Un año sin rastro de Alberto

Uno de los equipos de búsqueda participantes en las batidas que familiares y amigos han venido realizando hasta el mes de julio. / J. L. Piñero
Uno de los equipos de búsqueda participantes en las batidas que familiares y amigos han venido realizando hasta el mes de julio. / J. L. Piñero

Las batidas de cada sábado en busca del joven desaparecido se suspenden por las altas temperaturas

J. L. PIÑEROMula

Alberto Hernández, de 30 años, salió a pasear por las inmediaciones de la pedanía muleña de Casas Nuevas el 4 de agosto de 2018 y nunca más se volvió a saber de él. Como si se lo hubiera tragado la tierra. Ayer se cumplió un año de la desaparición de Alberto y, medio centenar de batidas después, con cientos de voluntarios de Protección Civil y agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local implicados, inspeccionando por tierra, por aire e incluso por las aguas del pantano de Pliego, nadie ha sido capaz de encontrar una sola prueba que pueda llevar al paradero del joven, aquejado de un trastorno que pudo haberlo desorientado. Al menos, esa es la teoría predominante entre familiares y amigos, que se encuentran sumidos en la tristeza pero no pierden la esperanza de que Alberto pueda aparecer algún día.

Tras un año intensivo de búsqueda, haciendo batidas cada sábado, la familia de Alberto Hernández ha decidido suspender las minuciosas inspecciones de amplias zonas de terreno con voluntarios, debido principalmente a las altas temperaturas de los meses estivales. La intención de la familia es seguir la búsqueda con la llegada del otoño. Donde no se detiene el rastreo es en las redes sociales, donde familiares y amigos, insisten en la difusión de información y fotografías por si alguien ofrece alguna pista del paradero de Alberto. Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado también continúan con sus trabajos de investigación, siempre discretos.

Este verano está siendo especialmente duro para la familia debido «a la sensación de impotencia de no saber dónde está Alberto», según el portavoz familiar y hermano del desaparecido, Jerónimo Hernández. «La desaparición ha dejado un vacío importante en nuestra familia».

Más medios

La familia de Alberto ha solicitado además la ayuda de la Unidad Militar de Emergencias (UME) para que intervenga en Sierra Espuña, donde quedan zonas por batir dentro del radio de la última señal del móvil de Alberto. La solicitud ha sido denegada, ya que, según el portavoz familiar «no lo ven oportuno. Supongo que es porque le UME actúa los primeros días de la desaparición, y al parecer no se considera una emergencia».

Finalmente están gestionando el uso, por parte de las autoridades, de los llamados medidores de campo, que podrían ayudar a localizar el móvil del desaparecido y así tener una pista de lo que pudo ocurrirle.

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