La Comunidad declara BIC el último malacate que queda en la Sierra Minera

El malacate de la antigua cantera Emilia, propiedad de la empresa Portmán Golf./A. L.
El malacate de la antigua cantera Emilia, propiedad de la empresa Portmán Golf. / A. L.

Está ubicado en la cantera Emilia, propiedad de Portmán Golf; los técnicos consideran urgente su restauración

S. SÁNCHEZ

El único malacate que queda en pie en la Sierra de Cartagena-La Unión ya es Bien de Interés Cultural (BIC). La Comunidad Autónoma ha incoado el expediente para su declaración como tal, con el objetivo de tratar de salvar el artilugio que fue el predecesor de los castilletes mineros. De hecho, el propio organismo instructor del expediente, la Dirección General de Bienes Culturales, admite en la documentación que su estado de conservación «es malo».

La acción de la lluvia, el viento y la vegetación, dada su ubicación a la intemperie en las antiguas instalaciones de la cantera Emilia, propiedad de la mercantil Portmán Golf, «es la responsable de su deterioro». El alcalde de La Unión, Pedro López Milán, subraya que a partir de este momento, «se tiene que garantizar la conservación de este elemento único por su historia y su enorme simbolismo». El regidor reconoció que existen «conversaciones» con Portmán Golf para intentar que «de la manera más satisfactoria para la Administración y la empresa, se llegue a un acuerdo para preservar esta joya». La última de la Sierra Minera.

El paso de los años se ha traducido en el abandono de los malacates que quedaban desperdigados por la sierra hasta que solo ha quedado uno de ellos: el de la cantera Emilia. Por ello, el alcalde subraya que «no sólo hay que intentar salvarlo, sino restaurarlo, porque se trata de un bien valiosísimo para honrar la memoria de nuestros antepasados».

Este artilugio de madera, contaba con un eje que llevaba en su parte superior un tambor cilíndrico dividido en dos partes, en las cuales se arrollaban las maromas que, pasando por dos poleas, hacían ascender o descender por el pozo a los obreros y las cubas de extracción del mineral. El sistema, generalmente, era movido por una mula que iba dando vueltas por un andén, lo que permitía subir o bajar las maromas. El año de construcción del malacate que se ubica en la citada cantera se desconoce, aunque probablemente sea de principios del siglo XX. La aparición de la máquina de vapor propició la sustitución de la tracción animal para el trabajo en las minas, lo que, unido al avance de la ingeniería minera, dio lugar a la creación de los archifamosos castilletes. Con todo, los dos sistemas convivieron varios años.

Madera de Canadá

Especialistas en patrimonio minero se ocuparán de restaurar el malacate. El informe técnico de la declaración de BIC alerta de que el estado de conservación «es bastante deficiente». Los tablones y vigas de madera de pino de Canadá, «presentan importantes grietas y se ha detectado la pérdida y caída de algunos elementos en el armazón del tambor».

Por todo ello, el informe considera que «urge llevar a cabo una serie de medidas encaminadas al estudio y evaluación de los daños que presenta este bien, con el fin de intervenir de la forma más adecuada y garantizar así su conservación». Desde hace años, numerosos autores se han dedicado a estudiar ampliamente el patrimonio minero y los técnicos subrayan que en el caso de la Sierra Minera de Cartagena y La Unión, declarada como Sitio Histórico en octubre de 2015, muchas de las construcciones e ingenios que dejó la actividad «son el reflejo de la excepcional importancia que tuvo este sector entre mediados del siglo XIX y prácticamente todo el siglo XX».

 

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