Los alumnos de Infantil de Las Claras recrean las obras más famosas del Museo del Prado

Dos alumnos recrean el cuadro de 'El quitasol', de Goya. /A.S.
Dos alumnos recrean el cuadro de 'El quitasol', de Goya. / A.S.

Los niños, de entre tres y cinco años, se convierten en los protagonistas de lienzos memorables en una actividad escolar

Alexia Salas
ALEXIA SALAS

Ni un mapa con las cordilleras españolas, ni el ineludible trabajo de la bombillita y la pila que cae a los padres de alumnos un año u otro a lo largo de la vida escolar de sus hijos. Los deberes que llevaron para hacer en casa los 300 alumnos de Educación Infantil del colegio Las Claras, de Los Narejos, era reproducir en carne y hueso alguno de los cuadros más famosos del Museo del Prado, con motivo de su bicentenario. Así ha sido como los pasillos del colegio se han convertido en una versión infantil de una de las mayores colecciones de arte del mundo. Los escolares de tres a cinco años, con sus padres, hermanos y abuelos, se han convertido en los protagonistas de lienzos memorables de El Greco, Murillo, Sorolla, Velázquez y Goya, aunque con algunos cambios. 'El caballero de la mano en el pecho' luce unos mofletes más rosados y saludables que los del afectado desconocido del estoque toledano. Solo las familias numerosas han podido elegir 'Las meninas', que han contado con decorados artesanos y hasta perros de cartón.

La candidez de 'Mujeres en la ventana', de Murillo, ha sido uno de los más elegidos por la sencillez de la composición barroca, al igual que sus 'Niños comiendo uvas y melón'. Varias familias aprovecharon la playa del Mar Menor para recrear las luminosas escenas de Sorolla. Goya ha sido fuente de inspiración para padres e hijos, que han recreado 'La gallinita ciega' o 'El quitasol', dos de sus escenas costumbristas. «Los alumnos nos dijeron que ese fin de semana se lo pasaron mejor que otros con sus padres», cuenta la jefa de Estudios de Educación Infantil y Primaria de Las Claras, Catalina López. «La educación sin la familia no es nada», destaca la docente del centro, donde los cuadros del Prado han servido de motivo para conocer mejor a los pintores, e incluso para elaborar un estudio sobre la repercusión económica de la pinacoteca madrileña. Tras los disfraces del Siglo de Oro y las risas familiares, grabadas en el 'making-of' del trabajo, queda todo un estudio de acercamiento a los grandes pintores de la historia. «Es la punta del iceberg de mucho trabajo, pero los estudiantes nunca lo olvidarán», afirma la jefa de estudios.