Alertan de los riesgos que suponen los badenes en Molina de Segura para el transporte sanitario

Un reductor de velocidad en una foto de archivo./LV
Un reductor de velocidad en una foto de archivo. / LV

El PP se hace eco de una demanda del sector y propone un grupo de trabajo para acondicionar los reductores de velocidad en el municipio

Juan Luis Vivas
JUAN LUIS VIVAS

Los efectos que los reductores de velocidad colocados en Molina de Segura ocasionan en el transporte sanitario preocupan cada vez más a los profesionales del sector. Hasta el punto de que están promoviendo iniciativas para que las autoridades competentes adopten medidas que pongan freno a las negativas consecuencias que representan para su trabajo diario y, sobre todo, para los pacientes que trasladan en los servicios de emergencias.

«En ocasiones se han producido algunas lesiones que han derivado en denuncias», indica a 'La Verdad' Manuel, técnico de una UVI móvil. Este profesional, con una década de experiencia, indica que «antes la prioridad era llegar al hospital, pero ahora lo prioritario es llegar al domicilio del paciente para estabilizarlo».

Los servicios de emergencias se enfrentan diariamente, por tanto, a la disyuntiva de tener que ir rápidos para trasladar a sus pacientes o ralentizar la velocidad para evitar daños mayores por culpa de los resaltos, algunos de ellos demasiados elevados. «Para nosotros son peores los pequeños que los grandes, hacen más daño», confiesa Manuel.

«En ocasiones se han dado algunas lesiones que han derivado en denuncias», explica un técnico

Se trata de un problema generalizado en la Región de Murcia, pero en Molina se va a dar un primer paso a través de una moción que el PP llevará hoy al Pleno. En concreto, en la propuesta se aduce que durante los últimos años se han realizado estudios que demuestran que los resaltos «son uno de los mayores obstáculos para el servicio de emergencias, no solo porque incrementan considerablemente el tiempo de respuesta, sino porque suponen un peligro para el paciente».

La portavoz popular, Sonia Carrillo, comenta que «hace décadas, los reductores de velocidad era algo anecdótico, pero hoy es imposible encontrar una ciudad sin ellos» . La edil apostilla que «si bien es cierto que el objetivo que pretenden es plausible, parece estar demostrado que no frenan el vehículo en su totalidad y que causan enormes problemas a las emergencias».

También apunta que en su moción recogen una demanda del sector. Lo único que solicitan es que se propicie una mesa de trabajo con los sindicatos del transporte sanitario para estudiar conjuntamente la posibilidad de acondicionar por fase los badenes del término municipal, «siendo pioneros en la Región». Fuentes municipales estiman que en el término municipal puede haber unos 300 reductores de velocidad, muchos de ellos en urbanizaciones como Altorreal o La Alcayna.

 

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