«Me sé de memoria todas las rutas senderistas de El Valle»

Francesca Cragnolini./ P. Espadas
Francesca Cragnolini. / P. Espadas

Francesca Cragnolini, biotecnóloga sanitaria

PACO ESPADAS

Francesca Cragnolini nacía en el año 1983 en Gemona del Friuli, un pueblecito de Los Alpes italianos. Con 18 años se marchó a estudiar a la Universidad de Padua, en donde se formó en Biotecnología sanitaria. En 2008, a través del programa Erasmus, le asignaron Murcia para hacer su trabajo de final de carrera. Desde entonces, han pasado años y aún continúa en la Región, residiendo en Alcantarilla.

-¿Qué le pareció la Región cuando llegó?

-Al principio me pareció muy diferente a mi tierra. La gente era muy amable y me ayudaba en todo, en mi ciudad, al norte de Italia, es diferente. Hasta que no te conoce bien, la gente suele guardar las distancias. Aquí se vivía bien, a pesar de contar con menos patrimonio histórico que de donde procedía.

-¿Conocía nuestro idioma?

-No, me adapté pronto. En nueve meses ya hablaba español, entendía perfectamente lo que decían en la televisión, pero luego me sorprendía, porque en la calle me costaba mucho trabajo entender a la gente. Con el acento de Murcia me tengo que esforzar mucho para entender lo que me dicen cuando me hablan.

-¿Por qué decidió quedarse en la región al acabar su trabajo final de carrera?

-Porque el Hospital Virgen de la Arrixaca ofertó una plaza para un biotecnólogo especializado en células madre. Me presenté y fui la única persona que tenía los requisitos. Así que acepté el trabajo y, con el sueldo que ganaba, finalicé mis estudios de doctor en Ciencias Biomédicas. Cuando acabé en el hospital, regresé de nuevo a Italia, pero allí la situación para encontrar empleo era difícil. España estaba en un mejor momento y regresé de nuevo a la Región.

-¿Dónde trabaja ahora?

-Al volver, comencé a trabajar de camarera a través de un amigo italiano, pero conseguí un puesto en una empresa de principios activos que está en Alcantarilla. Diez años después me marché a Bionet, una empresa de ingeniería y bioprocesos que está en Fuente Álamo, en la que sigo trabajando.

-¿Y qué funciones desempeña allí?

-Bionet fabrica equipos para procesos biotecnológicos, como fermentadores que se utilizan tanto en agricultura como en alimentación o en los sectores farmacéutico y militar. En concreto, mi trabajo consiste en asegurar que el producto haya superado todos los procesos necesarios y que cumpla los requisitos legales y del cliente. También desarrollamos otros procesos biotecnológicos en los que ejerzo la función de investigadora.

-¿Se quedará definitivamente por estas tierras?

-Es muy difícil saberlo, actualmente mi pareja es de España, así que es probable que me quede. Pero todavía no sé si por motivos laborales me tendré que marchar en un futuro.

-En tal caso, ¿cree que regresaría alguna vez para asentarse aquí?

-Sí, como italiana y siendo mi pareja español, está claro que aquí tenemos unas raíces muy fuertes. Y ese motivo haría que algún día regresase de forma definitiva.

-¿Qué le parece nuestra comida?

-Genial, cocina mediterránea, muy variada y buena, igual que en Italia. Pero hecho de menos comer una pizza o una pasta en condiciones.

-¿Conoce bien esta Región?

-Con todo lujo de detalles. Tanto que mis amistades de aquí se sorprenden de mi conocimiento de playas y montañas. Me sé de memoria toda la red de senderos de El Valle.

-¿Y qué es lo que más le llama la atención de España?

-Los españoles son muy impuntuales e informales a la hora de quedar. Aquí se come y se cena muy tarde. Y el concepto de descansar durante la jornada laboral no existe para mí, no entiendo la siesta. Además la moda en Italia es algo muy arraigado, aquí se improvisa, os ponéis cualquier cosa para salir del paso.