El molino de El Escarambrujo de Lorca se convertirá en escuela de hostelería

El alcalde, (c), durante la presentación del proyecto de recuperación de El Escarambrujo. / p. alonso / agm
El alcalde, (c), durante la presentación del proyecto de recuperación de El Escarambrujo. / p. alonso / agm

La Comunidad Autónoma invertirá 800.000 euros en la recuperación del complejo hidráulico y se creará un jardín botánico y un espacio musealizado

INMA RUIZ

«El Escarambrujo se encuentra en estado crítico». Lo dijo ayer Francisco José Fernández Guirao, el arquitecto que ha diseñado el proyecto para recuperar este destacado ejemplo de la ingeniería del agua, integrado por tres molinos, y convertirlo en escuela de hostelería, un espacio musealizado sobre los ingenios hidráulicos y un jardín botánico.

El alcalde, Fulgencio Gil, presentó el proyecto, que incluye 800.000 euros de financiación autonómica para sacar al conjunto del actual estado de ruina, y una parte indeterminada de fondos municipales para hacer frente a la adecuación interior y exterior de los edificios, tareas que serán encomendadas a las escuelas taller municipales a través de la Concejalía de Desarrollo Local.

Declarado Bien de Interés Cultural (BIC) como lugar de interés etnográfico hace tres años, El Escarambrujo fue cedido al Ayuntamiento en 2018 por sus antiguos propietarios, la familia Martínez Guijarro. El conjunto ya presentaba un avanzado estado de deterioro, resultado de los terremotos de 2011 pero también de la nevada que en 2017 provocó el desplome de la fachada del edificio principal.

En el conjunto destacan por su singularidad los arcos de sillería del molino de El Batán

Gil quiere convertirlo en «un referente» del uso del agua que tendrá presencia dentro de los molinos de El Batán, La Aceña y El Cubo, pero también fuera, en el vergel que volverán a ser los jardines del complejo, que también dispondrán de una «huerta mediterránea», añadió.

Utilizada en el siglo XX como vivienda, la estructura original corresponde a un molino harinero del siglo XVIII que funcionaba con el agua de la acequia de Alcalá, del siglo XIII.

Mientras comienzan las obras de consolidación del edificio, ahora completamente apuntalado, los alumnos de la escuela taller comenzarán a trabajar en la adecuación de los jardines invadidos ahora por la maleza, en los que destacan plantas exóticas, que serán recuperadas para este nuevo espacio que estará abierto al público durante todo el año. La finalización del proyecto, explicó el primer edil, requerirá al menos dos años de trabajos.

El alcalde aseguró que el interior de los molinos incluirá salas para conferencias, exposiciones o eventos que multiplicarán la nueva dimensión pública del edificio, ubicado a solo unos kilómetros del centro de la ciudad, en la carretera de La Parroquia. Los arcos de sillería que se conservan destacan por su singularidad y en la reconstrucción del conjunto se utilizarán técnicas tradicionales con mortero de cal, sillería y mampostería.

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