15 metros de presa para la despensa de agua

Una pared de 44 metros en el estrecho de Camarillas. La antigua traza del ferrocarril, sustituida por la variante, se aprecia en color amarillo bordeando el pantano. Sobre estas líneas, el estrecho antes y después de que se construyera la presa. Se quiere recrecer la pared en quince metros. Las fotos pertenecen al libro 'Cien años de la Cuenca del Segura', del ingeniero Manuel Mirón. /
Una pared de 44 metros en el estrecho de Camarillas. La antigua traza del ferrocarril, sustituida por la variante, se aprecia en color amarillo bordeando el pantano. Sobre estas líneas, el estrecho antes y después de que se construyera la presa. Se quiere recrecer la pared en quince metros. Las fotos pertenecen al libro 'Cien años de la Cuenca del Segura', del ingeniero Manuel Mirón.

La variante ferroviaria de Camarillas deja el camino libre para recrecer la presa y poder almacenar el equivalente al consumo anual urbano de toda la Región. Acuamed estudia ahora las alternativas con el fin de aumentar la capacidad de embalse hasta 185 hm3, aunque advierte de la «complejidad» de la obra

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

A simple vista, parece relativamente fácil recrecer el pantano de Camarillas si se observa la estrecha garganta de la presa que contiene las aguas del río Mundo. Bastaría con elevar la pared 15 metros para multiplicar por cinco su actual capacidad de almacenamiento en la cabecera de la cuenca. Como en toda empresa hidráulica, la aparente simplicidad técnica choca con la ejecución de la obra, de tal forma que el proyecto se pierde en la noche de los tiempos, sobre todo si deja huella en un territorio adverso a este tipo de infraestructuras, como es Castilla-La Mancha. La variante ferroviaria de Camarillas que se abre los próximos día ha resuelto el principal impedimento geográfico para recrecer Camarillas, aunque los estudios están en una fase preliminar.

La sociedad estatal Aguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) tiene el encargo de proyectar y ejecutar las obras, merced a un mandato del Consejo de Ministros del año 2016 que llevaba incluida una previsión presupuestaria de 36 millones de euros. Desde entonces, la obra se ha ido deslizando a la espera de ver la luz. Acuamed está realizando en estos momentos el estudio de alternativas y recopilando información técnica y administrativa. No obstante, las fuentes consultadas advierten de que se trata de una obra hidráulica «muy compleja» por las afecciones que comporta, las cuales no han sido explicitadas aunque son fáciles de imaginar: la inundación de cientos de hectáreas y el rechazo del gobierno de Castilla-La Mancha.

Acuamed inició los trámites en el año 2017 para aumentar con esta obra la capacidad de almacenamiento de la cuenca del Segura, dentro de un paquete de infraestructuras que incluye la construcción de las presas de Las Moreras y Lébor, en la comarca del Guadalentín. La capacidad máxima de Camarillas puede incrementarse hasta 185 hectómetros, cinco veces más que su volumen actual, mientras que en Las Moreras se pueden retener hasta 25 hectómetros, y otros tantos en Lébor.

Aguas del Trasvase

La evidencia es que la cuenca del Segura necesita más pantanos para almacenar agua en los ciclos húmedos. Aunque estos periodos no son muy abundantes, cuando se producen ha sido necesario aliviar los pantanos enviando el agua a La Pedrera o directamente al mar. La capacidad de embalse de la demarcación es tan solo de 1.140 hectómetros, menos de la mitad de la demanda total. Camarillas es la principal opción para asegurar la despensa de agua. Si se eleva la presa 15 metros, como proponen los estudios preliminares, se pueden ganar unos 150 hectómetros adicionales, que es el equivalente al consumo anual de agua de la población de la Región de Murcia, aunque el destino de esas aguas es diverso.

Esta obra mejoraría también la capacidad de regulación del río Mundo para retener el caudal de sus avenidas. Asimismo, el pantano de Camarillas -que está situado tres kilómetros aguas arriba de la confluencia de los ríos Mundo y Segura- desempeña un papel importante en la administración de los caudales procedentes del Trasvase Tajo-Segura. Estos entran en la cuenca por el embalse del Talave y circulan por un tramo del río Mundo.

No hay urgencia ministerial

Esta operación debe conjugarse con otros factores. El túnel Talave-Cenajo -situado en un paraje cercano- se construyó para almacenar en este último las aguas del Tajo, restando protagonismo hidráulico a Camarillas. No obstante, dicho túnel fue redimensionado políticamente para que pasara solo una parte del agua, la destinada a la población. El cambio climático es otro factor que anima a quienes defienden la necesidad de hacer más obras hidráulicas en una cuenca muy expuesta al descenso de precipitaciones, precisamente para aumentar su capacidad de almacenamiento de cara al futuro. El calentamiento global, por el contrario, también alimenta la tesis de quienes postulan reducir los consumos de agua.

La impresión es que el proyecto va para largo. No existe urgencia por parte del Ministerio. Ni antes ni ahora ha dado señales de apremio. La variante ferroviaria permite resucitar el proyecto, al menos para revaluar las alternativas y su viabilidad.

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