Luján: «El coste es difícilmente asumible para las universidades y retraerá a las empresas»

El rector de la UPCT se queja del «flaco favor del Gobierno a las universidades; va contra la línea de flotación de nuestro esfuerzo»

Fuensanta Carreres
FUENSANTA CARRERES

A la UMU y a la UPCT no les encaja en sus cuentas el pago de los más de 2,4 millones de euros anuales que supondría el abono de la cotización de los más de 11.000 estudiantes de grado y máster que realizan prácticas curriculares o voluntarias como becarios en empresas e instituciones. El coste es, para el rector de la UMU, José Luján, «difícilmente asumible» para las universidades, y casi implanteable a las empresas y organismos que forman a los alumnos. Para el rector de la UMU, la solución pasa por la bonificación al 100% de esas cuotas por parte del Estado.

El desembolso preocupa a las universidades, pero más aún el efecto que el cambio legislativo tendrá en las empresas, que «pueden retraerse y dejar de contratar a estudiantes. Puede suponer la disminución drástica del número de prácticas ofertadas por las empresas e instituciones, y una importante carga de gestión añadida en los servicios de prácticas de las universidades», coincidieron ayer Luján y el rector de la UPCT, Alejandro Díaz Morcillo, quien denunció que la medida «va directamente contra la línea de flotación del enorme esfuerzo que hemos realizado en los últimos años para incentivar las prácticas en empresas. Obligar a la cotización es un escollo y un palo en la rueda de las relaciones entre las universidades y las empresas, y la consecuencia evidente es que habrá menos oportunidades para nuestros alumnos, que mejoran sus competencias con esas prácticas».

Luján, además, no encuentra beneficio para los estudiantes, ya que apenas lograrán contar con dos meses más de cotización en su vida laboral: «Si se trata de evitar prácticas fraudulentas, hay que ir a la Inspección de Trabajo a denunciarlas», alertó el rector de la UMU, quien confía, como Díaz, en que la regulación posterior del decreto enmiende el «tremendo error».