'Monique', una murciana en la resistencia contra Hitler

ALBERTO DOMINGO / EFEMADRID.

Son historias dramáticas que guardaban pequeños finales felices. «Historias muy emocionantes que despiertan memorias sobre la deportación», define el historiador Antonio Muñoz, que ha sacado del olvido casos como el de Braulia Cánovas, una republicana española de origen murciano que trabajó para la resistencia francesa durante la Segunda Guerra Mundial. La de Cánovas es una de las veinte familias españolas que, gracias al empeño de Muñoz, han logrado recuperar «un pedacito de su propia historia» grabada en los objetos que los nazis arrebataron a sus parientes al ingresar en los campos de concentración a los que fueron trasladados más de 10.000 españoles.

Cánovas, más conocida como 'Monique', nació en Murcia en los años veinte, fue detenida en 1943 por la Gestapo y encarcelada en prisiones francesas antes de ser deportada a Alemania, donde pasó casi dos años en campos de concentración alemanes como el de Ravensbrück, a 90 kilómetros al norte de Berlín. 'Monique' vivió allí en «condiciones inhumanas, pero con una capacidad de resistencia increíble», según el relato de su hija, Marie Christine. Cánovas fue trasladada después a Hannover para trabajar en una fábrica que producía máscaras de gas para la industria japonesa, hasta que en abril de 1945 fue liberada por las tropas aliadas.

'Monique' murió en 1993 y no pudo recoger el anillo y el reloj que le habían requisado los nazis pero, gracias al proyecto que hace meses emprendió Antonio Muñoz, sí lo hicieron su hija y otros familiares, «en medio de una gran emoción por recibirlos». «Fue posiblemente uno de los días más felices de mi vida. Sientes alivio porque es una forma de reconocimiento y, aunque me habría gustado que hubiera estado mi madre, fue impresionante», explicó Marie Christine.

Antonio Muñoz emprendió esta tarea hace varios meses en colaboración con el Arolsen Archives de Kasel (Alemania), un centro de documentación sobre deportación y crímenes de la Segunda Guerra Mundial que cuenta con más de 30 millones de documentos e información sobre 17 millones de personas, y que guardaba 69 objetos de españoles. Este archivo, antes conocido como Servicio Internacional de Rastreo (ITS, por sus siglas en inglés), fue fundado por los aliados al final de la Segunda Guerra Mundial y desde 1948 ha devuelto relojes, fotografías o cartas a los familiares de los deportados a los campos de concentración.

«Nunca ha habido interés»

Con la ayuda de otros voluntarios, Muñoz inició la búsqueda de objetos personales de los prisioneros españoles, porque desde las instituciones españolas «nunca ha habido interés por participar en un proyecto de estas características». El historiador, que imparte clase en la Universidad Rovira I Virgili de Tarragona, critica que se haya trabajado tan poco en este campo en España y que, a diferencia de lo que sucede en otros países como Francia o Gran Bretaña, no haya una lista completa de deportados y exiliados. Además, lamenta que «solo se hable del campo de Mauthausen (Austria), cuando hubo 2.500 españoles en otros campos de concentración, como es el caso de Neuengamme (Hamburgo), al que llegaron más de 500 en 1944».