El Niño de Balate viaja a Jumilla para su restauración

El párroco de Santo Domingo con el Niño en el coche, ayer. /J. L. P.
El párroco de Santo Domingo con el Niño en el coche, ayer. / J. L. P.

La talla, transportada en un monovolumen y custodiada por el párroco de Santo Domingo, estará de vuelta para las fiestas de septiembre

JOSÉ LUIS PIÑERO

La imagen del Niño del Balate ha sido trasladada a Jumilla para ser restaurada, en concreto, al taller del especialista de imágenes Mariano Spiteri. La talla sagrada estará en la ciudad vinícola hasta finales de agosto, cuando volverá a Mula, ya restaurada para las fiestas de septiembre. El motivo es que presenta, en el tercio superior, una grieta tangencial que discurre en el plano horizontal, que marca visualmente la unión del busto de la imagen al resto del cuerpo.

El mayor inconveniente, según informa la directiva de la Cofradía del Niño, es que la parte superior ha permanecido volumétricamente, mientras que la inferior, debido a la construcción ahuecada, ha sufrido una mínima merma, que ha originado un señalado desplazamiento que se traduce en micro-falla.

También indican que «las uniones de las extremidades inferiores sufren un serio deterioro, ya que la parte de las piernas próximas a la peana sufren de microfracturas (debido a dos tornillos que van desde la peana a las piernas de la imagen), evidencian serios desplazamientos.

Según el informe técnico, la micro-falla, mencionada anteriormente, deja ver la capa de preparación (aparejo) en la policromía. Toda la superficie permanece cubierta por suciedad acumulada y un oscurecimiento global producido por oxidación del barniz de protección. También se observan las reintegraciones cromáticas aplicadas en una intervención anterior.

El importe de la restauración es de diez mil euros, según nos ha dicho el Hermano mayor de la Cofradía, José Páez Romero. La imagen salió ayer por la tarde de su santuario muleño, sobre las 18 horas, en un turismo monovolumen, escoltada por el hermano mayor y directivos de la cofradía y custodiada por el párroco de Santo Domingo de Guzmán, Joaquín Miguel Hernández Latorre, así como acompañada por feligreses de Mula que iban en un autobús. A su llegada a Jumilla, la imagen fue llevada a la parroquia del Salvador, oficiándose allí una misa y, posteriormente, fue trasladada hasta el taller del restaurador, donde el hermano mayor hizo entrega de la imagen para su restauración.