Cuatro encapuchados dan una paliza al dueño de un bar para robarle 50 euros

Sergio López García, ayer, en su restaurante La Ceña de Ceutí, después de la agresión que sufrió unas horas antes. / Juan Carlos Caval / AGM
Sergio López García, ayer, en su restaurante La Ceña de Ceutí, después de la agresión que sufrió unas horas antes. / Juan Carlos Caval / AGM

Sergio López acababa de cerrar su local y los ladrones le pararon con el coche cuando estaba llegando a su casa

MIGUEL FERNÁNDEZ MURCIA

Cuatro encapuchados asaltaron en la madrugada de ayer a Sergio López, dueño del bar La Ceña en Ceutí, cuando regresaba a casa. Los atracadores, pertrechados con armas cortas, le propinaron «puñetazos y patadas» para quitarle 50 euros que llevaba encima y el móvil. «Cuando cerré el bar me fui a mi casa como todos los días y, ya en la calle, un Audi A6 negro me tocó el espejo retrovisor con el suyo y después se cruzó delante de mí», recuerda la víctima. «Yo me paré y me bajé del coche pensando que solo querían hacer el parte». Reconoce que, en aquel momento, pensó que no era buena hora para bajarse del automóvil. «Al principio pensé que era un grupo de jóvenes borrachos que volvían de fiesta y que me había dado sin querer. Por eso me bajé».

Los atracadores le taparon los ojos y le amenazaron a punta de pistola. Según relata, primero le cogieron del cuello y «me pegaron puñetazos en la barriga hasta que caí al suelo». Ya tendido en el suelo, le propinaron patadas en la cabeza y en el costado. Dio la casualidad de que esa noche dejó la recaudación del día en el restaurante. «Seguramente si hubiera llevado más dinero, no me habrían pegado tanto», subraya.

Dado que los atracadores le taparon los ojos, el hostelero apenas pudo captar detalles de ellos. «Solo habló uno con acento extranjero», recalca. «Los otros tres solo me pegaron y registraron el coche». Tras hacerse con su exiguo botín, «tres de ellos se metieron en su coche y el otro se quedó apuntándome y diciéndome que no me moviera para no ver la matrícula. Yo no lo intenté, solo quería que se fueran y que me dejaran en paz».

«Tuve suerte. En ese momento no pensé que iba a salir vivo de allí», asegura la víctima

A la mañana siguiente, Sergio López tenía señales de la brutal paliza en el ojo derecho, en el vientre y en las costillas. «Tuve suerte. En ese momento no pensé que iba a salir vivo de allí. Cuando llegué a mi casa, mi mujer y mis hijos se quedaron en 'shock'. No entendían qué me había pasado», confiesa el dueño de este restaurante. Sus empleados se mostraban contrariados ayer por su tardanza sin conocer aún la agresión de la que había sido víctima.

La Guardia Civil ha tomado declaración al hostelero y ha iniciado una investigación para tratar de dar con los cuatro encapuchados. Al cierre de esta edición, no había detenidos.

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