Los entresijos del palacio, al descubierto

Vista de la portada del Palacio de Guevara, que fue concebida a modo de retablo./David Giner / AGM
Vista de la portada del Palacio de Guevara, que fue concebida a modo de retablo. / David Giner / AGM

La Casa de Guevara mostrará por primera vez en 'La Noche de los Museos' sus estancias con el mobiliario de los últimos moradores

LA VERDADLORCA

El Palacio de Guevara abre por primera vez mañana sus puertas para mostrar sus estancias tal y como fueron concebidas como residencia nobiliaria. Lámparas, muebles, cortinajes, tapicerías y otros enseres han sido restaurados y devueltos al lugar que ocuparon cuando aún sus moradores vivían en la también conocida como 'Casa de las Columnas'. En 'La Noche de los Museos', los visitantes que acudan al viejo palacio podrán contemplar, por ejemplo, la capilla que se esconde tras las puertas de un armario del salón amarillo. En este lugar, denominado así por su sillería veneciana en seda amarilla, se celebraban reuniones de sociedad y bailes, pero también los acontecimientos religiosos de la familia. La capilla muestra todo lo necesario para estas celebraciones, que tuvieron lugar hasta que la última inquilina dejó el palacio. En ella se pueden contemplar media docena de reliquias, que se completarán con la calavera de San Calixto que tras los terremotos fue llevada al Museo Arqueológico Municipal.

La 'Casa de las Columnas' resulta imponente. Su espectacular portada fue concebida a modo de retablo y aparece como un verdadero árbol genealógico con el lema de la familia 'Potius mori quam foedari', ('antes morir que ser deshonrados'). Tras cruzar la puerta principal, el público se encontrará con un patio porticado, sustentado por ocho columnas de mármol de orden toscano, arcos perfilados con molduras, cornisas quebradas y adornos vegetales de los que emergen cabezas de niños.

Garabatos
A pie de la escalera están los dibujos que los niños de la casa dejaron hace 200 años.
Terremoto de 1674
La rehabilitación tras el seísmo de 2011 dejó al descubierto daños de otro anterior.
Vela del respeto
Un hueco en la pared entre el dormitorio principal y una sala es otro de los hallazgos.
Tres siglos de censura
De los cuadros restaurados se han eliminado repintes que ocultaban un pezón y un muslo.
Cesárea de Doña Urraca
Un noble de la familia de los Guevara rescató del vientre de la reina Urraca al que fue rey Sancho.

La escalera principal da acceso a las estancias de la primera planta. La recuperación del monumento tras los terremotos dejaron a la luz los garabatos de los niños que vivieron en la casa hace 200 años y que se pueden ver en una de las paredes antes de iniciar la subida por la empinada escalera de piedra. El cuadro de don Juan de Guevara preside el lugar, junto a una pintura de una Inmaculada. Ambos fueron devueltos recientemente al palacio tras ser sometidos a una profunda restauración.

Las habitaciones han sido ocupadas por el mobiliario de los siglos XVII y XVIII, que fueron atesorando sus distintos propietarios. La primera sala del palacio, conocida como de los Camachos por las pinturas que mostraba, está ocupada ahora por un bargueño, un secreter chino y varios arcones. Las pinturas se muestran en la sala inmediatamente posterior al salón de baile. Este último ha recuperado su sillería y las espectaculares lámparas de cristal de roca.

Pero quizás la estancia de mayor protagonismo es la habitación principal. Se ha recuperado casi todo su mobiliario. La cama de palillos, coqueta, espejo y cuadros. Y en la pared, un hueco donde se cree se colocaba una vela entre el dormitorio y una sala, otro de los hallazgos durante la recuperación del inmueble tras los terremotos.

Las obras también dejaron al descubierto daños de un seísmo anterior, en 1674, y la recuperación de algunas de las pinturas acabó con la censura de tres siglos. El cuadro de 'El incesto de las Hijas de Lot', de Camacho Felizes, presentaba repintes para ocultar un pezón y un muslo.

Historias y leyendas

La mansión del hidalgo está repleta de historias y leyendas, como la que cuenta que un noble de la familia de los Guevara se encontró en el bosque, tras un combate con los moros, a la reina de Navarra, Doña Urraca. Una lanza atravesaba su vientre. Al acercarse, el noble vio como asomaba una mano de un niño del vientre de la mujer. Rasgó con su espada la herida y lo sacó. El niño más tarde fue rey, Sancho García, hijo de Doña Urraca, hija bastarda de Alfonso VII de Castilla, quien se casó en segundas nupcias con García Ramírez II, rey de Navarra.

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