Clavero: «Estamos a un paso de convertirnos en una gran ciudad de pleno derecho»

Esther Clavero Mira, en su despacho. / Juan Luis Vivas
Esther Clavero Mira, en su despacho. / Juan Luis Vivas

«Estableceremos mecanismos para que nunca más se pueda expoliar la empresa municipal Sercomosa», asegura Esther Clavero, alcaldesa de Molina de Segura

JUAN LUIS VIVAS Molina de Segura

Esther Clavero se convirtió el 29 de marzo de 2016 en la primera alcaldesa de Molina de Segura, gracias al apoyo de PSOE, Cambiemos Molina, Ganar-IU y los cinco concejales de Ciudadanos (que fueron expulsados del partido por este motivo), tras la dimisión de Eduardo Contreras. Pese a que algunos auguraban que esta compleja coalición fracasaría, la regidora dice liderar un proyecto «plural, con escasas fisuras», con el que pretende agotar la legislatura.

-¿En qué ha cambiado Molina de Segura en estos casi tres años?

-El cambio es evidente. Hoy la ciudad está más viva, es más abierta, cuenta con mayores y mejores servicios y con más actividades culturales, deportivas y de ocio para el disfrute de todos. A eso sumamos una reducción del número de desempleados, una mejora de la actividad económica y más recursos destinados a bienestar social con el fin de reducir la desigualdad. En definitiva, hoy estamos mejor que hace tres años. Con todo, no debemos adoptar una actitud de autocomplacencia, sino de autoexigencia continua porque queda mucho por mejorar.

-¿Cuáles son los proyectos estrella de esta legislatura?

-Más que un proyecto estrella, podemos hablar de un objetivo prioritario, que era y es reducir el número de personas que atraviesan una difícil situación económica y poner el Ayuntamiento a su disposición. Por eso, una de las primera medidas fue crear una bolsa de inserción sociolaboral que ha permitido que más de cien personas hayan encontrado un empleo, con lo que eso supone para ellos y sus familias. Además, incrementamos notablemente el presupuesto de la Concejalía de Bienestar Social. Y en materia de infraestructuras, son muchas las inversiones que se pueden destacar, pero quizás me quedaría con la reforma del parque de la Compañía, los dos pabellones deportivos en El Romeral y la próxima construcción de un parque de ocio en el barrio de San Antonio. Dieciocho millones de inversiones en la calle, eso es algo importantísimo. La idea es revitalizar la identidad de Molina, como ciudad de cultura, de música, deportiva, saludable y amable para los mayores.

-¿Qué asuntos vitales se quedarán en el tintero y tendrán que posponerse para el siguiente mandato?

-Estos casi tres años han pasado muy rápidos y es evidente que nos hubiera gustado hacer mucho más, pero la situación económica que heredamos tampoco lo permitía. Hoy día, y gracias a una excelente gestión en la Concejalía de Hacienda, hemos reducido en más de cinco millones la deuda municipal y logramos salvar a la empresa municipal Sercomosa y sus quinientos empleados de una situación de quiebra. Esa ha sido la mayor satisfacción como alcaldesa. La buena gestión nos ha permitido desarrollar un amplio programa, pero hay proyectos que, por su envergadura y por cuestiones de plazos, no veremos ejecutarse antes de 2019.

-¿Por ejemplo?

-Un ejemplo sería la estrategia Edusi, diez millones de euros de fondos europeos más dos y medio que aporta el Ayuntamiento y que van a suponer una rehabilitación integral de los barrios de San Roque, Fátima y La Ermita. Otro proyecto pendiente es la creación de una Ciudad de la Justicia que, a su vez, nos permitirá recuperar espacios municipales y así trasladar la sede de la Escuela de Idiomas, ya que se encuentra en un lugar donde no puede crecer más. También el nuevo plan urbano que nos dotará de más suelo industrial, la ampliación de plazas residenciales en centros de día, la construcción de un centro zoosanitario; y consolidar las fiestas de moros y cristianos.

-¿Qué proyectos tiene para Molina de cara al futuro, cuando en seis meses se celebran elecciones?

-Vamos a seguir trabajando y dedicando al municipio todas las horas del día, intentando terminar los proyectos que tenemos en marcha y gestionando, de forma responsable y con honradez, hasta el último minuto, porque lo que nos importa es Molina de Segura. Si seguimos gobernando a partir de 2019, y tengo la convicción de que así será, seguiremos poniendo todos los mecanismos necesarios en Sercomosa para que nunca más se pueda expoliar. La cogimos con una deuda de 15,3 millones y, en poco más un año, ha conseguido beneficios de tres millones.

-¿Qué mecanismos se han puesto en marcha en la empresa?

-Para empezar, las contrataciones de más de veinte mil euros tienen que pasar por mesa de contratación y publicarse. Además, todo sale a licitación y a precio, como trabajamos en el Consistorio, y ello nos permite tener márgenes importantes. Y, por supuesto, estamos analizando cada uno de los servicios para quitar lo que sobra y mejorar lo que falta.

-Uno de sus deseos es evitar que Molina de Segura se convierta en una ciudad dormitorio, debido a su proximidad con la capital de la Región. ¿Llegan tarde para reconducir esa tendencia o todavía es posible revertir la situación?

-Molina está a un paso de convertirse en una gran ciudad de pleno derecho, lo que nos permitiría gestionar mejor. Estamos rondando los 75.000 habitantes en el padrón, y, cuando logremos llegar a esa cifra, tendremos más medios, más recursos... Una de las primeras medidas que adoptamos para que Molina deje de ser una ciudad dormitorio fue poner en marcha una campaña de empadronamiento, además de un plan de impulso al pequeño y mediano comercio.

-¿Cómo se está ayudando a los dueños de esos negocios?

-Estamos reduciendo la presión impositiva, con bonificaciones de determinados impuestos y una bajada de tasas, como la de basura a hosteleros en más de un 50%. A ello sumamos campañas de recuperación de actividades y ferias, como la de las tradiciones o el mercado de las flores, bajo la premisa de que quien vive en Molina debe hacer vida, comprar y pasear por Molina. Por otro lado, para evitar ser una ciudad dormitorio, hay que cuidar a las pedanías y urbanizaciones. No tenía sentido que Altorreal, con más de diez mil molinenses, no tuviera una línea de autobús con el casco urbano y sí la tuviera con Murcia. Era un sinsentido al que le pusimos remedio habilitando una línea urbana.

«La relación con los socios de gobierno es excelente»

El equipo de gobierno está formado por una coalición de cuatro vertientes ideológicas distintas. ¿Qué recetas han utilizado para que el laboratorio político de Molina de Segura no se haya venido abajo?

-No hay más receta que la del sentido común. Como es normal, hay diferencias y no tenemos la misma opinión sobre muchas cosas, pero en lo esencial estamos de acuerdo y hemos demostrado que se puede gobernar si tienes claro que lo que debe predominar es el interés general. Un gobierno plural y estable que ha logrado darle un impulso sin precedentes a Molina, volviéndola a poner en el mapa regional, exigiendo lo que merecemos como cuarta ciudad en población y referente industrial.

-¿Qué líneas rojas no se pueden traspasar entre los diferentes socios que sostienen el gobierno?

-No hay ninguna línea roja. Es cierto que durante este periodo hemos podido tener diferencias, por ejemplo, a la hora de afrontar la solución al grave problema que atravesaba la empresa municipal Sercomosa. Pero al final se impuso la lógica y pudimos salvar la situación de quiebra de la empresa. Por lo demás, la relación con los socios de gobierno, así como el trabajo que realizan los doce concejales que me acompañan, está siendo excelente.

 

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