La Brancha sale del olvido al recibir más de 1,3 millones de euros en inversiones

Tomás, José Torregrosa, presidente de la asociación de vecinos, y Rafael, en la avenida de la Virgen de la Macarena de La Brancha. / J. L. V
Tomás, José Torregrosa, presidente de la asociación de vecinos, y Rafael, en la avenida de la Virgen de la Macarena de La Brancha. / J. L. V

Los vecinos destacan las mejoras en los últimos años, entre las que destacan las obras de renovación de la red de agua y saneamiento

JUAN LUIS VIVAS Molina

«Hemos pasado del negro al blanco tras cuarenta años en los que no hemos recibido ni un pegote», clama José Torregrosa, presidente de la asociación de vecinos de La Brancha. «El progreso, por fin, ha llegado a este barrio después de décadas de olvido», señala. Para conseguir esta transformación ha sido necesario acometer inversiones que, cuando concluyan, rondarán los 1,3 millones de euros.

Tras las actuaciones en los últimos dos años y medio «la diferencia es brutal», apostilla Rafael, uno de los veteranos vecinos de esta barriada molinense. En opinión de Tomás, otro residente, «el cambio ha sido sorprendente».

«La Brancha ha estado abandonada durante décadas y desde el equipo de gobierno municipal hemos dado cumplimiento al compromiso que adquirimos con los vecinos para poner este barrio en el lugar que se merece», resalta la alcaldesa, Esther Clavero.

En febrero de 2016 el Pleno aprobó una moción de Cambiemos Molina para «subsanar graves problemas urbanísticos y medioambientales», según rezaba la propuesta, y ahora sus 300 residentes van recogiendo los frutos.

En cualquier caso, «han cumplido con las cinco actuaciones que se aprobaron», admite Torregrosa. «Pero aún queda mucho para ponernos al nivel urbanístico de otros barrios de Molina», precisa.

Las carencias en esta barriada situada entre la pedanía de Torrealta y el casco urbano molinense eran tan grandes que, tres años después, hay quienes no reconocen sus calles. «Una amiga pasó hace poco y me preguntó si me había cambiado de barrio porque no nos reconocía», comenta un sorprendido Rafael Saneamiento.

Una de las inversiones más importantes ha sido, precisamente, la de las obras de renovación de la red de agua y saneamiento, por un importe total de 313.379 euros.

Seguridad vial

Pero también se ha dado cumplimiento a una demanda esencial de los vecinos con los 170.000 euros invertidos en las actuaciones de mejora de seguridad vial en Camino de Maciascoque y en la avenida Virgen de la Macarena, el acondicionamiento del camino de Torrealta y el acceso peatonal a la Vía Verde, según informa la concejal de Obras Municipales y Vía Pública, Fuensanta Martínez. En alumbrado público, el gasto ha superado los 9.300 euros.

Por otro lado, están contratados ya los trabajos para soterrar líneas de media tensión por un importe superior a 46.000 euros, aunque los trabajos aún no han comenzado.

Los vecinos también disponen de un nuevo colector de saneamiento, merced a los presupuestos participativos de hace dos años. Queda por concluir el acondicionamiento de la avenida Virgen del Río (antigua avenida de La Brancha) otras mejoras en alumbrado público y actuaciones en el parque infantil y en la plaza del barrio.

«Tu a Molina, yo a Torrealta»

Una de las singularidades de La Brancha es que unos vecinos dependen, administrativamente, de la pedanía de Torrealta, aunque la mayoría de residentes están adscritos a Molina. La avenida Virgen del Río (antes llamada avenida de La Brancha), pone el límite: los vecinos de la zona sur votan y acuden al médico en Torrealta y los del norte son atendidos en el centro de salud de San Roque y suelen votar en el instituto Eduardo Linares, situado en el barrio de La Molineta.

«Tu a Molina, yo a Torrealta», señala con humor un vecino que compara la situación con el título de una película norteamericana.

En la última asamblea de la asociación de vecinos se decidió abrir negociaciones con el alcalde pedáneo de Torrealta y con el propio Ayuntamiento para solicitar que todas las familias de La Brancha pertenezcan a la pedanía, a todos los efectos administrativos. En el fondo subyace un motivo económico.

«En Torrealta se paga menos de IBI», aseveran. También «tenemos deducciones en el seguro del coche», apunta Rafael.

Sea como fuere, esta tierra, que en otros tiempos olía a ganado y a conejos al ajillo, ahora respira aliviada gracias al aroma de más de un millón de euros invertidos en agua, luces y asfalto.

 

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