Los vecinos de la anciana aparecida muerta en Abarán: «María tenía miedo de su sobrino»

Sus amigos confirman que el sospechoso del homicidio de una octogenaria dirigía a su tía comentarios soeces, «lo que la angustiaba mucho»

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

María no se sentía segura en su casa. Hacia meses que había puesto un cerrojo en la puerta de entrada. Llevaba varias semanas inquieta. Su sobrino siempre solía ir a verla, pero últimamente ya no quería recibir su visita. «Le tenía miedo», indican desde el entorno de la octogenaria. Cuando estaba con ella le decía cosas inapropiadas, impertinencias que ella, «una mujer religiosa», no quería oír. A sus 82 años, esta vecina de Abarán, viuda y de una familia muy conocida en el municipio, ya no se sentía segura en su propia casa, donde vivía sola. Aunque las visitas de su sobrino J.G.V. eran esporádicas, cada vez que recordaba a sus amigas las cosas que este le decía «se angustiaba». Además, María le había dejado dinero y acordaron que él se lo iría devolviendo poco a poco, pero como pasaba el tiempo y no se lo devolvía, ella se lo requería cada vez que lo veía.

El móvil del robo pierde fuerza en la investigación del asesinato ya que el asaltante dejó en la casa 3.000 euros en efectivo que había en la cocina

María apareció muerta en su habitación el pasado miércoles 24 de abril por la noche, cuando unos amigos fueron a su casa a buscarla porque hacía varios días que no sabían nada de ella. Después de llamar a la puerta sin obtener respuesta, avisaron a la Policía, que entró y encontró el cadáver con medio cuerpo sobre la cama, la otra parte en el suelo entre un charco de sangre y el dorso de la mano derecha en la frente. En un primer examen se apuntó que la muerte podría haberse producido de forma natural. «Una caída fruto de un desvanecimiento», recuerda un vecino de María.

Además, el posible robo como móvil del crimen se desvaneció en el momento que los agentes comprobaron que los objetos de valor de la mujer estaban en su lugar y no se habían llevado nada de la casa. Sin embargo, la Benemérita no descarta ninguna hipótesis. «Tenía 3.000 euros en efectivo en la cocina y algunas joyas. Estaba todo intacto», indican desde el circulo íntimo la fallecida.

Pero a las pocas horas, en un reconocimiento más exhaustivo, el forense advirtió una herida en el cuello provocada por un pequeño punzón u objeto similar. «Estábamos preparando su entierro cuando la Guardia Civil nos dijo que se tenía que suspender hasta la semana siguiente, porque había indicios de que el fallecimiento podía haberse producido por causas violentas», indica una persona del entorno cercano de la víctima. En ese momento, quienes trataban diariamente con María comenzaron a recordar sus palabras y su malestar. «Lo que podemos conocer del posible homicida, lo sabemos por ella. Sus quejas y sus comentarios. Pero claro, era su sobrino y ella no podía hacer mucho, solo quejarse de la presencia de su familiar», explican sus allegados.

El pasado miércoles, agentes de la Guardia Civil lo detuvieron como presunto autor del homicidio. Ese mismo miércoles por la noche fue trasladado hasta un taller mecánico en Cieza donde había trabajado para hacer un registro de su taquilla. Durante el día de ayer, varios vecinos de Abarán recordaban a J.G.V. cómo un chico reservado que no hacía mucha vida en el pueblo, y apuntan que «pasó un tiempo ingresado en un centro psiquiátrico». Sin embargo, se muestran sorprendidos por el arresto porque «es de buena familia».

«Yo lo veía muy servicial y atento, sobre todo con las mujeres mayores. Incluso llegó a tener una relación con una señora que le doblaba la edad», indica una vecina.