Desahucian a una vecina de Molina de Segura tras varios intentos

La mujer desahuciada abandona la vivienda junto a miembros de la PAH./
La mujer desahuciada abandona la vivienda junto a miembros de la PAH.

El amplio despligue policial dispuesto desde primera hora de la mañana permitió consumar el desalojo. La afectada, una mujer de 46 años con problemas de vista, asegura que fue estafada por un prestamista

JORGE GARCÍA BADÍAMurcia

La Policía Nacional ha pillado este viernes por sorpresa a los miembros de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca de la Región (PAH). Un amplio dispositivo con seis furgonetas tomaba la calle Atenza, número 11, de Molina de Segura a las 6 de la madrugada, con el objetivo de facilitar el desahucio por el impago del alquiler de Isabel, una vecina de 46 años de la localidad con un problema de vista, cuyo desalojo, finalmente, se ha consumado.

Los agentes colocaron los vehículos cortando el acceso a la calle por ambos extremos. Desde las 7 horas se han vivido momentos de tensión porque los activistas no podían acceder al piso de esta vecina. Al cordón se sumaron agentes de la Policía Local, a la espera de la llegada de la comisión judicial, que procedió con rapidez al lanzamiento.

En el momento del desahucio, la afectada estaba acompañada en el interior del inmueble por tres activistas, que probablemente pasaron la noche con ella. Según fuentes de la PAH, la mujer se encuentra en estos momentos muy afectada. Los activistas critican que la vivienda hfue «sitiada» y que se les impidió el paso. Isabel se marchará a vivir, por el momento, a casa de una amiga.

Tras el lanzamiento, una treintena de miembros de la PAH han acudido al paseo Rosales, a la puerta del despacho del abogado implicado en la operación que le costó la vivienda a Isabel y que tanto ella como la plataforma tachan de fraudulenta.

El portavoz de los activistas de la PAH, Joaquín Sánchez, dijo que detrás de ese prestamista podría esconderse algún tipo de estafa, porque anunciaba en un diario regional "créditos rápidos", que han pedido varios murcianos, entre ellos Isabel, cuyos problemas en la vista que le impidieron ver la letra pequeña del contrato.

Según la PAH, este prestamista, que responde a las iniciales M.L.C., es el mismo que ya provocó otro desahucio en la localidad murciana de Javalí. Isabel y la otra mujer con la que ahora vive en estos momentos, Fuensanta, fueron acompañadas esta mañana por los activistas hasta la casa de una amiga de ambas, María José, donde se quedarán mientras la PAH negocia con el alcalde de Molina, Eduardo Contreras, un lugar en el que puedan residir al menos temporalmente.

Aunque la PAH no suele movilizarse en los desalojos por alquiler, en esta ocasión -como ya hicieran en otras zonas de la Región- sí lo han hecho porque el origen de este conflicto está en una presunta estafa, según fuentes de la plataforma.

De «okupa»

Hace algo más de ocho años, la mujer firmó letras de cambio con un prestamista, con unos tipos de interés abusivos que rozaban el 40% y, por problemas económicos, se retrasó en varias letras. Aunque el fiador -en connivencia con un abogado al que la mujer responsabiliza de su situación- le dijo que no procedería al embargo, sí traspasó el inmueble a una mercantil que, a su vez, la sacó a subasta, según la versión de la afectada. No obstante, el acreedor y el abogado convencieron a la mujer -que admite que en aquel entonces no estaba bien psicológicamente y le detectaron una enfermedad en la vista- para que les vendiera la casa. Así ocurrió e Isabel pudo estar seis meses de alquiler gratuito en la vivienda hasta que en septiembre de 2006 la echaron, junto a su cuidadora. Luego estuvo dos años de alquiler y después se metió en la misma casa de «okupa», según admite.

«Salí libre, sin cárcel, pagando una multa de noventa euros durante tres meses», subraya. Cuando estuvo ocupando la vivienda, intentaron echarla, pero ella misma les propuso alquilar, a lo que accedieron. La mujer ha estuvo pagando el alquiler hasta hace dos años, pero dejó de abonar la cuota de 330 euros mensuales porque no podía hacerle frente debido a problemas económicos.