De vuelta a casa ocho años después

Víctor coloca la vajilla en la cocina de su nueva casa del barrio de San Fernando, donde anoche ya durmió. / paco alonso / agm
Víctor coloca la vajilla en la cocina de su nueva casa del barrio de San Fernando, donde anoche ya durmió. / paco alonso / agm

Las viviendas del nuevo barrio de San Fernando comienzan a llenarse de vecinos

INMA RUIZ LORCA

La pasada noche fue la primera, después de ocho años, en que Víctor vio desde su cama la rotonda del barrio de San Fernando. Ahora la habitación es más moderna y funcional, como el resto del piso, pero es su casa, con la que ha estado soñando en regresar todo este tiempo. «Somos de los primeros en volver; estábamos deseando», dice emocionado. Desde que el barrio fue demolido tras los daños ocasionados por el terremoto del 11 de mayo de 2011, del que está a punto de cumplirse el octavo aniversario, las 232 familias de San Fernando han padecido un auténtico calvario. De hecho, solo está previsto que regresen 148.

Después de sucesivos aplazamientos, comenzaron a recibir las llaves de sus casas el pasado 8 de abril y desde entonces la mayoría se ha dado toda la prisa posible por instalar cocinas y trasladar muebles y enseres para comenzar su nueva vida. Víctor Sánchez, de 78 años, devolverá mañana las llaves del piso de alquiler en el que ha estado viviendo estos años y por el que pagaba 450 euros al mes. «Llevamos tres años sin recibir ayudas públicas. No puede ser pagar por más tiempo con mi pensión, esto se ha alargado demasiado», lamenta.

Le han montado la cocina donde aún faltan cosas por colocar, como el fregadero o la campana extractora. Esperan que el carpintero les instale en los próximos días los muebles del salón, hechos a medida, o los espejos en los cuartos de baño, pero «ya irá viniendo lo que falta», confía. Con su mujer y la ayuda de sus dos hijos han aprovechado el fin de semana para limpiar a fondo las distintas estancias, colocar luces y llenar los armarios, como han hecho muchos de sus vecinos que desde hace pocos días comienzan a habitar el nuevo barrio de San Fernando. La televisión en el luminoso salón y un sofá de dos plazas enfrente aguardaban ayer a los nuevos moradores.

«El piso se ha quedado perfecto, no me lo imaginaba tan bien, tenemos todas las comodidades y no se oye nada de ruido de la calle», aseguró orgulloso mostrando su flamante vivienda y añadió: siempre pensé que lo íbamos a conseguir».

Antonio Bielsa, sus tres hijos, yernos y nueras también terminaron ayer de hacer la mudanza para dormir por fin anoche en su casa de San Fernando. «Tengo hasta el frigorífico lleno, vamos a celebrar la vuelta con un buen arroz», dice satisfecho Antonio.

«Me veo rara»

Su hija María José es la que peor lo ha pasado, sobre todo en la fase final de la reconstrucción, cuando los retrasos se sucedían y parecía que no iba a llegar nunca el momento de regresar al barrio. «He estado meses sin dormir, viniendo a la obra todos los días. Nos prometían los pisos pero pensé que no iba a ser verdad». Después de los ocho años de espera «ahora me veo rara en mi casa, es nueva entera, me tendré que acostumbrar, aunque me hubiera gustado que los acabados fueran de mejor calidad». Su hermano José Antonio estaba encantado con el nuevo barrio. Las calles, las zonas comunes, los accesos, los aparcamientos... «todo es mejor».