Los expertos temen que haya que extraer de urgencia el barco fenicio de Mazarrón

Buzos junto al casco de la nave fenicia de la playa de La Isla. / Arqua
Buzos junto al casco de la nave fenicia de la playa de La Isla. / Arqua

Un grupo de arqueólogos y restauradores examinarán a partir del lunes el yacimiento ante los indicios de que el pecio corre peligro

Miguel Rubio
MIGUEL RUBIO

Los expertos que velan por la protección del barco fenicio de Mazarrón barajan tener que extraer con urgencia la nave, con 2.700 años de antigüedad, que se custodia desde hace décadas dentro de un arca metálica, en el fondo de la playa de La Isla, a la espera de su puesta en valor. El temor a que esa joya de la arqueología subacuática corra un grave peligro ha trastocado los planes iniciales y ya se ha diseñado un programa de actuación por si resulta necesario acelerar los trabajos de recuperación.

Un equipo de arqueólogos y restauradores desembarcarán el próximo lunes en Mazarrón para emprender una inspección de emergencia a fin de determinar el estado de conservación del pecio y los riesgos que le acechan. Los temporales que sacudieron este punto de la costa el pasado invierno han pasado factura al gran arcón que custodia los restos arqueológicos; y no se descarta que esa estructura pueda venirse abajo, dañando el casco de la embarcación.

La inspección deberá detallar el riesgo que esta situación entraña para la nave. Pero los expertos se temen lo peor: «Científicamente, los indicadores muestran que el pecio corre peligro», es la impresión que tienen los especialistas. De hecho se piensa habilitar una balsa en la planta desaladora Virgen del Milagro, en Bolnuevo, propiedad de la comunidad de regantes, para depositar la embarcación en el caso de que sea necesario extraerla a toda prisa del fondo marino. Tanto el alcalde, Gaspar Miras, como el concejal de Cultura, Ginés Campillo, dieron ayer por hecho que habrá que sacar la nave. El regidor incluso anunció que esos trabajos se iniciarán el próximo mes de septiembre.

Habilitarán una balsa en la planta desaladora de Bolnuevo por si fuera necesario depositar allí la embarcación

El examen que realizarán a partir del lunes el equipo de expertos será determinante para fijar una postura. En cualquier caso, la decisión final depende de lo que adopte la comisión de seguimiento del barco fenicio, en la que participan las tres administraciones y un grupo de especialistas. En principio, los planes para recuperar la nave del siglo VII antes de Cristo pasaban por la regeneración de la playa de La Isla. El proyecto arqueológico se supeditaba a la recuperación de este punto del litoral, que sufre un grave proceso de degradación con la pérdida de una parte importante de la zona de baño. Sin embargo, el temor a que la nave fenicia sufra desperfectos ha obligado a prever un calendario de trabajos alternativo. Las labores que se inician el día 19 corren a cargo de la Consejería de Cultura, al acogerse a un procedimiento de urgencia. «El objetivo es preservar nuestro patrimonio, del cual el pecio fenicio es un gran ejemplo», indicó ayer a 'La Verdad' un portavoz de dicho departamento.

Apoyo de la Guardia Civil

En principio no será necesario prohibir el baño en esa playa, una de las más populares del municipio, en plena campaña de verano. Eso sí, habrá que delimitar la zona donde se localiza el yacimiento para que los arqueólogos puedan trabajar sin interrupciones. Para custodiar el área de la excavación se ha solicitado la colaboración del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (Geas) de la Guardia Civil, y el Ayuntamiento también dispondrá de un servicio de vigilancia privada.

La inspección se prolongará por espacio de dos semanas. Habrá que destapar el arca y comprobar el estado de conservación de los restos. Del equipo forman parte varios restauradores especializados en madera arqueológica. En el proyecto colaboran expertos de la Universidad Internacional de Texas A&M y del Institute of Nautical Archaeology de ese estado de EE UU.

Si finalmente se extrae la embarcación, será depositada en la planta desaladora de Bolnuevo, para completar un largo proceso que permita extraer la sal de la madera. Posteriormente, el casco de la nave pasará a un laboratorio con el fin de proceder a su consolidación. La intención del Consistorio es exponer la nave, una vez restaurada, en un museo que se construirá en la falda del cabezo del faro.