Un nuevo alojamiento en Purias reactiva la oferta de turismo rural

Pilar y Antonio en una de las estancias del alojamiento rural que han decorado con muebles de anticuario de estilo isabelino para mantener la esencia de la casa. /Jaime Insa / AGM
Pilar y Antonio en una de las estancias del alojamiento rural que han decorado con muebles de anticuario de estilo isabelino para mantener la esencia de la casa. / Jaime Insa / AGM

El sector, estancado desde hace más de un lustro, incorporará un establecimiento en una antigua parada de postas convertida en palacete

INMA RUIZLorca

La casa El legado del Fénix, en Purias, será la próxima incorporación a los alojamientos rurales del municipio, actualmente 16, que junto a dos hospederías suman poco más de 150 plazas. En más de un lustro no se había abierto ninguna casa rural en Lorca. Más bien al contrario, algunos propietarios se dieron de baja en el negocio en los últimos años. Con la crisis vendieron las casas y ya no están destinadas a alojamientos rurales, explica a 'La Verdad' el presidente de la asociación Lorca Rural, Sebastián Navarro. «Que aumente la oferta es una buena noticia; será sin duda un revulsivo para el sector», afirma.

Pilar Durá y Antonio Díaz son profesionales de la hostelería con una amplia trayectoria en el sector. Ahora han decidido dar un vuelco a su carrera para dedicarse en cuerpo y alma a poner en marcha un alojamiento rural en un edificio muy singular, situado en una finca de nueve hectáreas que, en su origen, fue una almazara con parada de postas. Reconvertido en palacete por la familia Montegrifo, ha permanecido durante una década cerrado. Este verano está siendo acondicionado para abrir al público en septiembre con cinco apartamentos que mantendrán el estilo isabelino de la casa y el encanto del entorno rural en el que se enclava.

En su contexto

16 casas rurales y dos hospederías
en distintos enclaves del municipio que suman más de 150 plazas.
Alicante y Cartagena
Los principales proveedores de los clientes de los alojamientos rurales proceden de la provincia de Alicante y en menor medida de Almería y cartagena. El turismo extranjero es escaso.
Segunda actividad
Los propietarios de la mayoría de los alojamientos rurales no se dedican profesionalmente al sector. El alquiler es una manera de conservar las viviendas que pertenecieron a sus antepasados en perfectas condiciones, cumpliendo las exigencias de mantener la estética del entorno rural.
Una semana de media
En verano la estancia media suele ser de una semana. Los clientes son familias o grupos de amigos que salen poco del entorno rural. Buscan tranquilidad y que que la vivienda disponga de piscina y barbacoa. En verano es la temporada de mayor ocupación, este año rondará el 85%. Las casas enclavadas en núcleos de población que no disponen de piscina tienen más difícil el alquiler. Son más apreciadas en invierno.

Será el primer alojamiento de este tipo en el municipio. El proyecto es más ambicioso porque el objetivo de Durá y Díaz es ampliar el número de plazas a corto plazo. Su cliente potencial es el turista centroeuropeo (alemanes, franceses y holandeses, principalmente), que «busca privacidad, tranquilidad y la proximidad de la costa».

La pareja pretende imprimir al mundo de la hospedería rural en Lorca un plus de profesionalidad y excelencia en el servicio. Generalmente, los dueños de las casas rurales conservan las viviendas que pertenecieron a sus antepasados y solo mantienen la estética y el encanto del entorno donde se asientan para sacar rendimiento con el alquiler, sobre todo en período estival, sin ofrecer más servicios.

El verano es la época de mayor ocupación los establecimientos de turismo rural. Roza el 85%, pero las casas que no tienen piscina, situadas buena parte de ellas en las pedanías altas, lo tienen más difícil, asegura el presidente de Lorca Rural. La media de estancia es de una semana y los ocupantes suelen ser familias que buscan tranquilidad, estar alejados del bullicio de las zonas turísticas. Solo salen del entorno para hacer pequeñas rutas y en escasas ocasiones visitan el centro de la ciudad, confirmaron a 'La Verdad' fuentes de la oficina municipal de Turismo.

Pedanías como Avilés, Coy, Doña Inés y Zarzadilla de Totana, en la zona norte del municipio, suman siete casas. El resto se reparten por zonas tan alejadas como Zarzalico, Humbrías, Jarales y Parrilla y también por pedanías de la huerta.

En el cortijo La Solana, cerca de El Pradico, Sebastián Navarro tiene alojada una familia de Bilbao y el mes que viene llegará una procedente de Francia. Buscan el contraste climático, estar en contacto con la naturaleza y «correr monte», afirma. El cliente no suele venir de tan lejos, ya que la mayoría proceden de Alicante, Almería y Cartagena.

Casa Marsilla, un alojamiento con más de 300 años de historia en la pedanía de Zarzadilla de Totana, a medio camino entre la sierra de Pedro Ponce y Sierra Espuña, bate el récord de ocupación, ya que ronda el 95% todo el año. «Mi trabajo es mi casa», afirma la propietaria, Fátima Cordobés, y el secreto está en «mimar al cliente». La decoración adecuada en cada época del año, tener hielo preparado y bebidas en la nevera son detalles que valoran los recién llegados.

Recientemente ha ampliado la vivienda que ha pasado de 10 a 19 plazas disponibles. «Hemos aprovechado al máximo el espacio». No alquila más de una semana porque «hay mayor rentabilidad en periodos más cortos», reconoce.

Fátima echa en falta una mayor profesionalización del sector y que la Región no sepa aprovechar el potencial del turismo rural. «Yo no espero a que llegue el cliente, la promoción es fundamental».