Un nuevo 'boom' de las fotovoltaicas multiplica por quince la potencia de las plantas instaladas

Imagen de una instalación de energía fotovoltaica en Cartagena. /Pablo Sánchez / AGM
Imagen de una instalación de energía fotovoltaica en Cartagena. / Pablo Sánchez / AGM

La red eléctrica no da abasto para evacuar toda la energía que se prevé generar en el futuro y ya se han empezado a denegar solicitudes de parques solares

Julián Mollejo
JULIÁN MOLLEJO

La Región de Murcia vive un nuevo 'boom' de la producción de energía fotovoltaica. Una vez superado el parón que se produjo en años pasados tras los sucesivos recortes de las primas a las instalaciones de renovables, la reducción de costes y la nueva apuesta del Gobierno central por las energías verdes han provocado una avalancha de solicitudes de nuevas plantas que, de llegar a ejecutarse todas ellas en el futuro, multiplicarían por quince la producción fotovoltaica actual.

La Región dispone hoy en día de una potencia instalada de unos 440 megavatios con un total de 5.110 instalaciones, dentro de las que se encuentran los cientos de pequeños parques solares puestos en marcha en torno a 2008 por miles de agricultores y ganaderos murcianos al amparo de las primas prometidas entonces por el Gobierno central. Sin embargo, la suma de todas las solicitudes de nuevas instalaciones presentadas y en tramitación darían para generar hasta casi otros 6.800 megavatios, quince veces más de lo que hay en producción, según los datos facilitados por la Consejería de Empresa e Industria.

Las nuevas plantas solicitadas son de mayor tamaño que las existentes, ya que 200 de ellas, con una potencia de generación total de 3.800 megavatios, son de menos de 50 megavatios, por lo que su autorización le corresponde a la Comunidad. Mientras que otras 12 más en trámite, con una potencia global de 3.000 mw, son las que competen al Ministerio al contar cada una de ellas más de 50 megavatios.

Si todos estos parques solares llegaran a construirse y ponerse en funcionamiento darían para abastecer a más de tres millones de hogares, es decir, a seis regiones como la murciana, que cuenta en la actualidad con 540.600 hogares, según el INE.

Dos razones fundamentalmente explican el nuevo tirón de la energía fotovoltaica. Por un lado, la renovada apuesta del Ministerio para la Transición Ecológica por las renovables, obligado por el objetivo marcado por la UE de que en 2023 las renovables supongan el 32% del total de la energía producida. Y, por otro lado, los avances en la tecnología fotovoltaica, que permiten un mayor rendimiento de las placas solares con un menor coste. «Montar ahora un huerto solar puede costar hasta un 90% menos que los que se implantaron hace diez años», explica el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), Miguel Ángel Martínez-Aroca.

El lado positivo de este nuevo 'boom' de las fotovoltaicas es que si llegan a ejecutarse en los próximos años todas las peticiones de producción planteadas, la inversión global rondaría los 6.000 millones de euros.

La cruz de la moneda

La cruz de esa misma moneda es que la red eléctrica regional no da para más. Ya han comenzado a denegarse solicitudes para la evacuación de la energía de futuras instalaciones dado que el mapa actual de líneas de media y alta tensión y nudos de conexión no tienen capacidad para absorber más potencia, según Anpier.

El primer paso que suelen dar los promotores de huertos solares es solicitar a Iberdrola, si son parques de hasta 10 megavatios, o a Red Eléctrica, si la potencia es mayor, la autorización para evacuar a la red la energía que vayan a generar. Para conseguirla deben abonar un aval de 40.000 euros por cada megavatio de potencia. Sin esta autorización, el parque solar es inviable, ya que no podría dar salida a la energía que produjera.

El problema es que «a muchos promotores les han denegado el aval, porque ha habido tal número de peticiones de acceso que las redes eléctricas de la Región no son capaces de absorber toda la energía en el caso de que al final se construya lo previsto», explica el presidente de Anpier, quien precisa que la situación se da también en otras regiones de la mitad sur de España, en las que la radiación solar garantiza una mayor rentabilidad. «El Valle del Guadalentín y Yecla ya están cerrados y no se admiten más proyectos, aunque yo creo que este problema afecta ya prácticamente a toda la Región», declara Martínez-Aroca.

Eso significa que a los nuevos inversores en fotovoltaicas solo le quedan dos opciones: o bien esperar que falle algunos de los proyectos presentados hasta ahora o que las compañías Iberdrola y Red Eléctrica aumenten la capacidad de las infraestructuras de evacuación, transporte y distribución de la energía.

Anpier alerta de la irrupción en el sector de «especuladores» que buscan el dinero fácil

Las favorables circunstancias que rodean en la actualidad el sector de las energías renovables, gracias a una mejor predisposición del Gobierno y al mayor margen de beneficio, ha atraído a «muchos especuladores», tal y como alerta el presidente de la Asociación Nacional de Productores de Energía Fotovoltaica (Anpier), Miguel Ángel Martínez-Aroca.

«Presentan el aval y solicitan el acceso a la red eléctrica, pero no tienen terrenos donde ubicar la planta, y lo que hacen, cuando obtienen la autorización, es buscar inversores para venderles el proyecto», explica Martínez-Aroca, que denuncia los perjuicios que estás prácticas producen entre los promotores de sus propios huertos solares que buscan una inversión estable y a largo plazo y que pueden quedarse sin posibilidades de acceder a la red de evacuación porque ésta ya ha alcanzado su capacidad máxima.

Las críticas de los pequeños y mediados productores de fotovoltaicas que agrupa Anpier se dirigen también contra las grandes macroplantas de 300 a 500 megavatios, de las que existen varios proyectos en la Región, como el que construye en Mula la empresa Cobra, del grupo ACS, que supera los 450 megavatios y recientemente fue adquirida por un grupo inversor canadiense.

«No dejan ningún beneficio en la Región -indica el presidente de Anpier- porque toda su facturación se va fuera, tienen un impacto ambiental enorme y son las que colapsan las redes de evacuación. Nosotros defendemos proyectos más pequeños, con un impacto menor y cuyos beneficios revierten directamente en la Región».

Martínez-Aroca reclama al Gobierno central, además, que evite el nuevo recorte de las primas, previsto para comienzos de 2020, para las plantas creadas con el anterior régimen normativo. «No pueden dejar en la estacada a los pioneros, que necesitan, una vez más, seguridad jurídica», indica.