«'El Orejas' me dijo riéndose que había matado a dos personas»

Dionisio V. / EDU BOTELLA / AGM
Dionisio V. / EDU BOTELLA / AGM

El acusado de dejar el arma al presunto homicida de una pareja en 2016, en Caravaca, dice que «me pidió la escopeta para matar jabalíes»

Raúl Hernández
RAÚL HERNÁNDEZ

Dionisio V. merodeaba ayer nervioso frente a la puerta del Palacio de Justicia de Murcia, mirando desconfiado a los periodistas que esperaban en la calle. A esa hora, en una sala de la Audiencia Provincial, se estaba constituyendo el jurado popular que debe enjuiciar el asesinato a tiros de una pareja, en Caravaca de la Cruz, en abril de 2016.

Mientras ello sucedía en la cuarta planta, Dionisio V. mascullaba su versión: «Me pidió la carabina porque dijo que quería cazar jabalíes en su huerta», explicó a 'La Verdad'. En la vista, que arrancará el próximo lunes, Dionisio V. afrontará su responsabilidad por haber prestado una escopeta a su excuñado, Juan A., alias 'El Orejas' y para quien la Fiscalía pide 48 años de prisión. Con ese arma mató presuntamente al pastor José N. 'El Parriel', y a su novia, Encarna T., en una finca situada en el paraje del Rincón de la Guitarra, en Caravaca.

De esta forma, la fiscal acusa a Dionisio V. de ser un cooperador necesario para la ejecución del crimen, y le pide una pena de 23 años de cárcel, más otros tres por un delito de tenencia ilícita de armas. Por esta última infracción también está acusado su hermano, Demetrio V., para quien también pide tres años de prisión. Ambos vivían en una casa en La Unión y, días antes del crimen, 'El Orejas' se puso en contacto con Dionisio para pedirle el arma. «La carabina se la compré a un marroquí años atrás para defenderme por si me entraban a robar al garito donde trapicheaba en Lo Campano. Me la pidió para llevársela a la huerta, como había hecho otras veces. Le dije que me la devolviera en tres días y, al ver que no lo hacía, lo llamé el viernes. Me respondió que vendría al día siguiente. Llegó a mi casa y me la dio dentro de un saco y riéndose me dijo que había matado a dos personas: 'Anda, calla, no me lo creo', le contesté». Según el testimonio del acusado, no fue hasta el lunes cuando se convenció de lo que le había dicho su excuñado. «Vi la noticia del crimen y me quedé blanco. Ese día iba de resaca porque el domingo había estado en una comunión, y no reaccioné hasta el martes, cuando vino la Guardia Civil a mi casa. Les abrí la puerta y les dije: 'Ahí tenéis la escopeta, bajo la escalera. Ni la he tocado'. Les aseguré que si hubiese sabido lo que 'El Orejas' iba a hacer con el arma, no la habría guardado; la habría hecho desaparecer», explica. Por contra, la fiscal sostiene que Dionisio conocía las intenciones del presunto asesino y que, además de facilitarle la escopeta, le dio varios cartuchos.