El Ministerio se muestra partidario de «repensar el futuro» del Tajo-Segura

El público asistente a la conferencia de celebración del 40 aniversario del Trasvase en Madrid. / m. b.
El público asistente a la conferencia de celebración del 40 aniversario del Trasvase en Madrid. / m. b.

Hugo Morán reconoce la relevancia económica del Trasvase mientras que los gobiernos de Murcia, Valencia y Andalucía redoblan los apoyos a los regantes

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

El secretario de Estado de Medio Ambiente, Hugo Morán, mostró ayer una postura más conciliadora con el Tajo-Segura con motivo del 40 aniversario del acueducto, que definió como la infraestructura hídrica «más relevante del país», la cual «ha predeterminado de forma importante el desarrollo» de España. El Sindicato de Regantes del Trasvase (Scrats) recibió con cierto optimismo las palabras de Morán, y vio detrás la labor realizada por el presidente de la Confederación Hidrográfica del Segura (CHS), Mario Urrea, para explicar en el Ministerio la importancia del acueducto. Morán, no obstante, comentó que existen algunas «disfunciones» que obligan a «repensar» el futuro del Trasvase, como el cambio climático y la reciente sentencia del Tribunal Supremo sobre los caudales ambientales.

El Scrats volvió ayer a hacerse oír en Madrid, esta vez por medio de una jornada científica y académica que tuvo lugar en el Instituto de la Ingeniería de España. Ante una nutrida asistencia del mundo del agua, los regantes estaban de celebración por varios motivos: el trasvase de mayo propuesto por el Ministerio, la Medalla de Oro de la Región de Murcia concedida por el Consejo de Gobierno y el objetivo alcanzado en la jornada, donde se reforzó el apoyo de los gobiernos de Murcia, Valencia y Andalucía. La consejera andaluza de Agricultura, Carmen Crespo Díaz, que también asistió al acto, recalcó el apoyo de su gobierno a esta infraestructura.

Hugo Morán señaló que el Trasvase ha vertebrado varias cuencas hidrográficas a través de distintos usos, aunque matizó que en «estos momentos es una infraestructura que tenemos que repensar de cara al futuro, en función de algunas de las disfunciones que se han visto a lo largo de su funcionamiento y de algunos fenómenos que han aparecido en el camino, como el cambio climático», comentó a Onda Regional. En la misma línea, durante su discurso señaló que «hay que pensar en fuentes menos vulnerables al cambio climático». Indicó que algunas de las premisas en la que se asentó el acueducto «nunca llegaron a cumplirse», en relación al caudal máximo trasvasable. Remarcó que fueron cálculos «excesivamente optimistas» y advirtió de que el cambio climático causará una reducción de la aportaciones de entre el 20% y 30%, por lo que hay que tomar medidas, como gestionar diversas fuentes de suministro.

Los agricultores reclaman que las competencias de agua vuelvan al Ministerio de Fomento

Morán hizo un repaso de los proyectos e inversiones en la cuenca del Segura, como la conexión de las desaladoras y el incremento de la capacidad de desalación hasta los 400 hectómetros en el año 2021. El presidente del Scrats, Lucas Jiménez, moderó una mesa redonda con los directores generales del Agua de Murcia y Andalucía, Sebastián Delgado y Sergio Arjona, así como el secretario autonómico valenciano, Francisco Rodríguez Mulero, quienes coincidieron en que, en que en estos momentos, no existen alternativas al Tajo-Segura. Mulero comentó que hay que ser «realistas» y pensar en otras opciones para complementar el acueducto, no para eliminarlo ni sustituirlo. Eso evitaría estar once meses sin caudales, como ocurrió con el cierre del Trasvase en los años 2017 y 2018. También abogó por un sistema tarifario del agua más racional y equilibrado. Delgado apuntó que la desalación no cubre las necesidades y tiene sus limitaciones. Coincidieron igualmente en que no cabe hablar del fin del Trasvase, que no tiene fecha de caducidad, apuntaron, con el deseo de que siga funcionando durante varios decenios más.

La jornada de apoyo al acueducto, convocada por la cátedra Trasvase y Sostenibilidad de la UPCT, reunió también al delegado del Gobierno en Murcia, Francisco Jiménez, y a los presidentes de las confederaciones hidrográficas del Segura y del Tajo, además de representantes de los regantes del Alto Aragón. El presidente de la Federación de Comunidades de Regantes de España, Andrés del Campo, señaló que con el cambio climático «los trasvases van a ser más necesarios que nunca». Insistió en que las competencias de agua deben volver al Ministerio de Fomento, ya que el departamento de Transición Ecológica «es juez y parte». «La mayor contaminación que existe en el mundo del agua es la política», afirmó, y criticó los intereses localistas que generan conflictos.

Luis Garrote de Marcos, catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid, remarcó que existe una incertidumbre importante debido a la reducción de entre un 15% y un 25% de media de las aportaciones debido al cambio climático, a lo cual se suma el posible incremento de los caudales ambientales en el Tajo.

«Una historia feliz de 40 años»

Consideró que durante los años de funcionamiento del acueducto «no se ha comprometido de forma dramática el medio ambiente» en el Alto Tajo. El futuro del acueducto dependerá del criterio que se aplique para los caudales ecológicos, recalcó. Si se duplica el volumen en Aranjuez en casi 11 metros cúbicos por segundo, habría bastantes meses en los que la propia regulación natural del río no podría cumplir esos parámetros. Planteó los escenarios máximos y mínimos de los nuevos caudales ecológicos y de las necesidades de la propia cuenca del Tajo, donde se trata de reducir el consumo por hectárea, que en algunas zonas llega a los 12.000 metros cúbicos por año. En la peor proyección, el acueducto desaparecería, mientras que si se hace una regulación diferente se podría trasvasar incluso más agua. «El Trasvase es una historia feliz de 40 años, que podía haber sido más feliz. Hay muchas incertidumbres, pero también margen para mantener la infraestructura», señaló. Por último el catedrático Joaquín Melgarejo, de la Universidad de Alicante, recordó que hay 110.000 empleos directos ligados al Trasvase y que su cierre comportaría hacer frente a un valor patrimonial de 21.000 millones de euros.