Las obras de restauración rescatan del olvido el antiguo convento carmelita

La concejal de Cultura y el gerente de Lorquimur observan las bóvedas descubiertas durante las obras de restauración. /JAIME INSA / AGM
La concejal de Cultura y el gerente de Lorquimur observan las bóvedas descubiertas durante las obras de restauración. / JAIME INSA / AGM

Los trabajos en la crujía norte permiten poner en valor un sótano abovedado y un aljibe ocultos bajo toneladas de tierra

INMA RUIZLORCA

Los carmelitas descalzos nunca llegaron a ver concluidas las obras del amplio convento que proyectaron construir junto a la iglesia de El Carmen. Se vieron obligados a cerrarlo en 1835 y pasó a manos privadas. Ahora, casi dos siglos después, tras sufrir décadas de abandono, importantes daños por los terremotos de 2011 y por las riadas de 2012, la rehabilitación que se realiza en el edificio permitirá sacar de la ruina las dependencias conventuales.

Encerraban algunas sorpresas, como bellas bóvedas sepultadas bajo toneladas de tierra en el sótano, que fue destinado a caballerías de la compañía de diligencias que asumió la propiedad. Algunas de las bóvedas se han saneado y recuperado, otras se han reconstruido. Los trabajos han permitido descubrir también un aljibe, en muy buen estado, que debió ser utilizado como abrevadero de los animales.

El conjunto del edificio declarado Bien de Interés Cultural (BIC) se incluyó en el plan director para la recuperación del patrimonio de Lorca del Ministerio de Cultura tras los terremotos y eso ha permitido acometer la reparación de elementos estructurales, fachadas y cubiertas. Estas obras tienen un presupuesto de 1,3 millones de euros, de los que 750.000 corresponden a fondos públicos. El resto deberá ser aportado por la propiedad actual del inmueble.

La rehabilitación va muy avanzada, pero aún se desconoce el uso que se le dará al edificio La consolidación de la estructura, fachadas y cubiertas costará 1,3 millones de euros

Las actuaciones más importantes se han realizado hasta ahora en la crujía norte del convento, compuesta por sótano y tres plantas. Un equipo de 'La Verdad' fue guiado en una visita por la concejal de Cultura, Ángeles Mazuecos, y por Ginés Méndez, gerente de Lorquimur, la empresa especializada en restauración de patrimonio histórico que ejecuta los trabajos.

Detallaron que las obras, dirigidas por el arquitecto Juan de Dios de la Hoz, han consistido en su estabilización y puesta en valor, en asegurar muros, reforzar forjados e intervenir en la cubierta, donde ya se realizó una actuación anterior de urgencia para evitar su desplome. Supuso una inversión de 500.000 euros.

«Este tipo de proyectos siempre están sometidos a cambios y hay que reaccionar rápido para que la obra no se eternice», asegura Méndez. «Tienen que ejecutarlos empresas muy especializadas porque no es fácil recuperar este tipo de forjados colaborantes, hay que respetar el sentido de las vigas o enfrentarse a una cubierta que no está muy bien ejecutada». Se prevé que las obras concluyan en el mes de diciembre.

Los propietarios del inmueble aún no se ha pronunciado sobre el uso que le darán aunque está reservado a uso terciario. Fuentes de la propiedad informaron a 'La Verdad' de que la prioridad es recuperar el edificio y una vez acabado decidirán cuál será su destino.

Reconstrucción de arcos

También se trabaja en la reconstrucción de las dependencias conventuales, levantadas en la crujía este y adosadas al lado de la Epístola de la iglesia de El Carmen. Esta zona se desplomó tras las inundaciones de 2012 y ahora se vuelven a crear los siete arcos y bóvedas con ladrillo cerámico y mortero de cal. Tras su reconstrucción, estas dependencias pasarán a ser de titularidad municipal.

El anterior equipo de gobierno municipal, del Partido Popular, se comprometió a ceder este equipamiento a la cofradía del Santísimo Cristo del Perdón, el Paso Morado, para instalar el Museo del Vía Crucis, con el fin de que permanezca abierto todo el año. El proyecto de reconstrucción lleva aparejada además la apertura de una plaza pública aledaña al antiguo convento para disfrute de los lorquinos, recuerdan desde el Consistorio.

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