La suciedad de la Corredera lleva a los comerciantes de Lorca a coger sus fregonas

Dos comerciantes de la Corredera, de la zona más inmediata a la calle Álamo, friegan la puerta de sus comercios, ayer. / jaime Insa / agm
Dos comerciantes de la Corredera, de la zona más inmediata a la calle Álamo, friegan la puerta de sus comercios, ayer. / jaime Insa / agm

El edil responsable admitió que están «desbordados», aunque recordó que «la limpieza de las terrazas es responsabilidad de los bares»

Pilar Wals
PILAR WALS

Los zapatos de los viandantes se quedaban ayer pegados en la calle Corredera y Almirante Aguilar al paso. La suciedad lo inundaba todo. Tal era la situación que algunos comerciantes se echaron a la calle con sus fregonas para limpiar la zona más inmediata a sus negocios. Así lo hicieron el peluquero y estilista Miguel Ángel y sus vecinos, el propietario de un comercio de bolsos y maletas, y la dependienta de la tienda de deportes. «Esto es indignante. Con esta suciedad nadie va a venir a la Corredera. Está todo asqueroso. He cogido la fregona no para montar el numerito, sino porque no podemos recibir así a los clientes», aseguró el estilista mientras fregaba la acera con su fregona.

Los viandantes criticaban el estado en que se encontraba la vía a su paso. «No me extraña que se pongan a fregar porque está todo impresentable. No pueden estar las calles así dos días después de la Nochevieja», se quejaba Salvador Rodríguez, quien añadía que muchas otras calles estaban en la misma situación. «En la avenida de Juan Carlos I hay vómitos y excrementos. El Ayuntamiento tiene que dar un solución y comenzar a multar. Así se acabarían todas estas actitudes incívicas».

Las críticas se multiplicaron a lo largo de la mañana hasta que hicieron aparición las máquinas fregadoras de la empresa municipal de limpieza Limusa que recorrieron una y otra vez la calle hasta dejarla limpia. Sin embargo, esta no es la solución, según apuntaron algunos comerciantes. «Hay que limpiar, pero también hay que ensuciar menos. Cada día cuando venimos nos encontramos las aceras repletas de suciedad».

«Era tal el desastre, con meadas y cagadas en la vía pública, que el servicio no daba abasto»

El concejal responsable, Juan Francisco Martínez Carrasco, reconoció que «estas últimas semanas estamos desbordados». La Nochevieja se saldó con una ciudad repleta de suciedad. «Cuando comenzó el servicio de noche era tal el desastre, con meadas y cagadas humanas en la vía pública, que no daba abasto. El servicio de noche no logró terminar su trabajo y continuó por la mañana», señaló indignado.

Esta situación, argumentó, se repitió durante la Nochebuena. «Llevamos semanas en que la suciedad es constante, a pesar de que se está limpiando mucho más». Y recordó que «Limusa es un complemento a la limpieza de las terrazas, que son un negocio privado. La ordenanza dice que de la limpieza se tienen que encargar los propietarios de las terrazas, que es responsabilidad de ellos». Pidió concienciación a todos para «ensuciar menos y denunciar actitudes incívicas».

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