La UMU y el Morales detectan riesgo elevado de trombosis en niños con una alteración congénita

Belén de la Morena, Javier Corral, María Eugenia de la Morena y Vicente Vicente, en los laboratorios del Centro de Hemodonación-IMIB. / martínez bueso
Belén de la Morena, Javier Corral, María Eugenia de la Morena y Vicente Vicente, en los laboratorios del Centro de Hemodonación-IMIB. / martínez bueso

Los investigadores han realizado el mayor estudio hasta la fecha en pacientes con deficiencia de antitrombina

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

La trombosis es una enfermedad de adultos. En edad pediátrica, supone toda una rareza. Por cada 10.000 niños y adolescentes se contabiliza menos de un caso al año. Quizá por eso, constituye un campo relativamente poco investigado. Al menos, así era hasta ahora, porque el Grupo de Hemostasia y Trombosis de la Universidad de Murcia y del Hospital Morales Meseguer acaba de aportar novedades significativas en un amplio estudio publicado en 'Haematologica', la revista de la Asociación Europea de Hematología (EHA). Este grupo de investigación murciano es, desde hace años, una referencia internacional en el estudio de la trombofilia hereditaria y de una de sus causas más habituales: la deficiencia de antitrombina, una proteína que funciona como anticoagulante natural.

«Esta deficiencia de antitrombina da lugar a cuadros, bien definidos en adultos, de trombosis venosa y embolismo pulmonar», explica Javier Corral, coordinador de la investigación. Pero, «curiosamente, si bien conocemos el riesgo de trombosis en deficientes de antitrombina en edad adulta, se desconoce el impacto que tiene dicha deficiencia en el periodo neonatal, infancia y adolescencia», subraya.

Las claves

Los autores
La investigación ha sido liderada por Javier Corral, coordinador del Grupo de Hemostasia y Trombosis del servicio de Oncohematología del Morales Meseguer y la Universidad de Murcia, vinculado al Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB). El resto de autores murcianos son María Eugenia de la Morena-Barrio, Belén de la Morena-Barrio y Vicente Vicente, jefe de Oncohematología del Morales Meseguer y director del Centro Regional de Hemodonación.
El estudio
Los investigadores han analizado los datos clínicos de 968 pacientes afectados por deficiencia de antitrombina, una proteína que regula la coagulación de la sangre, evitando la trombosis. Se trata de la mayor serie de pacientes analizada hasta la fecha.
Los resultados
El 8% de los pacientes analizados sufrió trombosis durante el periodo neonatal, su niñez o adolescencia. Es una cifra alta, de la que se desprende que los menores con deficiencia de antitrombina tienen un riesgo 300 veces superior al resto de padecer trombosis, especialmente en el periodo neonatal y la adolescencia.
La prevención
Los autores subrayan la necesidad de mejorar la prevención, con estudios familiares para el diagnóstico precoz.

Para tratar de aclarar esta cuestión, desde el Morales Meseguer contactaron con el departamento de Hematología del Hospital de la Universidad de Bruselas. Ambos centros bucearon en sus archivos para dar con los datos clínicos de todos los pacientes diagnosticados en los últimos 25 años. En total, 968 personas, que constituyen «la mayor serie analizada hasta la fecha en todo el mundo», explica Javier Corral.

Esta elevada cifra de pacientes obedece a que tanto la Universidad de Bruselas como el Morales Meseguer son referencia en trombofilia hereditaria. «Aquí nos llegan muestras desde toda España», aclara Corral.

En los laboratorios del Grupo de Hemostasia y Trombosis de Murcia, ubicados en el Centro Regional de Hemodonación, se llevó a cabo el estudio genético para caracterizar la anomalía molecular causante de esta deficiencia de antitrombina en estos 968 pacientes.

Los menores con déficit de este anticoagulante natural tienen una probabilidad 300 veces mayor de sufrir una complicación trombótica

La investigación ha permitido descubrir que 73 de estos pacientes -el 8% del total- sufrieron una primera trombosis antes de los 19 años. Es una cifra muy considerable teniendo en cuenta la baja incidencia en la población pediátrica general. «Estos datos indican que el riesgo de trombosis es 300 veces mayor en neonatos, niños y adolescentes que presentan deficiencia de antitrombina», resume Javier Corral.

Los investigadores han concluido, además, que el riesgo se concentra sobre todo en el periodo neonatal y en la adolescencia. Así, de los 73 casos detectados, 15 se corresponden con neonatos y 49 con pacientes de entre 12 y 19 años. El 55% eran varones.

En el periodo neonatal, la trombosis es especialmente peligrosa, pues «suele aparecer en vasos cerebrales». Mientras, en la adolescencia es más habitual el embolismo pulmonar y la trombosis en los vasos de las extremidades inferiores, como ocurre en la población adulta.

Junto a Javier Corral, en el estudio han participado las investigadoras María Eugenia de la Morena-Barrio y Belén de la Morena-Barrio, así como el jefe del servicio de Oncohematología del Morales Meseguer y del Centro Regional de Hemodonación, Vicente Vicente. Por la parte belga, la investigación ha sido liderada por Christelle Orlando y Kristin Jochmans.

Los expertos apuestan por el diagnóstico precoz y la prevención, especialmente durante el parto y la adolescencia

«Complicaciones graves»

Los autores destacan que los datos del estudio «son los más extensos» hasta la fecha y «aportan una información relevante» que «aclara definitivamente la cuestión de si la deficiencia de antitrombina tiene o no especial presencia en el periodo pediátrico». La respuesta es afirmativa, y ello debe permitir ahora mejorar la prevención, mediante programas de diagnóstico precoz similares a los que se desarrollan en las unidades de cardiopatías congénitas o de cánceres familiares. Es decir, ante un caso de trombosis por deficiencia de antitrombina, debe realizarse un estudio a los familiares directos para descartar o confirmar que presentan la misma alteración.

Si se detecta el déficit de antitrombina, pueden tomarse determinadas medidas preventivas. Por ejemplo, el abandono de anticonceptivos orales en el caso de las mujeres, ya que estos fármacos «incrementan notablemente el riesgo». En estos casos, las pacientes deben optar por otros métodos anticonceptivos.

Por otra parte, en los nacimientos de niños que, por sus antecedentes familiares, sean susceptibles de presentar este déficit de antitrombina, debe evitarse la extracción con fórceps y otras técnicas agresivas que aumenten el riesgo de complicaciones trombóticas. Esta prevención es básica, porque una trombosis en un neonato puede causar, en el caso de que sobreviva, retraso psicomotor o intelectual importante, advierte Javier Corral. El estudio, el más amplio desarrollado hasta la fecha en este campo, ha sido publicado por 'Haematologica', la segunda revista más relevante en esta especialidad, que edita la Asociación Europea de Hematología (EHA).

El Grupo de Hemostasia y Trombosis del servicio de Oncohematología del Morales Meseguer y la Universidad de Murcia, vinculado al Instituto Murciano de Investigación Biosanitaria (IMIB), es uno de los principales referentes en el campo de las trombosis hereditarias y, muy especialmente, en el estudio de la deficiencia de antitrombina. Cuenta con una larga trayectoria de investigación a sus espaldas, con numerosos estudios publicados en las principales revistas científicas.

Alcohol y genes, combinación fatal

Los investigadores del Grupo de Hemostasia y Trombosis confirmaron el año pasado que determinadas alteraciones genéticas que afectan a la glicosilación -un proceso esencial para el correcto funcionamiento de las proteínas- incrementan considerablemente el riesgo de padecer síndrome alcohólico fetal (SAF). Esto implica que en esta enfermedad hay una base, o al menos un componente genético, que hasta ahora se desconocía. Si el alcohol durante el embarazo es siempre un riesgo, lo es todavía más en las madres con estas alteraciones genéticas.

El gen yeclano que frena la trombosis

Un estudio realizado por el servicio de Oncohematología del Morales Meseguer-Centro de Hemodonación y el Hospital Virgen del Castillo concluyó en 2017 que el 2% de la población de Yecla comparte una alteración genética que retrasa el proceso de coagulación. En concreto, presentan un déficit de factor XI, una enzima implicada en el proceso de coagulación. Esta alteración les protege del riesgo de trombosis. No en vano, la incidencia de trombosis venosa en esta población del Altiplano es significativamente inferior a la media.

Anticoagulantes a la carta

Los investigadores del Morales Meseguer han participado en numerosos estudios clínicos para mejorar los tratamientos anticoagulantes. En 2011 se puso en marcha un proyecto para prescribir dosis lo más exactas posibles de estos anticoagulantes mediante el uso de algoritmos. Previamente, los científicos murcianos, junto con otros 20 grupos españoles, estudiaron los genes de 9.000 pacientes, y también factores adquiridos (edad, sexo o peso), para determinar qué influye «en la eficacia de los anticoagulantes» y en sus efectos secundarios.