Una noria para la discordia en Abarán

Imagen de la noria, con la señalización de deficiencias. / La Carrahila
Imagen de la noria, con la señalización de deficiencias. / La Carrahila

El colectivo cultural La Carrahila constata graves deficiencias en la rehabilitación del BIC, que desde la Dirección de Bienes Culturales niegan

JESÚS YELO

Lo que debería ser una rehabilitación normal de la Noria Grande de Abarán se ha convertido en un asunto que ha enfrentado a la asociación cultural La Carrahila y a la Dirección General de Bienes Culturales y, en medio de ambas, el Ayuntamiento. Y es que el proyecto de recuperación de este Bien de Interés Cultural (BIC) se remonta al año 2016, cuando la Comunidad Autónoma invirtió unos 40.000 euros, tras llevar varios meses paralizada, pero los trabajos realizados no fueron los más adecuados por parte de la empresa adjudicataria lo que provocó autentico malestar en los vecinos.

En enero de 2019 y tras reclamar varios expertos su reparación por el procedimiento de urgencia, la Consejería de Turismo y Cultura salió de

nuevo al rescate. Y fue el mismo presidente regional, Fernando López Miras, quien el 6 de enero, Día del Niño, confirmó una nueva inversión de 55.000 euros. Los trabajos, adjudicados a la empresa Restauralia, se iniciaron el pasado mes de abril y verán la luz pública definitiva antes de que finalice el presente año.

Exigen que se subsanen

Pero una visita de los miembros de La Carrahila para inspeccionar como se están desarrollando las obras ha levantado cierta polémica, hasta el punto de que han instado a Bienes Culturales «a que envíen a sus técnicos para supervisar las graves deficiencias observadas, con el fin de que puedan ser subsanadas».

En su informe, la asociación señala que «se ha percatado de que la madera empleada para la construcción de las palas y cangilones es de una calidad indiscutiblemente inferior a la que se tiene que utilizar y que la empresa está empleando, sorprendentemente, láminas de madera utilizadas para la confección de suelos de interior, es decir, madera de mediocre calidad para un artilugio hidráulico que tiene la condición de interés».

Otra deficiencia se refiere a que «dichas láminas de madera se han curvado o están en fase de hacerlo, debido a que están expuestas a la intemperie y a su mala calidad, y la consecuencia más directa del empleo de esta madera es que los cangilones no estén debidamente cerrados, con la consecuente merma en el caudal del agua a elevar, así como en su durabilidad a corto plazo». Y una última deficiencia es que «la rueda no está debidamente alineada, presentando curvatura en su perfil, como consecuencia de que el armazón de la noria se ha destensado, porque al comienzo de la obra se le extrajeron elementos, que no fueron repuestos con inmediatez».

Madera de pino

Desde la Administración regional no han tardado en responder a estas afirmaciones. Así, advierten de que los técnicos de Bienes Culturales indican que «la Ley de Patrimonio obliga a la reparación de los BIC a su estado anterior, utilizando para ello materiales idénticos a los iniciales, por eso se está utilizando madera de pino, pues el empleo de otra madera conlleva, por un lado, vulnerar la ley de Patrimonio y, por otro lado, descompensar los pesos de la noria».

Aclaración de los técnicos

Igualmente, sostienen que «las tablas de madera, que dicen que se están curvando, son las maderas anteriores a la reparación, que se están reponiendo con otras en perfecto estado». Y, en cuanto a la alineación de la noria, «se realizará una vez acaben los trabajos de madera, puesto que, para que la noria gire, los pesos deben estar equilibrados y, al no estar acabados los trabajos de madera, no pueden estar los pesos compensados».

Niegan los técnicos que «los radios de la noria se hayan destensado» y, con la reparación, estiman que «la noria va a conseguir aumentar el caudal en un 25%, pasando de 25 litros por segundo a 32 litros por segundo, motivado por la pérdida del rozamiento, al utilizar cojinetes y eje nuevo. En definitiva los materiales empleados son los idóneos», concluyen.

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