«Cualquier momento que paso junto a la Virgen del Carmen es especial»

Encarna García, camarera de la Virgen de Mula. / J.L. Piñero
Encarna García, camarera de la Virgen de Mula. / J.L. Piñero

Encarna Gómez García es camarera de la patrona de Mula

José Luis Piñero
JOSÉ LUIS PIÑERO

Encarna Gómez García es camarera de la patrona de Mula, la Virgen del Carmen. Tiene 82 años y nació en una familia de padre marchante de ganado. Siempre se dedicó a sus labores, y de soltera estuvo en un taller de costura con Caridad Risueño, una modista famosa.

- ¿Cuánto tiempo lleva de camarera de la Virgen?

- Comencé a finales de la década de los 70 del siglo pasado, junto con Carmen, esposa de Rafael Páez. Luego, a los pocos años, me quedé yo sola.

- ¿Qué significa para usted el poder ataviar a la Virgen durante todo el año?

- Es una emoción y una alegría muy grande, que no se puede comparar con nada. Me dio mucha alegría que me nombraran camarera de la Virgen por la ilusión que tenía Antonio, mi marido, que fue hermano mayor de la hermandad de la Virgen. Para él la patrona era todo, y siempre estuvo pendiente de lo que le hacía falta a la Virgen. Yo, al ser parte de eso, también estaba emocionadísima. Me encanta coger y preparar su ropa, plancharla, lavarla, zurcirla... tiene cosas antiquísimas que hay que retocar, y lo hago con mucho cariño y mucho amor. Siempre estoy dispuesta para todo lo que necesita la Virgen. Lo mismo le he cosido un vestido y un manto que le regalé, que pido colaboración para comprarle una mantilla hecha a mano; aquella vez hubo mucha gente de Mula que participó. Todo lo que puedo lo hago con mucho cariño y amor. Ahora me ayuda mi hija Antonia, porque ya estoy mayor y necesito que me echen una mano, no puedo sola.

- ¿Qué momento recuerda con más cariño como camarera?

- Los primeros años que me vestí de manola, habiéndola vestido yo, y todos los años que estaba vivo mi marido y lo disfrutábamos juntos. Ahora lo hago ya en recuerdo suyo.

- ¿Ha procesionado junto a ella?

- Sí, muchos años, desde que era joven hasta hace unos tres años. Toda mi vida.

- ¿Qué atuendos lleva la Virgen?

- Lleva camisa interior larga, otra camisa corta encima, varias enaguas, el vestido, manto y mantilla, corona, cetro y escapulario. Normalmente la cambiamos de ropa tres veces al año: ahora en mayo para la ofrenda floral; para su fiesta en septiembre; para Navidad y, a veces, también para Cuaresma. Depende de la época le ponemos el atuendo más alegre o más sobrio, según corresponda. Tengo unas bandejas de mimbre donde preparamos la ropa para que esté bien extendida y subirla a la ermita. Mi hijo y mi yerno son los que bajan la imagen de la peana al suelo para vestirla y, cuando está arreglada, la suben de nuevo. A veces se queda en el altar mayor de la ermita, y otras la colocan en el trono en caso que vaya a salir en procesión.

- ¿Puede destacar algo especial o una anécdota de los años que lleva de camarera vistiendo a la Virgen?

- Para mí todos los momentos son especiales. Siempre intento que esté lo mejor posible y miro al milímetro todos los detalles para que quede perfecta. Me da mucha emoción verla tan de cerca, porque desde donde la mires te está mirando y, además, si tú estás triste la Virgen se pone triste y si estás alegre ella te mira con alegría.

- En los últimos años la Hermandad del Carmen, que data de 1606, está teniendo un gran auge y la están impulsando, ¿cómo lo ve como camarera?

- Estupendo, me gusta mucho como lo están haciendo porque están dándole mucha actividad a algo tan preciado y sobre lo que le tenemos tanta devoción. Realizan una labor encomiable, se preocupan muchísimo por todo, tanto lo referente a la imagen como al culto. Vamos a echar de menos al hermano mayor, Juan del Amor, si alguna vez se va, porque es muy activo y entregado.

¿Hasta cuándo seguirá como camarera?

- Hasta que ella quiera (se ríe).