Lo invisible se hace visible

Javi prepara los alimentos para el servicio de 'catering'. / AFESMO
Javi prepara los alimentos para el servicio de 'catering'. / AFESMO

El centro de empleo de Afesmo mejora la salud de una treintena de personas con enfermedad mental

Juan Luis Vivas
JUAN LUIS VIVAS

Cerca de una treintena de personas con enfermedad mental mejoran su salud gracias a los trabajos que realizan en dos lavaderos, un 'catering' y un servicio de limpieza, entre otros proyectos del centro especial de integración laboral Mempleo, que puso en marcha hace años la Asociación de Familiares y Enfermos Psíquicos de Molina de Segura (Afesmo), que lleva ya dos décadas luchando por integrar y normalizar la vida de centenares de hombres y mujeres con enfermedad mental en la comarca.

«Las personas con problemas de salud mental han estado olvidadas mucho tiempo y ahora estamos haciendo visible lo invisible, dándoles voz», argumenta Delia Topham, la presidenta de este colectivo. La lucha por la inclusión pasa por obtener recursos que les permitan llevar una vida lo más normal posible, desde el acceso a actividades de ocio y formación hasta residir en pisos compartidos o integrarse en la vida laboral. «El empleo es una herramienta muy poderosa para la estabilidad en salud mental y hay estudios científicos que así lo demuestran», indica Abraham, psicólogo de Mempleo. Prueba de ello es que los contratados no han tenido recaídas desde que trabajan y se mantienen estables. Medicación, trabajo y un buen entorno familiar y social son claves, a juicio de los profesionales de esta asociación.

Muchas de estas personas estaban excluidas del mundo laboral y ahora se sienten integradas gracias al trabajo que desempeñan en los diversos negocios emprendidos: dos lavaderos, un servicio de 'catering' y comedor, transporte y limpieza, entre otros. «En 2019 también pondremos en marcha una 'food truck'», avanza Alberta Martínez, directora de Afesmo. Javi y Mari Paz son dos jóvenes que tienen diagnosticada esquizofrenia y desde hace más de cuatro años trabajan como ayudantes de cocina en el servicio de comedor y 'catering' de Mempleo. «Me gusta mi trabajo», confiesa Javi, que ya tuvo una experiencia profesional anterior de seis años como camarero. Por su parte, Mari Paz se licenció en Filología y el centro no tiene reparo alguno en facilitarle los recursos para presentarse a una oposición, si así lo desea.

Profesionalidad

«La entidad también tiene como requisito adaptar el puesto de trabajo a la discapacidad de cada persona», señala el psicólogo. Una de las condiciones de un centro especial de empleo es que un 70% de los empleados deben tener algún tipo de discapacidad. «En nuestro caso nos acercamos al 90% y, además, somos el único centro específico de la Región con personas con problemas de salud mental» precisa Abraham

Ángela, la jefa de cocina, no tiene discapacidad mental, sino física. Desde su silla de ruedas es la encargada de dirigir todas las comandas que llegan diariamente a los 150 comensales que hacen uso del servicio de comedor en Afesmo, además de coordinar los servicios de 'catering' que prestan a empresas de la Región, como hicieron recientemente en el Hospital Reina Sofía. «Nos exigimos profesionalidad porque, de lo contrario, no podría prosperar nuestro negocio», afirma Ángela, que anteriormente tuvo su propio 'catering'.

El psicólogo de Mempleo indica que el objetivo prioritario no es la rentabilidad económica, pero el SEF «nos obliga a tener beneficios para pagar los sueldos y tener los recursos necesarios». En realidad, la prioridad es contratar a más gente y para ello sus negocios tienen que crecer.

Gracias a la iniciativa del Ayuntamiento de Molina, el centro especial de empleo podrá crecer a partir del año próximo. La alcaldesa, Esther Clavero, anunció que en 2019 se reservarán un porcentaje de los contratos municipales que se liciten a los centros especiales.

 

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