Eugenio Galdón: «No hay mayor signo del fracaso que cuatro elecciones en cuatro años»

Eugenio Galdón posa en su despacho de Multitel, en Madrid./ MAYA BALANYA
Eugenio Galdón posa en su despacho de Multitel, en Madrid. / MAYA BALANYA

Eugenio Galdón Brugarolas (Cartagena, 1950) sabe leer hacia dónde va el mundo. Antes de fundar Ono, fue directivo de Cope y Prisa, y con anterioridad asesor de Adolfo Suárez y director de gabinete de Leopoldo Calvo Sotelo

Manuel Buitrago
MANUEL BUITRAGO

Está volcado en un gran proyecto para proporcionar banda ancha a 120 millones de mexicanos, y en el desarrollo de su comercializadora Podo, a la vez que se confiesa enganchado a la Fundación Teaming, una plataforma digital de 'crowdfunding' para causas sociales. Eugenio Galdón Brugarolas (Cartagena, 1950) sabe leer hacia dónde va el mundo. Antes de fundar Ono, fue directivo de Cope y Prisa, y con anterioridad asesor de Adolfo Suárez y director de gabinete de Leopoldo Calvo Sotelo. También fue director del gabinete de estudios de la Gerencia del Trasvase Tajo-Segura. Son botones de muestra del currículo que acompaña a este economista y empresario, presidente de Multitel y del Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cartagena. Un entusiasmo contagioso le lleva a interesarse por todo cuanto le rodea. Está preparando el tema de su próxima conferencia en Chile, que invita a la reflexión: «¿Cuánto tiempo pueden la política y la economía darse la espalda?»

-De espaldas, la economía también funciona. No se sabe qué es peor...

-En el corto plazo, la economía está dando la espalda a una mala política en España, mientras a medio y largo plazo llevamos cinco años sin reformas estructurales; sin hacer los deberes. Cuando los políticos incumplen su principal misión de producir gobiernos eficientes, eso acarrea consecuencias negativas. Lo vemos no solo en España, sino a nivel europeo y mundial con fenómenos como el 'Brexit' y Trump. Nada es gratis.

Las frases

Universidad
«La UPCT es la joya de la Región; tiene que convertirse en uno de los ejes del cambio»
Transición
«Esta España es mejor que aquella, a pesar de todo. Nuestros políticos tendrán que recibir un duro correctivo»
Crisis y globalización
«Hemos asistido a la 'reproletarización' de segmentos de la sociedad debido a los bajos salarios»
Corrupción
«Hay 1.200 personas juzgadas y en la cárcel por corrupción, y eso da mucha paz. Quizás lo peor de esa ola ha pasado»
Redes sociales
«Tenemos la primera generación de nativos digitales, pero existen fenómenos patológicos en la sociedad»
Medio ambiente
«En el cambio climático no hay nada accesorio; el negacionismo es el mayor absurdo»

-Usted es presidente de Multitel, ¿qué frentes tiene ahora abiertos?

-Multitel es mi grupo de empresas. También soy presidente de la Fundación Teaming, que es una plataforma digital de financiación, de 'crowdfunding' de proyectos sociales, a la que estoy muy enganchado. En Teaming, cualquier persona puede donar como máximo 1 euro por mes y proyecto. Ahora mismo hay unos 10.000 proyectos sociales distintos, como abrir un pozo en Etiopía o ayudar a un niño con cáncer. Hay proyectos que reciben 200 euros al mes y otros 20.000. En lo que atañe a Multitel, ganamos un concurso, junto a otros muchos accionistas, para un nuevo operador móvil en México, que debe cubrir 120 millones de habitantes. Y en España lanzamos la comercializadora eléctrica Podo, una plataforma tecnológica que también proporciona gas y reparaciones en el hogar. Próximamente, y dada la trayectoria de Multitel, nos vamos a meter también en telecomunicaciones. Viéndolo todo desde la perspectiva del hogar digital. Los hogares han cambiado. Los procesos de servicios están llenos de intermediarios que hacen que todo cueste más y sea ineficiente. Hay que desintermediar, achatar toda esa grasa que sobra. Ese concepto de desintermediación está muy metido en los negocios en los que ando ahora.

-Fue fundador de Ono. A la velocidad del sector, ¿cómo está el mundo del cable?

-Tiene muchísimo presente y futuro donde ya está instalado. Es un mundo de muchísima calidad y muy confiable. En un país como México, el Gobierno está empeñado en solucionar la brecha digital, que cuando se perpetúa puede petrificar las desigualdades sociales.

-El mundo digital democratiza, a la vez que provoca revoluciones.

-Es un elemento democratizador, pero siempre que sea accesible. Hay países que disponen de lo mejor en desarrollo, materias primas y cultura, pero al mismo tiempo tienen un déficit espectacular de cobertura social para los más desfavorecidos.

-¿Usted es pro Estado? ¿Cuánto hay que adelgazar al Estado?

-Soy pro Estado en un sentido, porque creo que, por un lado, la globalización es un fenómeno probablemente inevitable e imprescindible si queremos mantener la paz mundial, pero por otro lado ha sido una fuente de desigualdades extremas. Es verdad que ha sacado a mucha gente de la pobreza en ciertos países, pero en otros e incluso en esos mismos, ha creado desigualdades francamente insoportables. La crisis del año 2008 en España no ha hecho otra cosa que aumentar las desigualdades en este país, pero lo mismo pasaría en el plano general de Europa, Estados Unidos y China. El Estado tiene un papel imprescindible que llevar a cabo en materia de reequilibrio social y en políticas distributivas, algo que el mercado solo no es capaz de hacer.

«Megarricos en cantidades...»

-Las crisis generan siempre más ricos... y más pobres. Más brecha.

-Más pobres. Ha habido de todo, en algunos casos también para los ricos. El problema surge de nuevo con la globalización, que lo ha sido más para aquellos que ya habían acumulado capital en cantidades importantes, o que disponían de tecnologías que les permitía crecer al desaparecer las barreras. Han conseguido sacar partido de la globalización de una forma completamente asimétrica a lo que ha ocurrido con el factor trabajo. Es cierto que en los últimos diez años hay entre 1.500 y 2.000 millones menos de pobres extremos en el mundo, pero no es menos cierto que en esos mismos lugares hay híper mega ricos en cantidades, incompatibles con un sistema democrático. No se va a soportar una distribución de la renta excesivamente injusta. En Europa y Estados Unidos hemos asistido a una cierta 'reproletarización' de segmentos de la sociedad. ¿Cómo se puede entender que hasta hace muy poco la productividad de la economía española subía cuando crecía el empleo? ¿Por qué? Porque quien se incorporaba al trabajo otra vez, lo hacía con salarios menores de los que había tenido antes de la crisis. Es un precio muy alto a pagar. Y es un precio muy disfuncional si queremos mantener los valores de convivencia y de solidaridad.

-¿Hacia dónde va el 'ecommerce'? Las grandes tecnológicas como Facebook y Amazon se han convertido incluso en agentes financieros.

-Hasta ahora, estas empresas tomaban decisiones veloces, acumulaban recursos y podían hacer lo que quisieran. Los sectores públicos y los gobiernos se han dado cuenta de que este factor puede empeorar la calidad de la democracia, puede conducir a nuevas formas de monopolio y afectar muy directamente incluso a la seguridad interna de los Estados, como hemos visto. También pueden deshacer las vidas de las personas y machacar su intimidad. Estamos viviendo un periodo de concienciación que va a conducir, y lo veo en las reuniones internacionales en las que participo, a una regulación de este sector. Eso afectará al estatus fiscal de estas empresas, completamente privilegiado por la deslocalización. Sin dudar de los efectos beneficiosos de la sociedad digital, hay que acometer cuanto antes los excesos que se están produciendo.

-¿Estamos entre la novela '1984' de Orwell y el 'Show de Truman'? No queremos que nos controle el Estado, pero sí dejamos que lo hagan las redes sociales.

-Eso es así. Y es un fenómeno que está empezando a despertar reacciones. Tenemos la primera generación de nativos digitales que hoy cuentan con 15, 18 o 20 años, pero incluso antes ya se han producido fenómenos auténticamente patológicos en la sociedad. El individuo se está empezando a plantear cuáles son sus valores, y qué es lo que quiere hacer con su vida. Ese afán infinito y que nunca se puede satisfacer de acumular los máximos 'likes' y amigos en Facebook... Esa sociedad de la transparencia que no acepta al diferente conduce en muchas ocasiones hacia formas encubiertas de esquizofrenia. Y precisamente las redes sociales llevan a cabo ese papel homogeneizador, que en el fondo es un papel anulador de una buena parte de aquello que consiste en ser persona.

-Su empresa, su trabajo, consiste precisamente en dar soporte básico a estas redes.

-Soy cooperador necesario... Le explico esa contradicción: creo en las ventajas arrolladoras de la sociedad digital. Y en que el hombre le da sentido a las cosas. ¿Las redes sociales son intrínsecamente malas? No. ¿Pero el modelo de negocio tiene elementos que chirrían sustancialmente con sociedades democráticas avanzadas? Totalmente sí.

-Hablando del vértigo, usted es una de las personas que lee por dónde va el mundo. ¿Está para decir, que se pare que yo me bajo?

-El mundo está en una de sus fases más apasionantes, por así decirlo. En los últimos 20 años, jamás han salido de la pobreza extrema tantas personas; jamás hemos disfrutado de un periodo de paz mundial tan amplio; jamás ha habido proyectos científicos y médicos como ahora; y nunca la esperanza de vida ha sido tan alta, y la mortalidad infantil tan pequeña. ¿Cómo se puede mirar a esta sociedad con pesimismo? Y sin embargo, junto a todos estos signos positivos, las sociedades están mostrando disfuncionalidades que son preocupantes en la democracia.

La «calaña» de Boris Johnson

-¿Cuánto le preocupa el 'Brexit'?

-Nos va a afectar a todos. A los que más, a los ingleses. Afectará a la Región de Murcia, en tanto que es más vulnerable por los ingleses que compran viviendas y por nuestras exportaciones, principalmente de frutas y verduras. Va a coincidir además en un tiempo muy malo para Europa; de vuelta de una cierta crisis sin haber superado del todo los efectos de la anterior. Ya hay una generación que no conoce otra cosa que la crisis desde que tiene uso de razón. Como se ha revelado en un libro sobre Boris Johnson, el simple hecho de saber que esta persona tenía dos artículos escritos el día antes de que se decidiera (el 'Brexit'), uno a favor y otro en contra... el suicidio público es la única alternativa razonable. Es de una indecencia tan profunda. ¿Cómo puede la sociedad en general tener un mecanismo que acabe entregando el poder a una persona de esa calaña? Ya lo siento, pero no se me ocurre mejor expresión.

-Fue asesor de Adolfo Suárez y director de gabinete de Calvo Sotelo. ¿Qué queda de aquella etapa de la Transición? ¿Qué sensación le produce la política actual?

-Creo que esta España es mejor que aquella, a pesar de todo. Probablemente nuestros políticos llevan cuatro o cinco años desnortados, y tendrán que recibir un duro correctivo de la sociedad de alguna manera. Pero es una España con las instituciones razonablemente consolidadas y mucho más solidaria. A causa de las recientes inundaciones en la Región de Murcia, me parece admirable cómo la gente se ha auto organizado, ayudándose unos a otros. Y cómo han funcionado también las instituciones. Lamentablemente han muerto seis personas, pero somos una sociedad indudablemente mejor. Aquel tiempo sin embargo tuvo su momento, porque en los puestos máximos de poder coincidieron personas de una extraordinaria visión política y mucha generosidad. Políticos de la categoría de Adolfo Suárez, Leopoldo Calvo Sotelo, Felipe González y muchas personas de alrededor fueron conscientes de que tenían una parte muy importante de la historia de España en sus manos. Aquel fue un cruce de caminos que obligaba a dejar el oportunismo y ocuparse de lo que de verdad importaba, de recuperar las libertades, la democracia, enderezar la economía, luchar por la igualdad y por los derechos sociales. Hoy quizás esa visión no existe en la política, y sin embargo las decisiones son tan importantes como las que se tomaron entonces; porque nada está dado y podemos descarrilar.

-Hay nuevas elecciones. ¿Qué escenario hubiera preferido usted?

-Vamos a unas cuartas elecciones en cuatro años. Mayor signo del fracaso no hay. Deberían desaparecer de la escena quienes quiera que sean los causantes de este fracaso, porque han incumplido el único deber que tienen, que es formar Gobierno.

-El cambio climático lo está condicionando todo. Desde su punto de vista, ¿qué hay de accesorio y de real en este debate?

-De accesorio no hay nada. El negacionismo es el mayor absurdo. Cada vez que oigo a Trump, el mandatario de la primera potencia mundial, decir que eso es un invento de la izquierda se me abren las carnes. Es posible que Trump no lo pague, pero sus hijos sí, y los míos también. ¿Cómo abordarlo? El problema de nuevo es la globalización. El clima es un fenómeno global, y tiene una implicación muy importante sobre la distribución mundial de renta y riqueza.

-Las nuevas generaciones están muy mentalizadas, como se ve en las protestas de estos días.

-Muy mentalizadas. Los signos del cambio climático son evidentes y radicales. En los 140 años en los que se mide la lluvia caída, en la Región nunca había ocurrido el fenómeno que hemos padecido, y que será recurrente probablemente. La gente se está mentalizando a gran velocidad. La combinación de negacionismo con aislacionismo y 'America First' es letal , porque impide una solución que sea más equilibrada desde un punto de vista de la justicia distributiva internacional.

-Usted preside el Consejo Social de la Universidad Politécnica de Cartagena. ¿Cuál es su diagnóstico sobre esta institución?

-Para mí, la UPCT es la joya de la Región. Tenemos una de las cuatro universidades politécnicas que hay en España, precisamente cuando la formación tecnológica está más requerida y se tiene que convertir en uno de los ejes de cambio de la Región. En el ciclo alcista previo a la anterior crisis tuvimos una sociedad más dedicada a obtener rendimiento en el corto plazo. Muchos jóvenes abdicaron del esfuerzo de cinco o seis años de formación para conseguir los 2.000 o 3.000 euros en un sector de la construcción hiperinflacionado. Eso está cambiando, y lo estamos viendo en la UPCT, que lleva dos años creciendo. Probablemente aumentemos el número de alumnos en un 12%. Es una barbaridad. Somos la politécnica que más crece hoy en España. Es verdad que hay muchas cosas que hacer y que la enseñanza tecnológica tiene que cambiar y orientarse hacia la solución de problemas en equipo. El papel del profesor es más bien el de despertar las inteligencias. No hay mejor pasaporte para el ascensor social y para el empleo que una carrera técnica. Es un seguro.

-Eduardo Zaplana tuvo que dejar el Consejo Social de la UPCT.

-El caso de Eduardo Zaplana es muy triste. La universidad no puede permitirse en ningún caso que se erosione su reputación. Entiendo que desde un punto de vista técnico es un asunto que está 'sub judice' y que probablemente Eduardo Zaplana merece toda la presunción de inocencia hasta que el juez eventualmente no dijera lo contrario. Dicho lo cual, hay una responsabilidad política cuando se ocupa una posición política. No emito un juicio técnico jurídico, sino que tengo la responsabilidad de cuidar la imagen de la UPCT.

-Siguen los coletazos de la corrupción, de esa época tan tremenda.

-Siguen saliendo cosas. Sin embargo, también aumenta la confianza en la justicia en España, puesto que hay unas 1.200 personas juzgadas y condenadas, que, para un tiempo mayor o menor han pasado por la cárcel. Eso da mucha paz. Todos tenemos la sensación de que probablemente lo peor de la ola de corrupción esté detrás de nosotros. Esté ya en el pasado. La justicia a veces tarda mucho, y en este caso tiene un valor pedagógico que nos recuerda lo que pasó. Creo que hemos aprendido.

«Prueba de vida» en Albania

-¿Cómo ve la Región?

-Me parece que, desde muchos puntos de vista, está bien. Esta vez la política ha funcionado para que se constituyan gobiernos a nivel regional y municipal. Soy de Cartagena y me felicito también de que haya un gobierno, por muy polémica que haya sido la cuestión.

-¿Además de la agroalimentación y del turismo, qué otras apuestas hay que realizar?

-Comeremos y viajaremos siempre, y necesitaremos sol, pero está claro que la Región tiene que hacer una tercera apuesta, y vuelvo a mi UPCT. Tiene que encontrar su tercera vía, un tercer eje que multiplique la capacidad de los dos primeros. Y la mejor apuesta a 20 o 30 años abordable es la combinación de formación tecnológica y empresa tecnológica. En Murcia hay auténticas joyas y no es imposible crear un ecosistema emprendedor tecnológico. Cuando en la Costa Azul empezó el desarrollo de empresas tecnológicas nadie creía en ello; y hoy la Costa Azul no es solo turismo, sino también un polo de desarrollo en Francia.

-No sé si volverá a Albania, después del incidente del verano.

-Desde luego, no hicimos un 'simpa', ya que ni nos llegaron a servir la comida. El dueño del restaurante, que resultó que era un local ilegal con orden de derribo, obligaba a que los extranjeros pidieran un pescado por persona, pero el maitre nos recomendó medio porque eran grandísimos. El dueño se enfadó y lo echó. El guía creía que no nos iban a dar de comer, y cuando nos marchábamos, salió ese energúmeno para pegarle al guía, y ahí se generó todo. Una persona no hace un país. Albania es un territorio precioso, de gente buena. Nos tocó ese bárbaro. Fue una lección de vida porque lo pasamos mal.