Vecinos de la calle Alta de Lorca impiden que varios okupas tomen una vivienda

Una de las casas de la calle Alta, cerrada con candado. / PACO ALONSO/ AGM
Una de las casas de la calle Alta, cerrada con candado. / PACO ALONSO/ AGM

Avisaron de madrugada a la Policía mientras los asaltantes rompían cerraduras y candados para adentrarse en la casa

PILAR WALS LORCA.

Los vecinos de la calle Alta, en pleno casco histórico de la ciudad, se levantaron hace unos días sobresaltados al escuchar fuertes golpes que provenían de una de las viviendas más inmediatas. Al asomarse a sus puertas y ventanas vieron cómo varias personas intentaban asaltar una de las casas violentando cerraduras y rejas. Con gritos trataron de que desistieran de sus intentos mientras llamaban a la comisaría. Poco después, agentes del Cuerpo Nacional de Policía acudían al lugar, aunque para entonces los presuntos okupas habían ocultado, según los vecinos, los candados que habían destrozado.

El episodio ocurrió hace unos días. Se trata de un nuevo capítulo de una historia que se remonta ya a hace varios años. Desde entonces los vecinos piden más vigilancia policial en la zona para evitar que sus viviendas sean ocupadas mientras se encuentran fuera de ellas. «No es la primera vez que ocurre. La mía fue violentada, pero tras alertarnos unos vecinos reforzamos puertas y ventanas y procuramos estar atentos a cualquier movimiento extraño», aseguró ayer María Isabel Ruiz, residente de la calle Alta.

Ella fue una de las que la noche del último suceso se despertó. «Se oían golpes muy fuertes. Eran como de un martillo o de un objeto contundente golpeando otro. Nos dimos un buen susto, porque creíamos que se trataba de nuestra propia vivienda. Al asomarnos vimos que era una cercana. Algún vecino gritó, pero, lejos de acobardarse, los asaltantes continuaron en su tarea y hasta espetaron a los que les reclamaban que dejaran lo que estaban haciendo», explicó la mujer.

Pendientes del desahucio

Estos días los cerrajeros están haciendo su particular agosto en el lugar. Los vecinos están reforzando la seguridad de sus viviendas con nuevas cerraduras que eviten posibles asaltos y blindando puertas y ventanas. Las medidas, dicen, intentan prevenir nuevas ocupaciones ilegales como la que sucedió hace unos meses en una de las casas. «Rompieron los candados y se metieron dentro. Sabemos que el desahucio está en marcha, porque no hace mucho vinieron del juzgado», apuntó Luis Pérez, residente en el lugar.

Los vecinos se quejan de que alguna de las viviendas ocupadas no tiene aseos, por lo que sus inquilinos tiran orines y excrementos a la calle. «Únicamente tienen un agujero en el patio», explican. Dicen que no tienen «ni idea» de dónde sale la luz con que cuentan, mientras que el agua «la traen en garrafas de la fuente de la Plaza de Colón». Pero no son las únicas quejas de los vecinos del lugar. Piden más limpieza y vigilancia policial que impida este tipo de situaciones que les tienen muy preocupados. «Este verano apenas hemos ido a la playa. Con este panorama a la vuelta podíamos encontrarnos fuera de nuestras casas», argumentó otro.

Continuas reclamaciones

En octubre de 2012 una vecina ya envió una misiva al Ayuntamiento alertando de la situación. Más tarde, en junio de 2016, se cursó una denuncia ante la policía por intento de ocupación de una vivienda. En julio pasado se efectuó una nueva denuncia ante los juzgados lorquinos. «Como se puede comprobar no es una situación nueva, por lo que pedimos que atiendan nuestros requerimientos y así evitar nuevos episodios», señaló María Isabel Ruiz.

La concejal de Seguridad Ciudadana María Belén Pérez Martínez, dijo ayer que se va a intensificar la vigilancia policial en la zona para evitar los «actos incívicos» que se están produciendo, a la vez que se «reforzará» la limpieza. La situación del lugar será abordada por distintas concejalías entre la que se incluirá, agregó, la de Urbanismo. La intención, detalló la edil, es conocer el estado que presentan las viviendas que pueden albergar okupas.

Los vecinos también han alertado del continuo trasiego de personas. «Ocurre al caer la tarde. Nos tememos que nuevamente se haya establecido en el lugar un punto de venta de droga que ya fue desmantelado hace algunos años». En junio de 2015, un operativo policial logró desarticular y detener a varias personas que regentaban un punto de venta de estupefacientes en la zona.

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