'El Orejas', a su pareja: «Mejor que me lleves cerveza a la cárcel que flores al cementerio»

El principal acusado, Juan N., durante la sesión del juicio este lunes./Guillermo Carrión / AGM
El principal acusado, Juan N., durante la sesión del juicio este lunes. / Guillermo Carrión / AGM

El autor confeso del doble crimen de una pareja en Caravaca en 2016 declara que está arrepentido: «No quería darle muerte, pero lo que venga lo asumiré»

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

«Mejor que me lleves cervezas a la cárcel que flores al cementerio». Este fue uno de los mensajes de WhatsApp que Juan A., apodado 'El Orejas', mandó a su novia días antes de disparar al pastor José Navarrete, alias 'El Parriel', y a su novia, Encarna Torrente, en la puerta de su vivienda, situada en el paraje de la Guitarra de Caravaca. Se trata de una de las comunicaciones que el principal acusado del crimen cruzó con familiares y amigos en las jornadas previas al 15 de abril de 2016, cuando se produjo el doble crimen. La letrada que lleva la acusación particular en nombre de la hija de 'El Parriel' le preguntó a 'El Orejas' por ese mensaje, sin que este le diera una explicación convincente.

El autor confeso del crimen declaró ayer en la Audiencia Provincial durante cerca de tres horas. En una de sus manifestaciones aseguró que estaba muy arrepentido de lo que ocurrió, «porque lo que hice no tiene perdón y lo que venga lo tengo que asumir». Así se lo dijo al abogado que ejerce la acusación particular en representación de los hijos de la mujer asesinada, «a la que no conocía», admitió.

En su testimonio relató que su relación con el pastor se deterioró tras el robo de 2.000 euros que su amigo había cobrado por la venta de unos borregos. Le acusaba a él de la sustracción de ese dinero y por eso lo denunció al día siguiente en el cuartel de la Guardia Civil. Sin embargo, no quedó ahí la cosa y, según su versión, José empezó a acosarlo y a amenazarlo de muerte: «Fue a mi taller con intención de pegarme y, aunque pude escapar, me rajó las ruedas del coche. Me llamaba unas diez o doce veces a diario y me decía que me iba a matar, que era un cobarde y que ya no podía vivir más. A mi familia también la intimidaba. Desde que amenazó a mi hijo, lo más grande que tengo en mi vida, me derrumbé, aunque no quería darle muerte», señaló.

«Disparé a José porque era su vida o la mía, y a Encarna, porque me advirtió de que, o la mataba, o me delataba»

Fue a partir de ese momento cuando decidió hacerse con un arma «para asustarlo», y tres días antes del crimen se dirigió a la diputación cartagenera de La Aparecida para pedirle la escopeta a su excuñado Dionisio V. «Le dije que era para la huerta porque tenía problemas con los jabalíes. No era la primera vez que me la dejaba», expuso en el juicio.

Durante esos días la llevó desmontada en el camión, pero el viernes 15 de abril acudió por la noche al domicilio de la pareja con el arma ensamblada. Asegura que lo hizo porque por la tarde el pastor fue a su casa de la huerta y allí volvió a gritarle que lo iba a matar. «No salí de la casa por miedo, pero a mi padre le dijo que él también iba a salir mal parado». Tras esa visita, concertó verse con 'El Parriel' en un bar, pero no acudió. Lo que hizo fue dirigirse a la casa de José, ya que pensó que «a solas podríamos resolver nuestras disputas».

Cuando el pastor llegó con su vehículo, acompañado de Encarna, y lo vio en la puerta, el acusado asegura que intentó atropellarlo. «Se bajó del coche con algo en la mano y corrió hacia mi gritando: '¡Hijo de puta, te mato, ya es tu hora!'. Salí corriendo y cargué la escopeta porque vi que era su vida o la mía», añadió. El primer disparo lo realizó mientras el pastor trataba de abrir la puerta de su casa, pero erró. «Se vino otra vez hacia mí y volví a disparar. Le di en el pecho». El tiro le impactó en la axila derecha y le causó la muerte inmediata. «Tras abatirlo -prosiguió - Encarna se dirigió hacia el maletero del coche gritando: '¡O me matas o te delato!'. Pensaba que podía tener algún arma, porque años atrás había matado a su marido, por lo que fui hacia ella y le disparé», espetó.

Para el fiscal, los hechos constituyen dos delitos de asesinato, por los que pide una pena global de 48 años de prisión, más otro año por la tenencia ilícita de armas. La vista oral prosigue hoy con el interrogatorio de Dionisio V., acusado de tenencia ilícita de armas, a la que seguirá el de su hermano Demetrio.