Multitudinario adiós al menor asesinado por su padre en Beniel

Familiares del niño asesinado portan el féretro en su funeral, este sábado, en Beniel. /Edu Botella / AGM
Familiares del niño asesinado portan el féretro en su funeral, este sábado, en Beniel. / Edu Botella / AGM

Centenares de personas acuden al funeral oficiado en la localidad, conmocionada por el trágico suceso

SÓCRATES SÁNCHEZ / LA VERDAD

Beniel despidió este sábado al menor de 11 años asesinado presuntamente a manos de su padre en Beniel, en un suceso que ha conmocionado a la localidad.

Centenares de personas acudieron al multitudinario funeral que comenzó a las 11 de la mañana en la Iglesia de San Bartolomé, donde se vivieron escenas de gran dolor. Al cortejo fúnebre, además de familiares y vecinos que quisieron dar su último adiós al pequeño, acudieron la alcaldesa de Beniel, Carmen Morales, y el secretario general del PSOE en la Región de Murcia, Diego Conesa, que se mostraron consternados por el suceso.

«Él se daba vueltas por el pueblo, a ver si podía ver a los críos. Y pararlos, verlos. Decía que su suegra no le dejaba ver a los críos». Así lo contaba ayer Francisco Javier Moñino, uno de los vecinos de Beniel que mejor conocían a David, el hombre que, en la tarde del jueves acabó a cuchilladas con la vida de su hijo menor y más tarde se ahorcó en la cocina de su domicilio. Y el testimonio de Francisco Javier se tornaba así imprescindible en la vana tarea de tratar de entender la sinrazón de un acto como ese.

«Él estaba todos los días por el pueblo a ver si la veía (a su exmujer). La controlaba. Yo le veía y le decía: 'David , deja de controlarla, tío'. Está obsesionado, lo ha estado desde que se fue la mujer hasta ahora. Obsesionado con ella, con los críos», explicaba este vecino, que durante un tiempo tuvo al parricida como compañero de trabajo en la construcción.

«Lo ha tenido que hacer por joder a la mujer. A él le daba igual todo. Parecía que podía quitarse la vida, como hizo uno de sus hermanos, pero nunca que podía matar a uno de sus hijos antes. No puedo entender cómo ha matado al crío», indicó frente al inmueble del número 32 de la avenida Calvo Sotelo, en cuyo tercer piso se desencadenó la tragedia.

El Defensor del Pueblo investiga si Interior hizo una estimación del riesgo existente para el pequeño

En trámites de divorcio

David S. O., de 39 años y nacionalidad española, se había separado de facto de su esposa hacía dos años y en estos momentos se encontraba en pleno proceso de divorcio en los juzgados. La relación con su antigua pareja debía de ser tormentosa, como lo demuestra el hecho de que el hombre tuviera una condena por violencia de género, en concreto, por coacciones, y que hubiera sido detenido el pasado 18 de junio por quebrantar la orden de alejamiento.

Por esos hechos le impusieron una pena de cuatro meses de prisión, que quedó suspendida, tal como pidió la defensa, pues tampoco se opusieron las acusaciones

Pese a estos antecedentes, David seguía viendo con regularidad a su hijo pequeño, en cumplimiento de un régimen de visitas que seguía vigente -dos días a la semana durante dos horas-, pero no ocurría lo mismo con el mayor, de 17 años, que podía decidir por sí mismo si quería estar con su progenitor. «Por suerte, el mayor no se vino a la casa y se ha escapado. Porque yo creo que si está el mayor, también lo mata», sentenciaba Francisco Javier, quien indicó que «David tenía esquizofrenia, depresión, le daban vértigos, me dijo que tenía cáncer de hígado. Tenía las pupilas y las uñas amarillas. No tenía ningún comportamiento agresivo. Iba todos días con la misma ropa, con la ropa sucia, pero por lo demás hablaba bien con todo el mundo».

La madre dio la alerta

La madre fue la primera en alertar a la Guardia Civil, hacia las ocho y media de la tarde del jueves, ya que su expareja no le había devuelto al niño a la hora que tenían acordada. Los agentes se personaron rápidamente en casa del padre y, aunque les habían facilitado una llave, no pudieron entrar sin la ayuda de un cerrajero. Al acceder al piso se toparon con el cuerpo del pequeño, quien en apariencia había sido asesinado con un arma blanca, y a su progenitor colgando del cuello por una cuerda en la cocina.

La terrible noticia se propagó a gran velocidad por la localidad, sembrando a su paso el estupor y el horror. «Cuando me he enterado de lo que sucedía, me he quedado helada. La criatura no tenía culpa de nada», declaraba una vecina junto al edificio donde se produjo el suceso.

Amparo Navarro, después de participar en los tres minutos de silencio convocados ayer por el Consistorio de Beniel, indicaba que «si él quería quitarse la vida, pues quítatela, pero deja a tu hijo, que empieza a vivir. Con tal de hacerle daño a su madre... porque eso una persona normal no lo hace». Y añadía que «gran culpa de esto la tienen los jueces; tienen que controlar más estas cosas, porque esa persona no estaba para tener a su hijo dos veces a la semana. Es una pena muy grande que esa criatura haya pagado por la mala cabeza del padre, que estaba con depresión, no tenía trabajo... La familia está destrozada. Esto es muy difícil de asimilar. Una desgracia, por nadie pase».

Los testimonios se acumulaban con ligeras variaciones. Así, María del Carmen García, asistente también al acto de repulsa, se unía a quienes reprochaban el brutal acto contra el pequeño. «Ellos ya ni se querían y ahora él le ha robado al hijo, que es de lo que más quería en esta vida. Es algo que va a llevar esa mujer toda la vida. Tenía que haber existido una persona para controlar la entrega y para que vigilase al padre mientras estaba con su hijo, porque él era un maltratador».

Pese a ello, la mujer reconocía la difícil situación por la que en apariencia estaba pasando David. «Parecía un sonámbulo. Lo vi hace unos pocos días y se lo dije a su madre, que lo había visto. Estaba de los nervios, con depresión...».

Isabel María, cuya hija jugaba habitualmente con el pequeño asesinado, se lamentaba de que «mientras el hijo mayor podía elegir si acudía o no a ver a su padre, y no tenía relación con él, el menor estaba obligado por ley. Él no quería ir, pero era menor y su opinión no contaba. Un año más y podría haber elegido, porque con doce años ya puedes decidir».

Explicaba que «era un crío muy bueno, que no daba el menor problema», y recordaba que le gustaba jugar al fútbol, lo que lo llevaba a entrenar con un equipo de la zona los lunes y los miércoles.

El titular del Juzgado de Instrucción número 8 de Murcia, en funciones de guardia, abrió ayer unas diligencias por asesinato. Sin embargo, todo apunta a que la causa acabará siendo archivada, pues la responsabilidad penal en la que habría incurrido David S. O. se extinguió el jueves, con su muerte.

A su vez, el Defensor del Pueblo abrió ayer una investigación de oficio y reclamó a la Secretaría de Estado de Seguridad que informe de si, tras el quebrantamiento de la orden de protección, se elaboró y comunicó un informe sobre estimación del nivel de riesgo para la madre y para el menor. Igualmente quiere conocer a quién se remitió esta información y si se adoptaron medidas de protección adicionales.

Paralelamente preguntó a la Fiscalía si recibió esta información sobre estimación del nivel de riesgo.

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«Algo ha fallado para que hoy no esté con nosotros»

La alcaldesa de Beniel, Mari Carmen Morales, confirmó ayer que desde primera hora se decretaron dos días de luto oficial, y que las banderas del Ayuntamiento ondearán a media asta. También precisó que todas las actividades organizadas y planificadas desde el Ayuntamiento han quedado suspendidas. «Desde esta Corporación se ha puesto a disposición de la familia los medios que puedan necesitar para hacer frente a estos momentos tan duros», señaló Morales. Asegura que es una familia conocida y muy querida para el municipio. Los vecinos han mostrado su repulsa a este suceso con su presencia durante los tres minutos de silencio. Destaca la primer edil que «algo ha fallado para que este menor hoy no esté con nosotros». Asimismo, confirmó que había una orden de alejamiento contra el padre, pero que también existía un régimen de visitas para ver a su hijo. «Desde luego, es un momento para pensar qué se ha hecho mal para que haya ocurrido un suceso. Tenemos que seguir reivindicando y resaltando que todo lo que se haga para evitar la violencia de género es poco. Tenemos que poner todas las herramientas que estén a nuestro alcance para intentar evitar situaciones así», añadió la alcaldesa.

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