Exprimiendo hasta la última gota

Moreno y el delegado del Gobierno (c) miran el panel de riegos. / J. L. P.
Moreno y el delegado del Gobierno (c) miran el panel de riegos. / J. L. P.

El sistema de riego informatizado de La Cierva es un ejemplo de eficiencia

José Luis Piñero
JOSÉ LUIS PIÑERO

El delegado del Gobierno, Francisco Jiménez, visitó ayer la sede de la Comunidad de Regantes del Pantano de la Cierva, en Mula, para conocer su sistema informatizado. Acompañado por el alcalde, Juan Jesús Moreno, destacó cómo se aprovecha hasta la última gota de agua en esta zona, y resaltó que «es extrapolable al resto de la Región», como un modelo pionero «a seguir».

El delegado del Gobierno cree que este modelo centralizado para un millar de agricultores debe ser «extrapolable»

El plan de modernización de los regadíos tradicionales de la Cierva se inició a petición de la comunidad de regantes del mismo pantano, llevándose a cabo desde la década de los 80 del pasado siglo el cambio del método tradicional de riego por gravedad, con conducciones a cielo abierto y grandes pérdidas de agua, por otro localizado, con distribución por tuberías de presión y mayor eficiencia. Además, se han ido automatizando e informatizando todas las operaciones, creando el banco, cajero y libreta del agua para responsabilizar a los usuarios en su uso.

En concreto, se abastece a más de 2.000 hectáreas de terreno de regadío, con más de un millar de regantes, a través de un control centralizado, encargado de gestionar el denominado Banco del Agua.

Cada regante puede programar su propio plan de riegos, eligiendo el día, hora y volumen de riego desde el cajero del agua, instalación análoga a los cajeros automáticos que permite establecer las instrucciones de riego deseadas y comprobar consumos. Desde allí el sistema envía las órdenes de apertura y cierre de las válvulas situadas a la entrada de las parcelas. Y cada propietario dispone de una Libreta del Agua, en la que se consignan sus datos identificativos y los de sus tierras de cultivo. Desde el primer día de septiembre, inicio del año hidrológico, se anota la primera entrega.