Una mujer residente en Murcia, condenada a 2 años de cárcel por estafar 15.000 € a un hombre

Mantenían una relación a distancia y esta le hizo creer en «un proyecto de vida en común». La Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa obliga a la mujer a reintegrar los 14.989 euros hurtados

EFE

Una mujer residente en Murcia fue condenada a dos años de cárcel por estafar casi 15.000 euros a un hombre con el que mantuvo una relación a distancia y al que hizo creer en «un proyecto de vida en común», adquiriendo una vivienda en Marruecos, de donde ella era originaria.

En una sentencia a la que este martes tuvo acceso EFE, la Sección Primera de la Audiencia de Gipuzkoa considera ahora a esta mujer, de nacionalidad española, responsable de un delito continuado de estafa por el que, además de la pena de prisión, le obliga a reintegrar a su víctima los 14.989 euros estafados «más el interés legal del dinero, incrementado en dos puntos» desde la fecha de la resolución. El fallo obliga asimismo a la procesada a abonar las costas procesales de la causa, incluidas las de la acusación particular ejercida por el perjudicado.

El texto judicial considera probado que la inculpada, que en la actualidad tiene 30 años, actuó «con ánimo de obtener un ilícito enriquecimiento patrimonial» e inició «una relación sentimental a distancia» con el hombre, que vivía en Gipuzkoa, «utilizando artificio bastante» hasta el punto de «hacerle creer en un proyecto de vida en común».

De esta manera, la pareja decidió comprar una vivienda en la localidad marroquí de la que ella es originaria, para lo que la mujer envió un plano del inmueble al estafado quien, en el verano de 2014, también le realizó varios regalos, entre ellos «un anillo de pedida matrimonial». Asimismo, en julio de ese mismo año, el hombre hizo un ingreso en efectivo en una cuenta de la acusada, así como cinco transferencias por un importe total de 13.500 euros.

Además, «apoyándose en esa relación de pareja que hizo creer al hombre que iban a seguir manteniendo», la estafadora le dijo que necesitaba 1.500 euros adicionales, cantidad que el hombre le remitió el 16 de agosto mediante un envío de mensajería y que fue entregado en «dirhams marroquíes». La inculpada «se apropió» así de toda esta suma, «no la empleó en la compra de la vivienda que acordó» con el perjudicado y «dejó de contestar a sus llamadas, sin que se tenga conocimiento del paradero del dinero».

Una situación que se produjo después de que el hombre «le comunicara que le habían denegado un préstamo de 40.000 euros que había solicitado personalmente en un banco», previsiblemente por «pensar que no podría obtener ya más dinero de él».

La sentencia considera «significativo» el hecho de que la mujer pidiera al afectado «que fuera él solo quien solicitara el préstamo de adquisición de la vivienda» pero pretendiera que «la vivienda se registrara únicamente a nombre de ella». Una situación ante la que un empleado del banco llegó a advertir al perjudicado de que no fuera «tonto» porque «lo habitual era que el préstamo y la vivienda estuvieran a nombre de los dos».

La resolución judicial otorga ahora total credibilidad a la versión ofrecida por el perjudicado, ya que «fue persistente a lo largo de la causa». La vista oral resultó «exhaustiva, espontánea y plagada de detalles», sin «interés ninguno en perjudicar a la acusada» más allá de «su legítimo derecho» al denunciar los hechos, además de contar con «sobradas» corroboraciones externas.

«Frente a esta rica y avalada declaración», la acusada negó haber mantenido una relación sentimental con el hombre, a diferencia de lo que hizo en la fase de instrucción, y mantuvo que el denunciante no le regaló nada y que no le entregó ninguna cantidad de dinero, hechos estos últimos que han resultado probados «a la vista del resto de pruebas obrantes en la causa».