Las fuertes lluvias desbordan ramblas y obligan a cortar una veintena de carreteras

Una de las vías anegadas en San Javier por las intensas precipitaciones. /vicente vicéns / agm
Una de las vías anegadas en San Javier por las intensas precipitaciones. / vicente vicéns / agm

Los municipios más afectados por la tromba de agua fueron Los Alcázares y San Javier, donde se produjeron escorrentías que llegaron hasta el Mar Menor

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

La fuerte lluvia caída durante la madrugada del jueves en prácticamente toda la Región causó incidencias en una veintena de vías de varios municipios, según informaron fuentes del la Dirección General de Tráfico, de la Consejería de Fomento y de varios cuerpos de Policía Local. Los problemas empezaron a sucederse a primera hora de la mañana, cuando los efectivos cortaron al tráfico más de una veintena de carreteras, la mayoría en el Campo de Cartagena y el Mar Menor. Hoy está previsto que se lleve a cabo un balance con los daños.

«Esto es un sinvivir», se quejaba ayer el alcalde de Los Alcázares, Anastasio Bastida, ante la réplica, a menor escala, de las inundaciones de 2016 que padeció el municipio. A pesar de que el agua que cayó en Los Alcázares y San Javier fue abundante -entre 50 y 60 litros por metro cuadrado durante la madrugada-, las riadas que bajaban por las calles con la fuerza de unos rápidos y de color café con leche procedían «de fuera del municipio», apuntaba el regidor.

Las ramblas se volvieron a desbordar y se unieron a los caudales del canal del Trasvase para bajar con fuerza hacia el Mar Menor. Dejando a su paso el susto de los vecinos, las escorrentías llegaron a las playas cargadas de barro y todo tipo de elementos en suspensión para dejar en la laguna una enorme mancha marrón. Como medida de prevención, se evacuaron colegios, guarderías y centros de la tercera edad y se cortaron varias calles y vías por los efectos de la avenida de las ramblas. Y se activó el nivel 1 de Emergencias.

El agua circulaba en grandes cantidades a primera hora de la mañana por las vías principales de San Javier, lo que dificultó la circulación en las inmediaciones del instituto Mar Menor y en la carretera del aeropuerto. El singular funcionamiento de la cuenca hidrográfica del Campo de Cartagena hizo ayer de nuevo posible su truco de magia: horas después de terminar la lluvia y a pleno sol, el agua comenzaba a brotar con fuerza desde el interior hacia el casco urbano de Los Alcázares. Por los mismos cauces que en las riadas de hace dos años, la escorrentía de lodo colapsó otra vez las inmediaciones del polideportivo y el instituto. Protección Civil pidió al centro de secundaria que dejara salir a los alumnos un par de horas antes para evitar males mayores.

Ese caudal «no venía de Los Alcázares, sino de las lluvias que cayeron durante toda la noche en el interior y de la rambla de La Maraña desbordada», explicaba ayer Bastida, para quien cada episodio de lluvias es como «vuelta a empezar». El Ayuntamiento ya propuso hace dos años, después del desastre de 2016, tres alternativas para canalizar el agua antes de que llegara como una ola al casco urbano, entre ellas abrir un canal a cielo abierto que circunde el municipio. «Solo nos queda manifestarnos. Si costó más de 30 millones responder a los daños de 2016, la Confederación Hidrográfica del Segura y la Delegación del Gobierno deben valorar si compensa esperar a que pase de nuevo», afirmó el primer edil.

El alcalde de San Javier, José Miguel Luengo, lamentó ayer también la pérdida de arena de las playas a causa del arrastre que provoca la fuerza del agua a su llegada a Santiago de la Ribera, donde la riada seguía al mediodía, sobre todo, en la rambla junto a la base militar.

En el Hospital Los Arcos también entró el agua, como en anteriores tormentas. Los usuarios que llegaron a primera hora se encontraron el vestíbulo anegado. También tuvieron que evacuar agua de la zona de farmacia y de la sala de TAC, aunque la maquinaria no sufrió daños. El director de Los Arcos, Tomás Fernández, explicó que «las goteras del edificio se deben en su mayor parte a la vegetación que crece en los patios interiores, de modo que habrá que suprimirla en algunas zonas para que no provoque perforaciones». El año pasado ya suprimieron algunas plantas e instalaron baldosas para evitar las goteras.

Un río artificial en Sucina

También las pedanías murcianas de Sucina y Avileses padecieron las consecuencias de la tromba de agua. La zona de La Peraleja, así como la carretera F-20, sufrieron inundaciones, que la agricultora de la zona Lourdes Guillamón achaca a que las obras que se hicieron para crear la urbanización Hacienda Riquelme, de Polaris, han creado «un río artificial que surge cada vez que llueve porque el agua que antes se canalizaba en dos cauces ahora va en uno solo, con el objetivo de que no llegara a los campos de golf, aumentando el calado y la zona inundable en este y causando problemas que antes no ocurrían». El pedáneo de Sucina, José Mercader, lamentó que la población «tiene unas infraestructuras que la convierten en candidata a ser zona catastrófica en el caso de fuertes lluvias». Y en Avileses, la mayoría de calles quedaron cubiertas totalmente de agua, con lo que los escolares no pudieran asistir al colegio.

Las fuertes tormentas también se registraron en otros puntos de la Región. En Cartagena, los bomberos y la Policía Local se emplearon a fondo. Tuvieron que retirar un árbol caído en la carretera de Los Camachos, en dirección a La Aparecida, que obstaculizaba la vía. También acudieron para rescatar al conductor de un vehículo, que había quedado atrapado en la vía pública, a causa de una crecida de agua en la carretera de La Palma. Y agentes de la Policía Local cortaron el Camino del Sifón XIV, en la carretera que une las Tejeras con Santa Ana y Molino Derribao; la RM-602, a la altura de La Aljorra; y la E-16, la carretera de La Aljorra a El Albujón, debido a que la acumulación de agua impedía el paso de vehículos. Asimismo, Podemos denunció vertidos de aguas residuales al puerto y a La Algameca, por el colapso de las depuradoras y las estaciones de bombeo de Plaza de España y Barrio Peral.

El agua anegó campos de cultivo en El Algar. Los agricultores denunciaron que fue debido a que las ramblas tienen mucha suciedad, lo que provocó el taponamiento de tubos en varios puentes. Y en La Unión hubo corrimientos de tierra y maleza en la carretera de Los Mulas. Además, el reloj de la iglesia de San Cayetano quedó parado, al caerle un rayo.

Más

En Mazarrón, la Policía Local cortó de forma preventiva la carretera D4, que une el municipio con la pedanía de Leiva, debido a los arrastres que se produjeron en dicha vía y que llegaron hasta la calzada. Los agentes también prohibieron la circulación en la Vía Axial, en Puerto de Mazarrón, por acumulación de agua en distintos puntos y diversas inundaciones, informaron desde el Ayuntamiento. En total se registraron 36 litros por metro cuadrado en el Puerto y 29 litros en Mazarrón, según informaron fuentes de Protección Civil.

En Alhama de Murcia, sobre las tres de la madrugada comenzó a descargar una fuerte tormenta eléctrica. Se registraron un total de 20 litros por metro cuadrado en el paraje de La Ceña Guerrero, en el pluviómetro de la Finca San José. En la zona de los huertos, en el camino de Los Tejares, se contabilizaron 25 litros.

También hubo lluvia intensa en la comarca del Río Mula, aunque no hubo que lamentar daños. En Mula y el Niño se registraron 35 litros por metro cuadrado; en Bullas, 26 litros; en Pliego, 40 litros; Casas Nuevas, 36 litros; en Campos del Río, 18 litros. Y en Yecla, las precipitaciones llegaron a 13 litros por metro cuadrado a lo largo del día de ayer. El agua fue «muy beneficiosa» para la agricultura y no hubo incidencias en el municipio.

Sigue la alerta en el Noroeste, Lorca y el litoral

La Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) informa de que hoy se esperan lluvias en el sur de la Región y en la comarca del Noroeste. En concreto, la Aemet alerta de la probabilidad de chubascos, en la segunda mitad del día, en Mazarrón, Lorca y Águilas. También en el Campo de Cartagena y en Caravaca y Moratalla.

J. G. Badía, D. Gómez, P. S., A. López, P. Navarro, P. Wals, A. Alonso y J. L. Piñero.