Las muertes por suicidio cayeron en 2017 tras el fuerte repunte de años anteriores

El consejero Manuel Villegas, ayer con representantes del Teléfono de la Esperanza, en Murcia. / V. VICÉNS / AGMGráfico
El consejero Manuel Villegas, ayer con representantes del Teléfono de la Esperanza, en Murcia. / V. VICÉNS / AGM

Los fallecimientos por esta causa en la Región doblan a los registrados en accidentes de tráfico

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

92 personas se quitaron la vida el año pasado en la Región, según datos del Ministerio de Justicia facilitados ayer por la Consejería de Salud. La cifra representa un claro descenso tras el repunte en el número de suicidios experimentado a lo largo de la última década. En 2016 fallecieron 119 personas por esta causa, lo que convirtió a Murcia en la tercera comunidad con más tasa de mortalidad, solo por detrás de Asturias y Galicia. Se produjeron, en concreto, 8,43 suicidios por cada 100.000 habitantes en la Región, frente a los 7,46 registrados de media en España. Todavía no hay datos por comunidades relativos a 2017.

Pero más allá de las variaciones anuales, los expertos ponen el acento en las tendencias a medio y largo plazo. Los suicidios suponen un «problema de salud pública» ante el que hay que actuar, advierte Loreto Medina, psiquiatra del Román Alberca y coordinadora del proyecto 'Prevención Suicida Murcia', desarrollado por el Servicio Murciano de Salud (SMS). El número de fallecimientos -92 en 2017- dobla al provocado por los accidentes de tráfico (46), una situación que contrasta con las cifras de hace diez o quince años, cuando la siniestralidad en las carreteras generaba mucha más mortalidad.

Rompiendo tabúes

¿Debe hablarse del suicidio?
Abordar de manera adecuada el tema del suicidio no solo no incentiva esta práctica, sino que es esencial para prevenir. Para las personas con ideas suicidas, poder expresar lo que sienten es fundamental. No hay que tener miedo a preguntar, de la forma adecuada, ante señales de alerta.
¿Es cierto que quienes expresan ideas suicidas no las llevan a la práctica?
Ocho de cada diez personas que se han suicidado habían expresado previamente cuáles eran sus intenciones. Debe ser tomado como una clara señal de alerta.
¿Superar una tentativa disminuye el riesgo de que vuelva a intentarse?
Una tentativa de suicidio incrementa un 40% el riesgo de otros intentos en el futuro, al menos durante diez a quince años.
¿Cuáles son las señales de alarma?
Expresar verbalmente deseos de «acabar con todo», hablar de un plan específico de suicidio o indirectamente de «dejar de ser una carga». Presentar cambios de carácter bruscos (tales como ira o irritabilidad), aumento del consumo de alcohol o drogas, problemas para dormir, aislamiento social, ansiedad, pérdida de intereses laborales, personales y en aficiones.
¿Qué hacer ante las señales de alarma de un familiar, o si soy yo quien tiene ideas suicidas?
Si el riesgo es inminente, llame al 112. Si no es así, póngase en contacto con el especialista de referencia del centro de salud mental de su zona. También encontrará ayuda en el Teléfono de la Esperanza (902 500 002 y 968 343 400), en Feafes (feafesmurcia.com) y en la asociación Amanecer (asociacionamanecer.com).

Para el murciano Jesús Mesones, vicepresidente de la Sociedad Española de Suicidología y jefe de Psiquiatría del Hospital de Torrevieja, la explicación hay que buscarla en la prevención. Mientras las campañas para reducir las muertes al volante han sido sistemáticas, las políticas para atajar los suicidios siguen siendo una asignatura pendiente. «Lo llevamos advirtiendo desde hace tiempo. Las campañas de tráfico son un ejemplo a seguir», señala Mesones. Ocultar los suicidios y sepultarlos bajo una losa de prejuicios y tabúes no ha servido sino para agravar el problema. «Hablar de los accidentes de tráfico y de la violencia de género no provoca más casos, ayuda a afrontar el problema. Aquí ocurre lo mismo», resume Loreto Medina.

«Las campañas de tráfico son un ejemplo a seguir», señala Jesús Mesones, vicepresidente de la Sociedad Española de Suicidología

La celebración ayer del Día Internacional para la Prevención del Suicidio sirvió para poner de nuevo encima de la mesa esta recurrente reivindicación de los expertos. El Ministerio de Sanidad ya ha anunciado la puesta en marcha de una estrategia nacional que seguirá el modelo implantado en la Comunidad Valenciana por la propia ministra, Carmen Montón, en sus tiempos de consejera. «En Valencia hay cuñas publicitarias», mensajes que invitan a «hablar del suicidio», explica Jesús Mesones. En Murcia no hay todavía iniciativas similares, aunque desde hace unos años está en marcha el proyecto 'Prevención Suicida Murcia', que coordina Loreto Medina y que ha logrado mejorar la coordinación entre los servicios de Urgencias y los de Psiquiatría, entre otros aspectos.

«Hay que trabajar en la prevención del 'bullying' y del 'ciberbullying' en la adolescencia», apunta Loreto Medina

El consejero de Salud, Manuel Villegas, anunció ayer que la prevención estará presente en la 'Acción Regional de Salud Mental 2018-2022', que servirá «para reorganizar todos los dispositivos existentes» con el objetivo de ofrecer una «atención comunitaria integral».

Altiplano y Cieza

Los datos sobre mortalidad reflejan llamativas diferencias entre las distintas áreas de salud de la Región. La tasa de suicidios es más elevada en el Altiplano y la Vega Alta del Segura, mientras el Mar Menor y Noroeste presentan menor incidencia. No es posible sacar conclusiones al respecto. Antes habría que analizar los condicionantes socioeconómicos, aunque Loreto Medina recuerda también la importancia de los recursos sanitarios, sociales y de todo tipo. «Hay que estudiar si en el Altiplano hay menos acceso a estos recursos que en el Noroeste, por ejemplo», advierte.

El grupo de edad que concentra mayor número de suicidios es el que oscila entre los 30 y 39 años, según cifras de 2016 (todavía no hay datos desagregados por edades en 2017). Ese año hubo, además, once fallecidos de entre 15 y 29 años. «Hay que trabajar en la prevención en niños y adolescentes y valorar los factores de riesgo, como el 'bullying' y el 'ciberbullying', los trastornos específicos de salud mental o si influye la desestructuración familiar», subraya Medina.

Otro grupo de especial riesgo es el de los ancianos. «Sobre todo si enviudan y se produce una pérdida de la red social», advierte el vicepresidente de la Sociedad Española de Suicidología, Jesús Mesones. Mayores que se sienten solos, que afrontan la pérdida de facultades físicas y que sufren dolores o enfermedades crónicas. Pero si hay un factor claro es el del género. En 2017 se quitaron la vida 13 mujeres frente a 79 hombres. «La incidencia es tres veces mayor entre los varones», señala Mesones.

El consumo de tóxicos y enfermedades como la depresión son también factores de riesgo a tener en cuenta. Si aparecen señales de riesgo en un familiar o un amigo cercano, como la verbalización de ideas suicidas, los cambios bruscos de carácter o la pérdida de interés en todos los ámbitos de la vida, no hay que tener miedo a plantear abiertamente el tema. «Si una persona no está pensando en intentar suicidarse, no lo va a hacer porque le preguntes. Es como si no fumas y te lo preguntan, no vas a fumar por eso», subraya Jesús Mesones. Pero, al contrario, si a esa persona sí le rondan ideas suicidas, darle la oportunidad de hablarlo puede salvarle la vida. «Desahogarse es fundamental. Si no tiene posibilidad de expresarse, puede que termine cometiendo el suicidio», subraya el experto.

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