Diego José Mateos: «La gente me para por la calle para pedirme que no cambie por ser alcalde»

El alcalde, Diego José Mateos, posa en su despacho mientras revisa unos documentos./ jaime insa / agm
El alcalde, Diego José Mateos, posa en su despacho mientras revisa unos documentos. / jaime insa / agm

El flamante regidor de Lorca pasa su primera semana al frente de la alcaldía sin «un segundo libre», resolviendo la organización de su equipo

INMA RUIZLORCA.

El nuevo alcalde de Lorca, Diego José Mateos, recibe a 'La Verdad' en su despacho, que apenas le ha dado tiempo a pisar en estos primeros días al frente del Ayuntamiento. Como herencia del ocupante anterior, una planta de orquídeas de color violeta relegada a un rincón. «No voy a preocuparme mucho por la decoración; no voy a parar mucho por aquí». Solo desea que el cuadro del poeta lorquino Eliodoro Puche, encarcelado por sus ideas socialistas, vuelva a presidir la alcaldía, como ya lo hizo durante el gobierno de Miguel Navarro.

Funcionamos muy bien, con confianza; trabajamos con autonomía, pero hay mucha comunicación. Hemos encontrado las arcas mal; hay partidas agotadas al 90%. El equipo anterior tiró la casa por la ventana

-¿Cómo fue el día que llegó al despacho de la alcaldía? ¿Cuáles fueron sus principales preocupaciones?

-Lo primero fue poner en marcha a todo el equipo, hacer la distribución de competencias, en lo que no habíamos pensado porque fue todo muy sorpresivo. Teníamos solo un esbozo y son tantas las concejalías y tantos los servicios que. lo primero, fue intentar organizarnos, y en ello estamos todavía.

-¿Qué es lo primero que le ha llamado la atención o sorprendido en estas primeras horas en la alcaldía?

-Sobre todo las muestras de cariño en la calle; ha sido espectacular. La gente me para, detiene el coche y se baja para darme la enhorabuena, darme ánimos o ponerse a mi disposición. Sorprende el grado de implicación que ha tenido la gente de Lorca con la política. No puedo andar dos pasos sin que alguien me pare.

He creado un equipo de técnicos de distintas concejalías para solucionar los expedientes de ayudas del terremoto. No vamos a hacer borrón y cuenta nueva de todos los proyectos del equipo anterior, como la plaza de toros

-Imagino que, además de pruebas de afecto, también le harán encargos o peticiones

-De momento, no. Solo me dan ánimos y me dicen: «Diego no cambies, sigue siendo tú mismo, sigue siendo cercano, amable, sigue estando por la calle y siendo accesible». Sorprendentemente, salvo alguna cuestión muy concreta, no me han pedido nada. Yo creo que la gente comprende que estamos aterrizando; es comprensiva. Supongo que tendrán en cuenta los cien días de gracia que se les suele dar a los equipos de gobierno.

-¿Ha mantenido ya algún contacto con su antecesor?

-Sí, hemos hablado esta semana con total cordialidad. Se ha puesto a mi disposición para cualquier cuestión o expediente que haya que continuar. Me dijo que cuente con su total colaboración y se lo agradecí. El encuentro fue cordial y fructífero, tomándonos un café en una pastelería de la plaza de Calderón.

-¿Está aprovechando su experiencia profesional como secretario de Ayuntamiento para dar las primeras órdenes? ¿Será más fácil para usted al conocer perfectamente el funcionamiento interno de un consistorio?

-Ayuda mucho. Al resto de concejales que no conocen la estructura del Ayuntamiento les cuesta más. Estoy comprobando que tenemos magníficos profesionales en el Consistorio; están trabajando con lealtad y entrega. Comprenden que la situación genera inquietud o alguna descoordinación, pero cuento con la ayuda de los Servicios Jurídicos, de Secretaría e Intervención, porque el Ayuntamiento es de una gran envergadura.

-¿Cuántas reuniones ha mantenido ya y cuántas solicitudes de reunión ha recibido?

-El número no lo sé, pero muchas; no tengo un segundo libre, pero primero hay que resolver la organización. Cuando estemos todos ubicados y todo funcione con normalidad, imagino que se rebajará un poco la agenda. Pero hemos venido para eso, para atender a la gente. Queremos que haya un contacto directo con los vecinos para solucionar sus problemas y, cuando no se pueda, también hay que explicar las razones.

De la Concejalía del Casco Histórico solo estaba el nombre, no había personal ni presupuesto. Queremos que haya un contacto directo con los vecinos, mucha calle y cercanía con ellos

-En la historia democrática de Lorca nunca había habido un gobierno de coalición. ¿Cómo han sido las primeras horas tomando decisiones en conjunto con Cs? ¿Cómo cree que será el trabajo bajo esas condiciones en esta legislatura?

-Tenemos que aprender a convivir con esta situación, que no ha sido la habitual en Lorca. Pero el mandato de los ciudadanos es claro: hay que dialogar. De momento, estamos funcionando muy bien, con confianza. Cada uno en su parcela trabaja con cierta autonomía, pero hay mucha comunicación. Somos un equipo de once, no de diez más uno. Imagino que va a ser así los próximos cuatro años, un trabajo de coordinación y lealtad, y que no va a haber problemas.

-IU ha anunciado que va a negociar en septiembre su entrada al equipo de gobierno y que su apoyo a los presupuestos dependerá de que se acepte su exigencia. ¿Qué posibilidades hay de que eso sea así? ¿Puede ser un escollo IU en su relación de gobierno con Cs?

-Con IU tenemos un acuerdo de investidura, por lo que estamos muy agradecidos. Fueron copartícipes y coprotagonistas del cambio que pedía la sociedad. Tenemos un acuerdo de gobierno de coalición con Cs y una colaboración preferente con IU por cercanía ideológica e incluso personal. Creo que vamos a funcionar así con acuerdos puntuales en cuestiones importantes. IU será copartícipe, si ellos quieren, de las decisiones del equipo de gobierno. El tiempo dirá más adelante lo que puede pasar.

-¿Cómo fueron las últimas horas de negociación con los dos partidos, con Cs e IU? ¿En qué momento tuvo claro que iba a ser alcalde de Lorca? ¿Los pactos se gestaron en Lorca o en Murcia?

-Fue muy vertiginoso. La cuestión se aclaró el viernes por la noche, pasadas las doce. Los equipos negociadores que había en Murcia de PSOE y Cs dieron luz verde a que pudiéramos sentarnos y negociar. Esa misma noche hablé con Francisco Morales. Por la mañana, nos sentamos a hablar. La verdad es que fue muy sencillo ponernos de acuerdo. Teníamos las ideas muy claras, las líneas básicas de lo que queríamos hacer, y el sábado por la mañana, un par de horas antes de la investidura, se llegó al acuerdo. Con IU, igual. Yo nunca di la partida por perdida con Cs; estaba esa posibilidad. La verdad es que estaba complicado porque, como pasaba en otras ciudades, parecía que iban a pactar con el PP.

-Durante su investidura dijo que no quería que el Ayuntamiento fuera un castillo cerrado, sino que estuviera abierto a los ciudadanos. ¿Cómo va a ser esa apertura? ¿Hará más política de calle?

-Sí, sin duda. Entiendo que hay que diferenciar la acción política de la acción administrativa. La administrativa es la que hacen los funcionarios y el alcalde tiene que estar pendiente de los ciudadanos, asociaciones y entidades para recoger sus quejas o proyectos de mejora. Unas podrán ser, y otras, no. Tenemos los recursos limitados y lo que queda de este año, más limitados todavía. Todo el equipo vamos a atender personalmente a todos los ciudadanos que quieran.

-¿Cuáles han sido sus primeras decisiones?

-Una de las de mayor calado ha sido formar un equipo aunando a los técnicos municipales de distintas concejalías, para dar un impulso al cierre de los expedientes de justificación de las ayudas del terremoto y que se puedan enviar, ya solucionados, a la Comunidad Autónoma en el plazo más breve posible. Es un tema que nos preocupa; debe quedarse zanjado. No queremos estar otros cuatro años intentando solucionar un problema que debería estar resuelto hace mucho tiempo.

-En su primera intervención pública como alcalde, anunció que va a encargar una auditoría no solo contable, sino también de gestión. Por lo que ha podido estudiar en estos primeros días, ¿cómo están las cuentas municipales?

-La auditoría la van a realizar, en principio, los servicios municipales y, cuando la tengamos, veremos si es necesario ampliarla. Las arcas las hemos encontrado mal, muchas partidas están agotadas al 90% y todavía quedan seis meses para que acabe el año. El equipo de gobierno anterior ha quemado todas las naves, ha tirado la casa por la ventana. Muchas cuestiones pendientes no se van a poder realizar porque no hay dinero. Algunos concejales han sido más prudentes que otros en el gasto. Están garantizadas las partidas obligatorias, como las nóminas y los préstamos, pero las que tienen que ver con inversiones, urbanismo, parques y jardines y festejos están bastante mal. Veremos si se puede arañar de otras áreas que estén mejor. No queremos ser alarmistas ni que sirva de excusa. Afrontaremos la situación, pero también queremos que se sepa que si no podemos hacer algo, es por la situación económica que nos hemos encontrado.

-En la oposición fue crítico con algunos proyectos estrella del PP, como la recuperación de la plaza de toros, que ya es de propiedad municipal. ¿Qué va a pasar con ese proyecto?

-Está ya el dinero y el proyecto hecho. Tampoco vamos a hacer borrón y cuenta nueva de todas las iniciativas del gobierno anterior. Vamos a dar continuidad a los proyectos iniciados y que cuentan con los recursos para llevarlos a cabo. Vamos a ser razonables en ese sentido y no los vamos a tirar por tierra. La plaza de toros tiene que convertirse en un espacio multiusos, no solo para festejos taurinos, en el que se celebren eventos durante todo el año para que la inversión sea rentable.

-Otro proyecto que criticó fue el de convertir la antigua comisaría en sede de la empresa Aguas de Lorca y la Universidad Popular. El PSOE apostó por un centro de ocio juvenil. ¿Lo llevará a cabo?

-Lo tenemos claro, es un entorno que debe aprovecharse mejor, hay otras alternativas para Aguas de Lorca. Queremos que, durante esta legislatura, el centro de ocio juvenil salga adelante.

-¿Qué va a pasar con el Molino del Escarambrujo? Ha comenzado ya la rehabilitación del viejo edificio, pero usted dijo que era un despilfarro.

-No nos gusta, en principio, pero tampoco teníamos mucha información sobre el proyecto. Vamos a verlo, creo que está menos avanzado que el de la plaza de toros. Creemos que hay otras cuestiones pendientes más urgentes. No significa que no se vaya a hacer, pero, en el orden de prioridades, no está en el número uno.

-La revitalización del casco antiguo ha sido el caballo de batalla de las anteriores corporaciones, que no han conseguido sacar de la degradación la parte antigua de la ciudad. La declaración de actuación de interés regional parece convencer a todos como solución para atajar el abandono y lograr poblar la zona. ¿Cómo se va a actuar desde el Ayuntamiento para hacer realidad esta iniciativa?

-Esperamos que la declaración de actuación de interés regional no se quede solo en eso. Nos hemos encontrado que había una Concejalía del Casco Histórico con cero presupuesto y ningún funcionario encargado. De la Concejalía solo estaba el nombre, nada más. Vamos a reordenar eso, a dotar la Concejalía de personal y de recursos. Tienen que terminarse cuestiones pendientes como el Peprich, que no es la panacea, es un instrumento que hay que utilizar de la mejor manera posible. En estos cuatro años, no se va a solucionar todo, pero sí hay que dar los primeros pasos para recuperar el casco histórico.

-El vial de los barrios altos y el palacio de justicia son otras obras pendientes. ¿Cómo va a impulsar estos proyectos?

-Queremos recuperar el proyecto del vial de los barrios altos que, a pesar de que estaba presupuestado y se habían hecho expropiaciones e incluso derribado casas, el anterior equipo de gobierno lo sacó de sus prioridades. Queremos recuperarlo. Vamos a hacer toda la presión posible al Ministerio de Justicia para que, de una vez por todas, se desatasque y se ponga en funcionamiento.

-¿Cuál es su receta para recuperar el brillo de la ciudad?

-Trabajo, constancia, honradez, ilusión, contacto directo con los vecinos, mucha calle, cercanía y normalidad a la hora de hablar con los vecinos, colectivos y profesionales para que se sientan cercanos a su ayuntamiento.

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