Los partidos apuran la negociación hasta última hora para elegir al nuevo alcalde

Sonia Carrillo (PP), Esther Clavero (PSOE) y Estanislao Vidal (C’s)./
Sonia Carrillo (PP), Esther Clavero (PSOE) y Estanislao Vidal (C’s).

Ciudadanos tiene la llave hoy, mientras mantiene contactos con el PP de Sonia Carrillo y con las fuerzas de izquierda encabezadas por la socialista Esther Clavero

JUAN LUIS VIVAS

Molina de Segura tendrá hoy alcaldesa, si no hay sorpresa mayúscula de última hora; es decir, salvo que PP o las fuerzas de izquierda cambien el sentido de su discurso y opten por votar al candidato de Ciudadanos, Estanislao Vidal, como regidor municipal. Pero lo más probable es que la vara de mando del Consistorio la tome la candidata del PP, Sonia Carrillo, o la del PSOE, Esther Clavero, a tenor de las negociaciones que tienen lugar hasta el último momento.

La propia candidata socialista decía hace unos días que solo hay dos opciones: «apostar por un gobierno arrebatando la mayoría absoluta del PP o continuar con un gobierno de los populares». En este sentido, Carrillo parte con ventaja porque encabeza la lista más votada y si no hay mayoría absoluta ella será la nueva alcaldesa. Ahora bien, sería un gobierno en minoría, con lo que ello representa para alcanzar acuerdos de gobierno. No lo será si los cinco concejales de la formación naranja optan por votar a la candidata socialista, única posibilidad de que Clavero obtenga la mayoría absoluta necesaria, junto a los cuatro ediles de Cambiemos Molina (y el de Ganar Molina-IU, pero este no es decisivo).

Noche de reuniones

Anoche volvían a reunirse dirigentes regionales de PP y C's en el Ayuntamiento para seguir negociando. En concreto, el vicesecretario de Organización de los populares, el diputado Fernando López Miras, y el consejero de Fomento, Francisco Bernabé, volvieron a defender los intereses del PP murciano en las negociaciones, mientras el delegado regional de Grupos Institucionales, el yeclano Antonio Puche, estuvo representando a Ciudadanos.

El PP ofreció a C's un gobierno de coalición, presidido por Carrillo, en el que los ediles de la formación naranja podrían tener delegaciones en diversas concejalías y así se garantizaría un gobierno estable al sumar 14 de los 25 concejales que tiene la Corporación. La propia Carrillo repetía ayer que su partido considera que debe asumir el mando porque fue el más votado, pero en ningún momento se han cerrado a alcanzar acuerdos con C's, la única fuerza con la que han negociado.

Ejecutivo progresista

Por su parte, PSOE, Cambiemos y Ganar suscribieron también anoche un documento que consensúa una serie de medidas programáticas para lo que resta de legislatura si consiguen acceder al gobierno municipal. «Un programa de gobierno que sea el pilar de la transformación real y necesaria para Molina de Segura» señaló la candidata socialista. Pero necesitan el apoyo de C's para ponerlo en práctica y por ello han hecho un llamamiento a sus concejales para que se sumen al «cambio» que ellos propugnan. En este caso, los ediles naranjas también asumirían competencias municipales, pero la alcaldesa sería la socialista Esther Clavero, sin posibilidad de compartir mandato porque la asamblea de Cambiemos Molina votó en este sentido, es decir, no permiten que Ciudadanos se reparta la alcaldía con los socialistas.

«Desde Cambiemos Molina se hace un llamamiento a Ciudadanos para que anteponga el interés de los vecinos y vecinas a intereses personales», reiteró ayer Fernando Miñana, portavoz de la alianza municipalista respaldada por Podemos y Equo.

Esta condición ha podido frenar al partido de Estanislao Vidal, puesto que Ciudadanos ha dicho, desde el primer momento, que sus estatutos solo permiten entrar en un gobierno si asumen la presidencia o la alcaldía. Pero ni populares ni las fuerzas de izquierdas han aceptado esa posibilidad en ningún momento y ello ha representado un tira y afloja en los diversos contactos mantenidos. «Las negociaciones están abiertas», indicó Estanislao Vidal en diversos momentos, desde que Eduardo Contreras anunció su dimisión.

Con el paso de los días, la formación naranja ha podido abrirse a la alternancia, al menos con los grupos de la oposición, posibilidad que también ha contemplado la propia delegación socialista.

 

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