Casi la mitad de los casos de hepatitis C se detectan cuando ya hay daño grave en el hígado

Más de 400 pacientes han sido tratados con los nuevos fármacos en el último año, con un coste de dos millones de euros

Javier Pérez Parra
JAVIER PÉREZ PARRA

El 44% de los casos de hepatitis C crónica se detectan demasiado tarde, cuando ya hay una fibrosis hepática grave, cirrosis o hepatocarcinoma. Así se recoge en el último informe del servicio de Epidemiología de la Consejería de Salud, que constata, no obstante, una mejora a lo largo de los últimos años en el diagnóstico precoz. Desde 2013 se han confirmado en la Región 779 casos, 140 de ellos el año pasado. La incidencia repuntó en 2018 ligeramente, algo que en parte puede obedecer a esta mejora en los sistemas de detección, subraya José Carlos Vicente, director general de Salud Pública.

Los nuevos fármacos contra la hepatitis C, de una eficacia superior al 95%, dieron en 2015 un vuelco al pronóstico de la enfermedad. Ahora, la infección crónica se cura, lo que permite a los expertos albergar esperanzas de que, en un futuro relativamente cercano, puede llegar casi a erradicarse. «Ese es el objetivo para 2030», subraya José Carlos Vicente. En el último año, 410 pacientes han sido tratados en la Región con estos nuevos fármacos, con un coste de más de dos millones de euros.

Si en la hepatitis C la prioridad es el diagnóstico para poder tratar y curar lo antes posible, en la hepatitis B y A el foco está puesto en la prevención además de en la detección, dado que se trata de enfermedades cuya principal vía de transmisión, en adultos, es la sexual. La Región afrontó en 2017 una epidemia de hepatitis A que afectó especialmente a hombres que mantienen sexo con hombres. En total, se contabilizaron 180 casos. El brote ha remitido, y en 2018 el número de casos descendió a 55. La mayor incidencia se da entre varones de 25 a 34 años, seguido del grupo de edad de 35 a 44.

También la hepatitis B afecta especialmente a los varones: representan casi nueve de cada diez nuevos diagnósticos. En 2018 se detectaron 15 casos en la Región, frente a los 17 del año anterior. Al tratarse de una enfermedad frente a la que se vacuna sistemáticamente en la infancia, con coberturas superiores al 98%, la incidencia es muy inferior a la registrada en hepatitis C o A. En este último caso, Salud Pública recomienda la vacunación a personas que viajen a zonas del mundo donde hay una alta incidencia -habitualmente áreas rurales o con malas condiciones higiénico-sanitarias- y a hombres que mantienen sexo con otros varones.

Salud Pública prepara una campaña de cribado

La Dirección General de Salud Pública prepara una campaña de cribado en la Región con el objetivo de desenmascarar el mayor número posible de casos de hepatitis C. Gracias a los nuevos tratamientos, que permiten curar la enfermedad, estas campañas de diagnóstico pueden ayudar a su erradicación en los próximos años, subraya el director general de Salud Pública, José Carlos Vicente. El cribado no será universal, para toda la población, sino que los pacientes serán seleccionados en función de factores que, como la edad, hacen más o menos probable que se haya estado en contacto con el virus. La medida se enmarca dentro de la estrategia del Plan para el abordaje de la hepatitis C en el Sistema Nacional de Salud, que ha situado a España en la vanguardia de la lucha contra esta enfermedad, destaca José Carlos Vicente.

Mientras, para poner coto a la hepatitis A y B, Salud Pública pone el acento en la vacunación. En el primer caso, se trata de vacunas dirigidas específicamente a personas con un mayor riesgo de exponerse al virus, que se transmite sobre todo por vía sexual, por contacto fecal-oral. Para la hepatitis B, la vacunación es universal en la infancia.