Cuatro familias de okupas hacen las maletas tras la refriega con los vecinos en Fortuna

Miembros del clan okupa, ayer, sacando sus pertenencias tras aceptar abandonar los dúplex por la presión vecinal. / Edu Botella / AGM

El alcalde advierte al clan de que no puede garantizar su seguridad y le facilita un camión para mudarse

Jorge García Badía
JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

La advertencia que el alcalde trasladó a los okupas fue rotunda: «No puedo garantizar vuestra seguridad». El regidor de Fortuna, José Enrique Gil, acudió ayer escoltado a los dúplex que están ocupados, cerca del instituto Santa María de Los Baños, para tratar de que no se volviesen a repetir los altercados registrados la madrugada de ayer en la zona y para buscar una salida pacífica al clan de la localidad granadina de Guadahortuna.

Los vecinos llevan un año conviviendo con 35 miembros del grupo y ambas partes se enzarzaron la noche del jueves lanzándose piedras, incluso azulejos. En la zona se concentraron más de 500 fortuneros y llegaron a revolcar por el suelo a un okupa, de manera que la situación obligó a movilizar a más de una veintena de agentes de la Policía Local y de la Benemérita de los puestos de Fortuna y Cieza. Algunos policías se encontraban fuera de servicio y tuvieron que ser requeridos sobre la marcha, ya que un guardia civil recibió una pedrada en el estómago y un policía local otra en la frente.

Algunos vecinos trataron de pasar el cordón policial para adentrarse en las viviendas ocupadas y los agentes les tuvieron que disuadir mostrando las porras, pero sin llegar a emplear la violencia. Una furgoneta de los okupas acabó destrozada a pedradas y también se rompieron los cristales de las ventanas de varios de los dúplex construidos por el magnate de las basuras Ángel Fenoll, que han sido ocupados al estar en manos de un administrador concursal.

«Les he dicho que los ánimos están muy crispados en el pueblo y que no sabía cómo iba a acabar esto», explicaba a 'La Verdad' el regidor tras reunirse con miembros del clan granadino. «Me preocupa mucho la situación de los niños porque ellos no pueden defenderse». De manera que el Ayuntamiento les ofreció a los okupas abandonar la localidad a cambio de poner a su disposición camiones para hacer la mudanza y a fletar un autobús para llevarlos de vuelta a su tierra: Guadahortuna.

Después de que los vecinos se hayan concentrado frente a los dúplex el miércoles y el jueves, cuatro familias del clan prefirieron no exponerse a nuevos incidentes y aceptaron la propuesta del alcalde. A las tres de la tarde, un dispositivo de Policía Local y Guardia Civil se encargó de supervisar que el éxodo okupa transcurriese sin incidentes. En el remolque del camión fueron cargando frigoríficos, colchones, muebles, bombonas de gas butano, bolsas de plástico repletas de ropa, incluso se llevaron 'puestos' los inodoros de los dúplex.

«Solo me interesaba encontrar una solución para los vecinos y no he mirado el coste económico para el Ayuntamiento», reconocía Gil. No obstante, el Consistorio no tuvo que pagar ningún autobús porque en la zona se presentaron familiares de los okupas para recogerlos y unos miembros del clan se fueron a Mazarrón y otros a Granada.

El Ayuntamiento tabicará los seis dúplex que quedaron vacíos y en los que se confirmó que llevaban un año enganchados ilegalmente a la red eléctrica y de agua. En la zona todavía resisten las dos familias más conflictivas y que incluso amenazaron con llamar a allegados de otras localidades para plantar cara a la presión vecinal. Estas amenazas no generan temor a los propietarios del centenar de inmuebles afectados directamente por la convivencia con los okupas, ya que Rubén, su portavoz, afirmó que «el pueblo está dispuesto a llegar hasta el final».

Al cierre de esta edición se había convocado una nueva protesta a las once de la noche para reclamar que se marchasen las dos familias que resisten del clan y que se tomasen medidas contra el 'fenómeno okupa' de Fortuna, ya que hay otras zonas residenciales afectadas.

Al parecer, una pareja, compuesta por un español y una marroquí, ganan dinero buscando pisos vacíos para ser ocupados. Rubén afirmó que las concentraciones continuarán hasta que no queden casas ocupadas en el pueblo. «Si de verdad pasara algo de más o menos gravedad, quiero dejar claro que la culpa será repartida entre nuestros trece concejales, que son nuestros representantes y portavoces, la Policía Local, Guardia Civil, jueces y autoridades».