La mortalidad atribuible al calor se multiplicará por siete en la Región si no se toman medidas

Un hombre se refresca en una fuente, ayer en Murcia. / Javier Carrión / AGM
Un hombre se refresca en una fuente, ayer en Murcia. / Javier Carrión / AGM

Un estudio del Carlos III advierte de los graves efectos que puede tener el cambio climático sobre la salud

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRAMurcia

La mortalidad atribuible a las altas temperaturas puede multiplicarse por siete en la Región de Murcia a lo largo de este siglo, y por más de diez en toda España, si no se adoptan medidas preventivas que nos permitan adaptarnos a los veranos extremos que llegarán fruto del cambio climático. Es la advertencia que lanzan investigadores del Instituto de Salud Carlos III en un estudio publicado ayer por la revista 'Environmental Research'. Si no se remedia a tiempo, entre los meses de junio y septiembre morirán en España cerca de 13.000 personas cada año, a partir de 2050, por culpa del calor. Además de la pérdida de vidas humanas, el coste económico rozará los 50.000 millones de euros.

Los autores parten del peor escenario posible, el del rápido calentamiento global que se producirá si la comunidad internacional no es capaz de frenar las emisiones de C02 en las próximas décadas. A partir de ahí, analizan cuál sería el efecto sobre la mortalidad si, además de no parar la contaminación, tampoco conseguimos adaptarnos a tiempo a las prolongadas olas de calor que se avecinan.

De aquí a 2100, la temperatura media en verano aumentará casi cinco grados en España y casi cuatro en la Región de Murcia, según los modelos predictivos de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet). Como consecuencia, se multiplicarán los días en que se superen temperaturas de riesgo para la salud, advierten Julio Díaz y Cristina Linares, los investigadores de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III que han desarrollado el estudio.

Los investigadores son, pese a sus cálculos, optimistas; creen que la prevención evitará el peor de los escenarios

Hasta ahora, esos umbrales de mayor mortalidad han estado situados en 34 grados, en el caso de Murcia, y 36 en el conjunto de España. Así se desprende de las estadísticas de defunciones acumuladas a lo largo de la década del 2000 al 2009, pormenorizadamente analizadas ya en estudios anteriores por Díaz y Linares. En concreto, la mortalidad aumenta hasta un 3% en Murcia cuando se supera el umbral, de acuerdo a estos análisis.

En principio, por tanto, se concluiría que el número de muertes se disparará en las próximas décadas, dado que los periodos en que se superen estas temperaturas serán mucho más prolongados. En concreto, de unos 1.300 fallecimientos anuales en España atribuibles al calor se pasaría a 13.000. En el caso de Murcia, la mortalidad se multiplicaría por siete, aproximadamente, aunque esta tendencia no puede concretarse en un número más o menos exacto de fallecimientos esperables en la Región, por las limitaciones del estudio.

No es el más probable

Este preocupante escenario, sin embargo, no el más probable, tranquiliza Julio Díaz. El investigador del Carlos III, toda una referencia en el estudio de los efectos de las altas temperaturas en la salud pública, cree que nuestra sociedad será capaz de adaptarse para paliar los efectos del intenso calor, como, de hecho, ya está haciendo. En un estudio anterior, Díaz concluyó que la mortalidad atribuible a las altas temperaturas descendió entre 2003 y 2013 en relación con las dos décadas anteriores. Es una paradoja, porque el periodo fue sensiblemente más cálido que el anterior, pero tiene una explicación: la prevención.

Hasta 2003, los sistemas de salud prestaban una atención más bien relativa a los peligros de las altas temperaturas. Pero ese verano fue inusitadamente extremo. «En España hubo 6.600 muertes, y 70.000 en Europa», recuerda Julio Díaz. A partir de ahí, el Ministerio de Sanidad puso en marcha un plan nacional de actuaciones preventivas de los efectos del exceso de temperaturas que se activa cada verano, en colaboración con las comunidades autónomas.

Pero no solo ha mejorado la atención sanitaria, también la concienciación ciudadana, lo cual es clave para evitar exposiciones de riesgo a las altas temperaturas. Además, los espacios públicos e infraestructuras están mejor adaptados al calor. Si se mantiene esta tendencia a la prevención, Díaz confía en que seremos capaces de hacer frente al incremento de las temperaturas. Las predicciones del estudio apuntan a que, incluso en este caso, habría un incremento de la mortalidad a partir de 2050, pero sería diez veces menor que en el peor de los escenarios.

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