El Niño del Balate vuelve este sábado a su santuario de Mula tras su restauración

El Niño del Balate, este viernes, durante su procesión en Archena./J.L.P.
El Niño del Balate, este viernes, durante su procesión en Archena. / J.L.P.

La sagrada imagen se encuentra en la parroquia de San Juan Bautista de Archena, donde llegó en la tarde del viernes para que pueda ser vista por los fieles

José Luis Piñero
JOSÉ LUIS PIÑEROMula

La imagen sagrada del Niño del Balate será recibida, a las ocho de la tarde de este sábado, en el Santuario del Balate. La sagrada imagen se encuentra en la parroquia de San Juan Bautista, de la ciudad de Archena, donde llegó en la tarde del viernes para que pueda ser vista por los fieles devotos de los pueblos de la Vega Media y Valle de Ricote, comarcas en donde se profesa una gran devoción al divino Niño. Desde estos pueblos, todos los años, en la noche del 20 al 21 de septiembre, parten en peregrinación miles de personas a pie, bicicleta, etc., para visitar y adorar al Niño en la ciudad de Mula.

Es la primera vez que la imagen sagrada visita la ciudad de Archena, por lo que autoridades municipales, no solo de la localidad sino también de otros pueblos del Valle de Ricote y de las Vegas del Segura, asistieron al acontecimiento histórico. La imagen salió en procesión desde la plaza Primero de mayo hacia la parroquia de San Juan Bautista, pasando por varias calles de la ciudad. El templo permaneció abierto durante toda la madrugada para que los peregrinos de todo el Valle de Ricote y la Vega Media puedan ver al Niño.

Tres meses de restauración

La talla fue llevada a Jumilla, al taller del especialista restaurador de arte Mariano Spiteri. La imagen presentaba, en el tercio superior, una grieta tangencial que discurría en plano horizontal, que marcaba visualmente la unión del busto de la imagen al resto del cuerpo. El mayor inconveniente de la unión, según informó la Directiva de la cofradía del Niño, es que la parte superior permaneció volumétricamente, mientras que la inferior, debido a la construcción ahuecada, sufrió una mínima merma, que originó un señalado desplazamiento que se traducía en una micro-falla.

Las uniones de las extremidades inferiores también sufrían un serio deterioro, ya que la parte de las piernas próximas a la peana presentan micro fracturas (debido a dos tornillos que van desde la peana a las piernas de la imagen), por lo que evidenciaban serios desplazamientos.

Según el informe técnico, la micro-falla, mencionada anteriormente, dejaba ver la capa de preparación (aparejo) en la policromía. Toda la superficie permanecía cubierta por suciedad acumulada y un oscurecimiento global producido por la oxidación del barniz de protección. También se observaban las reintegraciones cromáticas aplicadas en una intervención anterior. La restauración costó unos diez mil euros, según informó el Hermano mayor de la Cofradía, José Páez Romero.