «durante estos días, han sido apenas una decena, entre ellos él mismo». García Conesa señaló que se extrañó mucho de ver el agua de ese color y que rápidamente se puso en contacto con los responsables técnicos municipales para comunicar la incidencia.

La mayoría de los vecinos con los que pudo hablar este diario aseguraron no haber notado «nada extraño» en el agua del grifo. En el caso de los que sí se percataron del agua amarillenta, reconocieron que «está siendo algo esporádico» y que, en cualquier caso, con carácter general, «el agua tiene siempre muy mal sabor y aquí casi todos compramos agua embotellada».